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Fotos: Alejandro Olivares

Estuvo callada varios meses. ¿Qué la hizo sacar la voz?
-Estoy preocupadísima por lo que está pasando en mi país. Una tremenda reforma tributaria que va a causar mucha cesantía, que va a disminuir la inversión y el crecimiento, además para gastarnos mal la plata, que no va a mejorar ni la calidad ni la equidad. Entonces, ¿sabes qué? Esa es la desesperación que me hace hablar. No ganas de hacerle daño a nadie. Siento una profunda pena. Esta reforma provocará, más de lo que recaude, un frenazo en la economía y un desempleo súper grave. Y todo producto de la reforma tributaria.

¿Tan así?
-A mí, particularmente, el desempleo me duele enormemente porque fui ministra del Trabajo. Y ya no era un tema de la desaceleración por China, qué sé yo, si no lo que estamos viviendo ahora es un frenazo terrible en la economía chilena, que va mucho más allá de las condiciones internacionales, y que tiene que ver con decisiones que está tomando este gobierno. Me tocó ver muchas reformas tributarias y nunca, nunca, nunca en los 24 años que estuve en política, había visto una reforma tan peor hecha, peor diseñada, tratada con mayor arrogancia y con mayor descuido por la cámara de diputados que esta.

¿Por qué está mal hecha?
-Está llena de errores. El tema de la renta atribuida. Inconstitucional e imposible de aplicar. No hay ni un estudio detrás. ¡Ni uno solo! Decían -y me imagino que lo creían- que no iba a afectar a las Pymes. Pero salió Juan Pablo Swett con números demostrando que sí afectaba, y gravemente. Decían que no iba a afectar a la clase media. Pero salen los números de lo que pasará con las viviendas que compra la clase media y es un desastre.

¿Lo ve como un posible Transantiago?
-Sí. De verdad está muy mal hecha. Y, en realidad, lo que estamos viendo con el Imacec del 0,8 es sólo la punta del iceberg. Se nos viene una situación económica delicada.

¿Qué le pareció el acuerdo por la reforma?
-Lo único que hace es llevar una reforma tributaria horrorosa a una reforma tributaria muy mala. Pero que es mala, sigue siendo mala. Recordemos, por ejemplo, que el presidente Hollande llegó prometiendo alza de impuestos. Bueno, ahora están bajando los impuestos a las empresas en Francia. ¿Por qué? Por el desempleo que hay en Francia. Entonces, cuando se aumenta en 58% los impuestos a las empresas, porque eso es lo que va aumentar, no puede ser nadie tan ingenuo, como para creer que no pasará nada.

Pero la derecha, en su mayoría, pareciera que quedó conforme tras el acuerdo…
-No. La oposición, obviamente, quiere lo mejor para el país. Por lo tanto, entre una cosa horrorosa y otras menos mala, prefieren una cosa menos mala. Pero de ahí a que estén contentos, no. Nadie puede estar contento con esta reforma que efectivamente va a hacer pagar a la clase media de la peor forma posible: con desempleo. Y si llegaron a un acuerdo con mi sector es porque el gobierno se dio cuenta de lo mal que venían las cifras económicas. De otra manera, te aseguro, que no habría habido conversación.

Jovino Novoa dijo que a su sector le había faltado convicción para oponerse a esta reforma.
-Te dije: no comento dichos de otras personas. Y punto.

EYZAGUIRRE

¿Es muy mala la reforma educacional así como está?
-Sí, muy mala. Es para alarmarse. Ya hicimos una reforma, en el gobierno de Lagos, que nos costó miles de millones de dólares, que supuestamente iba a mejorar la calidad de la educación, y no logró nada, nada, nada, nada, nada. ¡NO QUIERO QUE NOS VUELVA A PASAR LO MISMO!

¿La reforma educacional nivelará hacia abajo?
-Mientras no se preocupen de los profesores, claramente, no vamos a nivelar hacia arriba.

Usted dijo que le daba un poco de pena el ministro Eyzaguirre, ¿por qué?
-Lo conozco harto, trabajamos mucho juntos. Él era ministro de Hacienda y yo estaba en la comisión de Hacienda todo el tiempo. Así que nos topábamos siempre. Es un hombre inteligente, preparado, buen economista, además tocaba la guitarra y yo, el piano, por lo que hablábamos de música. Tiene un sentido del humor un poco inglés, bien irónico y negro, pero que le ha jugado malas pasadas como ministro de Educación.

