Chile quiere aprovechar la organización de grandes eventos deportivos, como los Juegos Sudamericanos de 2014 y la Copa América de Fútbol de 2015, para modernizar su red de infraestructuras deportivas y utilizar los recintos para fomentar la actividad física entre la población.

“Un pilar fundamental para el desarrollo deportivo de un país, especialmente uno relativamente aislado como el nuestro, es la capacidad de ser anfitrión de grandes eventos deportivos”, señala en una entrevista con Efe el subsecretario de Deportes del Gobierno chileno, Gabriel Ruiz-Tagle.

Los hechos demuestran que poco a poco, Chile se ha ido abriendo paso en el escenario deportivo internacional.

Desde 2009 es una parada obligada para el Rally Dakar. En marzo del año que viene organizará los Juegos Sudamericanos y en 2015 acogerá la Copa América de Fútbol y el Mundial sub-17.

El colofón pueden ser los Juegos Panamericanos de 2019, a los que Santiago ha postulado con un ambicioso proyecto, aunque habrá que esperar hasta octubre próximo para conocer el veredicto de la Organización Deportiva Panamericana.

El Gobierno chileno se ha volcado en la organización de estas competiciones y apuesta por que los estadios y recintos que se construyen trasciendan el ámbito deportivo y se conviertan en un motor de desarrollo social y económico.

Desde 2010, la inversión pública en infraestructura para el deporte supera los 324 millones de dólares.

Casi 193 millones de dólares se destinaron al programa Chilestadios, un proyecto para construir o remozar trece estadios de fútbol con estándares FIFA que servirán de sedes en la Copa América y el Mundial sub-17.

El plan no se ha olvidado del fútbol aficionado e invertirá 41 millones de dólares en la remodelación de 156 recintos municipales o de organizaciones deportivas.

El reto más inminente son los Juegos Sudamericanos, que se celebrarán en Santiago entre el 7 y el 18 de marzo del año que viene.

Según el subsecretario de Deportes, la inversión para esta competición alcanza casi los 50 millones de dólares, una cifra relativamente modesta porque, explica, se aprovecharán recintos que ya existen, al tiempo que las obras nuevas se han planificado con “sentido de austeridad”.

La mayoría de las 44 disciplinas deportivas se llevarán a cabo en Santiago, aunque algunas pruebas, como la equitación o el remo, se disputarán en Viña del Mar y otras localidades de la región central de Valparaíso.

En la capital, los puntos neurálgicos de la competición se ubicarán en los barrios de Ñuñoa y Peñalolén, situados en el centro este de la ciudad.

En Ñuñoa, junto al Estadio Nacional, sede de las pruebas de atletismo, se está levantando un gimnasio polideportivo con capacidad para 5.000 espectadores.

Para los deportes de agua se remodelará la piscina olímpica del Estadio Nacional, que se convertirá en un centro acuático techado con tres piscinas.

En Peñalolén, a los pies de la cordillera de los Andes, se trabaja en un moderno velódromo para el ciclismo de pista y se instalará un parque con arena para el voleibol playa y un circuito de BMX.

Todos estos proyectos, cuyas obras avanzan a paso firme, servirán para los Panamericanos de 2019 si Santiago gana la postulación y también estarán a disposición de los ciudadanos.

La intención del Gobierno es fomentar la práctica del deporte entre la población chilena, que se caracteriza por un alto nivel de sedentarismo.

“Queremos crear barrios del deporte”, señala en una entrevista con Efe la portavoz del Ejecutivo, Cecilia Pérez, quien agrega que los ciudadanos podrán utilizar durante los siete días de la semana buena parte de toda la infraestructura que se construya.

El subsecretario de Deportes destaca que este legado permitirá también que los ciudadanos descubran deportes que hasta entonces desconocían o no se habían planteado practicar, más allá del omnipresente fútbol.

Pero existen otros beneficios asociados a la organización de estas competiciones que invitan al optimismo, como la proyección internacional de Chile y la promoción turística.

“Hoy en día, Chile es considerado un país serio y responsable para la organización de grandes eventos deportivos”, comenta la ministra portavoz.

En cuanto a los ingresos por turismo, Cecilia Pérez recuerda que la llegada del Dakar 2013, que finalizó en Santiago, permitió recaudar 60 millones de dólares y mostró la cara más amable de la capital a mil millones de telespectadores.

De cara a los Juegos Sudamericanos se han reservado ya 3.000 habitaciones de hotel y se esperan suculentos beneficios para la ciudad.