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Nacional

28 de marzo de 2013

La trastienda del Bacheletazo

De "estoy contigo" a "estoy con ella". El discurso de Michelle Bachelet provocó gritos de alegría, saltos de emoción y hasta elevó muletas en el Centro Cívico y Cultural de El Bosque. Así se escuchó la proclamación desde la comuna que la ex presidenta calificó como su casa, en un recinto sofocado por el calor y que casi se vino abajo en el momento en que Bachelet anunció su candidatura a La Moneda 2014.

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A las 07:30 de la tarde la plaza frente al Centro Cívico Cultural de la comuna de El Bosque comenzó a llenarse de gente con vecinos, fanáticos de Bachelet y mirones. Así, más de 300 personas ya estaban instaladas cuando comenzó el gran evento, pasado las 8 de la tarde.

Algunas de ellas se quejaban de no haber sido avisadas, de haberse enterado por las noticias o por el aviso de otras vecinas. Un público compuesto en su mayoría por mujeres y personas de tercera edad, todas mostrándose agradecidas por «la presidenta”.

“Ella hizo mucho por nosotros, para las dueñas de casa y los adultos mayores”, decía un adherente con una foto de ella en las manos. “La pensión de gracia, el bono de invierno, arregló la pensión de los jubilados, hizo el ‘Chile Crece contigo’… estamos agradecidos”, señaló.

Entre el gentío, se vendían banderas a mil pesos y cintillos a doscientos, que las vendedoras imprimieron esa misma tarde cuando se enteraron que Bachelet iría a El Bosque. “Generalmente los vendemos a 500 pero acá el público es más popular”, dice la vendedora que igual se quejaba de la poca gente que había.

Entre los gritos que se escuchan, está: “La patria se arregla, Michelle está de vuelta”, “Piñera nadie te quiere, todos quieren que vuelva Bachelet” y “Derecha, escucha: ándate a la chucha”.

Son las 8:30 y la expectativa crece. Las personas que se quedan sin entrar al centro cultural esperan que Bachelet llegue a saludarlos. Las rejas ya se han cerrado, excepto para la prensa. De pronto, el sonido de unas sirenas interrumpe la escena y las personas se arrojan a la calle a ver un auto que en verdad no viene, pero que todos creen ver. Lo cierto es que a esa hora ni carabineros ni ningún hijo de vecino presente sabe dónde está la ex presidenta o si entrará por la entrada principal o por otro lugar.

«Sí»

Pero la presidenta ya está adentro. Entre el público se reparten fotos de la campaña del 2005 con el eslogan “Estoy contigo”. El clima en el hall del edificio es sofocante entre las luces y las cámaras de todos los canales que transmiten una especie de cadena nacional extra oficial. Hay 300 personas con entrada en mano, sentadas, que ocupan ese cartón blanco como abanico para palear el calor, entre algunos colados y un ejército de cámaras y periodistas.

Empieza el acto con un discurso del artista Andrés Ovalle y luego con una intervención del alcalde Sady Melo, que anuncia lo más esperado de la noche. Se acerca el gran momento y un par de violinistas de la comuna tocan para el público que apenas notó la pieza musical. De pronto, en una pantalla gigante instalada al ala izquierda del escenario aparece a lo lejos la imagen de Michelle Bachelet con un traje fucsia de dos piezas. Ha llegado a la galería donde se exhibe “Retrato de una presidenta 2006-2010”. De pronto, sin que casi nadie se diera cuenta, los violinistas desaparecieron y las miradas se quedaron fijas en la pantalla.

La ex ONU Mujeres recorre la exposición inspirada en su obra y figura. Hay señoras que como niñas dan saltitos de alegría, las sonrisas se multiplican. Entonces Bachelet ingresa por un pasillo hecho por funcionarios municipales de El Bosque y adherentes, camino al escenario. Todos están de pie y la aplauden gritando “se siente, se siente, ¡Michelle Presidente!”, mucho antes que la socialista abra la boca. No hay banderas ni ninguna alusión a los partidos políticos que integran la Concertación; Sólo ella.

