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Mundo

13 de agosto de 2012

Descubrieron la pólvora: La comida rápida te pone más hueón, según estudio

Vía Crónica.com.ar Los alimentos con alto contenido graso no sólo afectan el físico en chicos, sino también su intelecto. Así lo reveló un estudio de una universidad australiana que siguió el desarrollo de nenes durante ocho años. Los chicos que ingieren con frecuencia alimentos con alto contenido de grasas tienden a tener un nivel de […]

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Vía Crónica.com.ar

Los alimentos con alto contenido graso no sólo afectan el físico en chicos, sino también su intelecto. Así lo reveló un estudio de una universidad australiana que siguió el desarrollo de nenes durante ocho años.

Los chicos que ingieren con frecuencia alimentos con alto contenido de grasas tienden a tener un nivel de coeficiente intelectual más bajo que aquellos que siguen una dieta más saludable, concluyó un estudio.

Investigadores de la Universidad de Adelaida, Australia, relacionaron los hábitos alimenticios de un grupo de nenes a los seis y quince meses, y dos años de edad, con su coeficiente intelectual cuando llegaron a los ocho años.

En el estudio, cuyos resultados fueron publicados en la revista European Journal of Epidemiology, participaron 7.000 menores que consumían distintos tipos de alimentos, desde comida preparada para bebés o leche materna, hasta comida casera o «chatarra».

Una de las autoras de la investigación, la doctora Lisa Smithers, experta en salud pública de la Universidad de Adelaida, señaló: “La dieta proporciona los nutrientes necesarios para el desarrollo de los tejidos del cerebro en los dos primeros años de vida, y el objetivo de este estudio era averiguar qué impacto tendría la comida en el IQ de los niños”.

De este modo, el estudi arrojó que los chicos que fueron amamantados hasta los 6 meses, y aquellos que a los 15 y 24 meses guardaban una dieta saludable que incluía verduras, queso y fruta, tenían a los 8 años un coeficiente intelectual de dos puntos por encima de los que preferían galletas, dulces, chocolate, refrescos y patatas fritas en los dos primeros años de vida.

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