En la edición de hoy de El Mercurio, el presidente de la FEUC Diego Vela escribió una carta donde muestra su repudio a las críticas al fin del financiamiento compartido en la educación.

El dirigente estudiantil critica que en la editorial titulada “Educación: avanzar, no retroceder” del día sábado, se haga ver que el fin del financiamiento compartido en la educación sea visto como “una nivelación hacia abajo” y en la misma línea que sea una posible “pérdida de la libertad de escoger para miles de familias”.

Ante estos cuestionamientos Diego Vela sostiene que este mecanismo “no busca reducir la libertad y calidad, sino justamente lo contrario, y la evidencia empírica así lo refleja”.

Para explicar su punto, Vela sostiene que “los estudios que se han realizado para el caso chileno por investigadores como Gregory Elacqua, Cristian Bellei, Juan Pablo Valenzuela, Danae de los Ríos, entre otros, muestran que el financiamiento compartido no aporta en calidad y sí genera segregación. Inclusive la segregación escolar es mayor que la segregación urbana, lo que tiene entre sus causas este nefasto mecanismo de financiamiento. Esto es de suma importancia cuando consideramos que Chile, según los resultados entregados por la OCDE en el informe PISA 2009, se ubica en la segunda posición a nivel mundial en los índices de segregación escolar”.

Para apoyar su tesis el dirigente de la FEUC sostiene que “esta política pública fija al dinero como un factor determinante para poder entrar a un establecimiento. Que el dinero esté vinculado con la posibilidad de que la persona pueda acceder a ese derecho va en contra de la misma “libertad” que pregonan quienes defienden este modelo. La supuesta libertad de una familia de pagar financiamiento compartido se convierte en “prohibición de libertad” para quienes no pueden costear ese monto, y profundiza la idea (que han defendido este gobierno y sus candidatos de continuidad) de entender la educación como un privilegio”.

Es por esto que Vela dice que “Nuestra búsqueda por lograr gratuidad universal y también terminar con el financiamiento compartido parte de la base de que el dinero no se vincule con la posibilidad de los ciudadanos de ejercer el derecho a educación. Terminar con el financiamiento compartido no puede ser nivelando hacia abajo, sino aumentando los recursos a la institución donde la elección del tipo de establecimiento no dependa de la capacidad de pago de la persona, como lo hacen en Bélgica y Holanda, por ejemplo. De todos nosotros depende construir un país donde el dinero no cree un sistema de castas, sino uno donde realmente cada persona pueda optar por la vida que quiera vivir”.