Bernardo Fontaine YT CNN Chile

Uno de los hombres clave en la ardua negociación entre la oposición y la Nueva Mayoría para destrabar el acuerdo por la Reforma Tributaria, el economista Bernardo Fontaine, manifestó este martes que la iniciativa llegará a buen puerto “siempre y cuando se mantenga el espíritu de lo pactado en el protocolo del 8 de julio”.

Entrevistado por Diario Financiero, Fontaine contó que “el viernes estaban suspendidas las conversaciones de la mesa técnica porque el gobierno había presentado restricciones a la reinversión que estaban fuera del protocolo. Esto significaba gravar con 35% al ahorro en el mercado de capitales y en filiales, por ejemplo”.

El economista relató que “el domingo, el gobierno eliminó las restricciones, estableciendo que quedarían gravadas con 27% todas las utilidades retenidas de la empresa cualquiera sea su destino” lo que habría permitido continuar con el diálogo.

De acuerdo al experto, “es un error pensar que gravar con un impuesto especial ciertos tipos de ahorro va a disminuir la elusión o la evasión. La reforma inicial y el protocolo contemplan una serie de reglas para evitar la evasión y elusión. Si se gravara con mayores impuestos cierto tipo de ahorro, pagarían justos por pecadores y no es la forma correcta de combatir la elusión y la evasión”.

Para evitar la elusión el economista segura que se plantea “establecer estrictas obligaciones de informar cuáles son las inversiones que realicen las empresas chilenas en el exterior. También establecer una norma general antielusión que permitirá que el Servicio de Impuestos Internos (SII) investigue y lleve a tribunales a cualquier contribuyente que esté simulando operaciones que busquen retirar utilidades sin pagar impuestos”.

El también director de empresas manifestó en la entrevista que “algunos de esos temas se han ido conversando porque, naturalmente, todos estamos contra la evasión”, agregando que “el corazón del protocolo es que no haya ningún límite a la reinversión”.

Fontaine valoró que que el gobierno esté haciendo “un esfuerzo importante por plasmar en el texto de las indicaciones lo que está en el protocolo” aunque criticó que La Moneda “se haya autoimpuesto fechas extraordinariamente estrechas. La necesidad de presentar las indicaciones el jueves hace que haya que trabajar en forma demasiado acelerada y me preocupa que esa velocidad impida que las normas salgan bien pulidas. Hubiera preferido un trabajo más pausado, más detallado y más analítico de las indicaciones”.