El discurso

Michelle sube al escenario junto al alcalde Melo, y espera tras él, mientras éste último aprovecha el último minuto de expectación para presentarla. Los gritos siguen: “Olé olé olé olé, Michelle Michelle”. El alcalde dice que «a última hora supimos que vendría” y nadie le cree, pero ya no importa: Bachelet está a punto de cumplir su hablemos en marzo. “Queremos saber cuáles son los sueños que tiene para nuestro país”, dice dándole el pie para el comienzo de su discurso.

Después vino lo inevitable. “Venir al Bosque es venir a mi casa, y no lo digo en sentido figurado. Soy hija del Bosque, mi casa todavía está en Los Morros donde está el departamento de salud municipal”, dijo al comenzar su intervención y ya tenía al público en la palma de la mano, más aún cuando agregó: «no hay nada como estar en casa». La gente celebró el conocimiento que Michelle tiene de la comuna y la interrumpe cada vez que puede pero pasa pronto de lo local a lo global para hablar de su rol a cargo de ONU Mujer.

Bachelet da rienda suelta a su discurso: lo interrumpe, tira tallas entre medio, cita a Benedetti y al momento en que dice que será candidata, la gente se para automáticamente a aplaudir. El edificio se viene abajo. Los asistentes de cámara piden sin éxito que la gente se vuelva a sentar, pero ya está todo desatado. Hasta una muleta se alzó después de la confirmación de la candidatura.

De inmediato, las fotos de la campaña del 2005 se elevan y se comienza a cantar el himno nacional espontáneamente. El hall completo se suma y a Michelle no le queda más que pausar el discurso y unirse a la mayoría.

“Estoy decidida a convocar a una nueva mayoría política y social”, dijo desprendiéndose de los partidos que no fueron invitados a la ceremonia, salvo por el alcalde Melo y el diputado Tucapel Jiménez, que escuchan atentos en primera fila.

Luego, vino el momento de la auto crítica y su discurso se centra en la desigualdad, lejos la palabra más repetida durante su alocución. Y dice que la enorme desigualdad es motivo del enojo que hay en Chile, un enojo que califica de “justo” y que se replica en las otras partes del mundo que visitó estos últimos años.

La gente se limita a aprobar, sonreír y batir sus entradas para tirarse aire. Brechas salariales, abuso de empresas, letra chica, planes de salud, la postergación de las regiones y la diferencia de las remuneraciones entre hombres y mujeres son algunas de las desigualdades citadas por Bachelet. “Voy a promover el diálogo y encuentros para que la campaña tenga el sello de la ciudadanía” y “el camino a La Moneda le va a pertenecer a todos ustedes”, fueron sus últimas grandes intervenciones, que dieron paso al éxtasis total de los asistentes.

Tras las palabras y los vítores, la ahora candidata del PS y PPD salió del edificio y se mezcló entre el tumulto fuera del centro cultural, que hasta pasadas las 21:30 horas esperaba paciente un saludo de la ex Presidenta. Un enjambre de cámaras y periodistas no le dio tregua y la acompañó hasta que emprendió el viaje de vuelta, no sin antes saludar a un buen número de bacheletistas desatados en la calle frente al centro cívico.

Después de eso, la masa se disolvió rápidamente. Los invitados dentro del edificio se agasajaron con el cocktail preparado por la municipalidad, en el patio interior del centro. Algunos de ellos se pasearon por la galería de arte y hasta se sacaron fotos junto a los cuadros de Andrés Ovalle. El autor da autógrafos en los folletos con sus cuadros para los más fanáticos y vuelve a ser el foco de atención, aunque sabe que esta noche, la de la inauguración de su obra en Santiago, no fue más que la excusa para el lanzamiento de campaña de «su Presidenta».

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