Luis Eugenio Díaz, el ex abogado sindicalista involucrado en el escándalo de las acreditaciones

Al ex presidente de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), Luis Eugenio Díaz, se le reconoce por el apoyo al sindicalismo en dictadura, su trabajo con la CUT y por la cercanía que tenía con la iglesia católica. Mientras sus ex compañeros de ruta lo recuerdan como un “símbolo de la austeridad” en tiempos de Pinochet, hoy se enteran del millonario negocio que supuestamente montó y que lo llevó a cobrar hasta 100 millones de pesos por acreditar universidades privadas.

A mediados de los años 80, Luis Eugenio Díaz Corvalán era una prominente figura de la oposición a Pinochet, conocido por ser uno de los fundadores de la Izquierda Cristiana (IC) y por su rol de abogado de trabajadores y asesor del movimiento sindical: encabezaba el Centro de Investigaciones y Asesorías Sindicales (CIASI), que había creado en 1983 junto a los ex ministros socialistas Ricardo Solari y Enrique Correa, entre otros importantes políticos de la Concertación.

En esos tiempos duros, la figura de Díaz era muy distinta a la del hombre que hoy protagoniza el mayor escándalo en educación en los últimos años: se encuentra en prisión preventiva acusado de los delitos de soborno, cohecho y lavado de activos en el cobro de acreditación de universidades privadas mientras era presidente de la Comisión Nacional de Educación (CNA)

Según publicó Ciper Chile, Díaz habría obtenido ganancias de hasta $100 millones de pesos a cambio de acreditar a algunas universidades por 5 años, entre otras irregularidades que dejaron al descubierto vínculos con distintas instituciones y con el ministro de Justicia Teodoro Ribera cuando éste era rector y dueño de la Universidad Autónoma.

El Keno

Luis Eugenio Díaz forjó su trayectoria como abogado, defensor de los trabajadores y asesor de dirigentes sindicales en tiempos en que los juristas opositores al régimen de Pinochet sólo podían dedicarse o a la defensa de los derechos humanos o al derecho laboral.

Díaz estudió Derecho en la Universidad de Chile, donde fue compañero del ex ministro José Miguel Insulza. A mediados de 1986 encabezaba el CIASI, una ONG que se financiaba principalmente por aportes del extranjero y por la que pasaron importantes personalidades del mundo concertacionista, como María Ester Feres, ex directora del Trabajo del gobierno de Ricardo Lagos y los ex ministros René Cortázar, Ricardo Solari y Enrique Correa, entre otros.

En esos tiempos, el “Keno”, como lo conocen sus cercanos, se había involucrado en la defensa de los derechos sindicales a tal punto que -como mucho otros- arriesgaba diariamente su vida para colaborar con los trabajadores. Tenía además una activa participación en un grupo que formulaba demandas en los tribunales y enviaba denuncias a la OIT.

Pero algo pasó. Quienes lo recuerdan, comparan su trayectoria con la del sacerdote Cristián Precht: Díaz fue defensor de los trabajadores en dictadura a través de distintas instituciones como el Comité pro Paz; el Departamento Laboral de la Vicaría de la Solidaridad y el Departamento Jurídico de la Pastoral Obrera. Cercano a monseñor Alfonso Baeza y asesor en la Conferencia Episcopal, las imágenes que hay de Díaz Corvalán que era “como un apostol” de los años 80 no se parecen en nada a los recuerdos -por ejemplo- de Iñigo Díaz, ex presidente del CNA, quien en su declaración a la fiscalía el 31 de agosto de 2012 dijo que el abogado “había perdido la brújula” y que estaba generando redes para recibir coimas.

Iñigo Díaz se refería a los correos enviados a la Universidad SEK, donde Díaz Corvalán pedía que contrataran a su sobrina y luego solicitaba un trabajo para él. En los mismos correos, incluso, proponía el sueldo que podía llegar a ganar. Un trabajo, por cierto, “absolutamente compatible con mi cargo en el CNA”, según sus propias palabras.

Pero no sólo pedía ese tipo de favores. También pedía entradas para el fútbol, como lo señala en su declaración ante la fiscalía el ex rector de la SEK José Enrique Schroeder: “Una vez me llamó para pedirme entradas para un partido en el Estadio Nacional. No recuerdo qué partido era. Yo llamé a Jorge Segovia para que lo hicieran y efectivamente se las consiguieron”.

HUYENDO DE LA CNI

Durante la dictadura de Pinochet, Díaz Corvalán permaneció en Chile y no salió al exilio. Estuvo clandestino y al mismo tiempo dirigió la IC. En 1981 fue detenido junto al diputado Sergio Aguiló.

Un antiguo dirigente del Partido Socialista cuenta que Díaz “salvó” a muchos en dictadura y que ayudaba a través de sus vínculos con la iglesia católica y la Vicaría. Como ejemplo, recuerda que tras una reunión de dirigentes del MAPU en La Reina, el 30 de diciembre de 1980, fue el propio ex presidente del CNA quien los libró de caer en las garras de los agentes de la CNI, quienes habían detectado el encuentro opositor. “Mientras arrancábamos, en una de las calles nos encontramos con el Keno Díaz, quien nos sacó en su auto”, rememora.

Pero Díaz, quien de estudiante fue un activo participante de la Democracia Cristina Universitaria (DCU), con los años cambió. Eso al menos evidencian las numerosas declaraciones que hasta ahora han obtenido los fiscales en su investigación.

Carlos Medrano, por ejemplo, ex jefe de acreditación del CNA, le dijo a la fiscalía que Díaz pasaba mucho tiempo en la institución, intervenía en las actividades y daba órdenes. “Su trato era muy desagradable, muy duro. Las sesiones de su período como presidente eran muy tensas, era muy vociferante”, declaró.

Medrano tiene los mismos recuerdos que la jefa jurídica del CNA, Paula Beale: “Su trato era en general agresivo con las personas, siendo usual que tratara con gritos y con garabatos a los jefes de departamento y de área”.

Hoy, sin embargo, Díaz está recluido en una cárcel donde, al contrario de lo que denuncian sus ex colaboradores a la fiscalía, debe mantener un bajo perfil. Allí, lo acompañan otros dos rostros del escándalo: el socio fundador de la Universidad Pedro de Valdivia Ángel Maulén y Héctor Zuñiga, rector de la Universidad del Mar.

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