¿Qué le pareció la metáfora de los patines?
-Bueno, es bastante obvio que todos los niños chilenos, no solamente estén en patines, sino que anden en bicicleta, ja, ja, ja. Fue una frase muy desafortunada. Pero, bueno, él mismo se desdijo. Para qué le voy a pegar por eso. De verdad, creo que le hayan pedido que presente tres, cuatro, cinco proyectos de ley en un par de meses, es una cosa imposible, im-po-si-ble. No-se-pue-de. Por eso me da pena.

¿Falta prolijidad, sentarse a pensar?
-Sí. Mi impresión es que ahora recién están presentando una carta Gantt. Perdón, pero es lo primero que se debería haber hecho.

Patricia Matte dijo que al ministro Eyzaguirre le faltaba mucha calle…
-Ciertamente, una cosa es manejar la macroeconomía y otra es entender lo que pasa con la educación. Yo he leído mucho, mucho, mucho, de educación, pero aun así lo que he aprendido en estos meses haciendo clases es invaluable, in-va-lua-ble. Entonces, no quiero hablar en contra de nadie, pero la verdad es que hay un libro que dice: otra cosa es con pizarra, ja, ja, ja

El foco, entonces, está mal puesto en la reforma educacional…
-Sí. Lo primero que se debería abordar es el tema de los profesores y aumentarles el sueldo. No puede ser que ganen 400 mil mensuales.

¿Usted cuánto gana?
-300 mil.

¿Y puede vivir con ese sueldo?
-Siempre he dicho que tengo la suerte de tener un marido que le va bien. Pero es muy difícil vivir con 300 mil pesos, así como es muy difícil vivir con el salario mínimo, yo soy partidaria que se le suban los sueldos a los profesores mínimo a un millón de pesos.

El gobierno, entonces, no le está achuntando a nada.
-Bueno, la verdad es que no sé por qué no tomaron en cuenta lo que dicen los estudios que se debe haber empezado por los profesores. De hecho, me dio como penita.

¿Qué le dio penita?
-Me dio penita, pena, vergüenza, cuando la revista The Economist viene a decir que gastaríamos mejor la plata en profesores. Que una revista inglesa venga a decir: oye, lo que están haciendo en educación no da frutos, es un poco bochornoso. Ahora, de verdad, no sé por qué no partieron por ahí.

El foco se ha instalado en la gratuidad.
-Ya están diciendo que no será para todos.

Eyzaguirre dijo que sí, después que no, luego que sí.
-¿Se desdijo? Bueno, yo creo que cuando dijo que no sería gratis para todos, es porque de verdad lo cree así. Porque eso es efectivamente lo que piensa una persona que tiene un buen entrenamiento de economía. Él sabe perfectamente que no se les puede dar gratuidad a todos. Es impagable. No dan las platas. Punto. ¿Y, además, usted va a pagarle una, dos, tres, cuatro carreras a un estudiante?

¿A los flojos no hay que pagarles?
-Lo que estamos señalando ¿es que le vamos a pagar a todos, al estudiante eterno? ¿Es ese el mejor uso de los recursos fiscales que tenemos? ¿No cree usted que, más bien, nos tenemos que preocupar de esos niños en esas poblaciones que nunca llegan a la universidad, que nunca llegan a un instituto, que no llegan a nada? O sea, lo que vamos hacer regalándole la universidad a todos, es que vamos a maximizar la inequidad.

Se supone que los ricos pagarán más impuestos y con eso se da por pagada su educación
-Claro. Y la clase media va a estar cesante. Uno dice ¿ese es el equilibrio que queremos para Chile? ¿Mayor cesantía, menor crecimiento, y pagarle las carreras a los ricos? No sé.

¿Es de la idea de que Eyzaguirre debería renunciar?
-Yo hubiera renunciado pero esa es una opción mía. No soy quien para pedirle algo a nadie.

EVELYN AGORERA
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¿En qué ha fallado Bachelet?
-Es muy complicado que ella, como presidenta, haya señalado en su discurso del 21 de mayo que la reforma tributaria no afectaría a las Pymes. Y no era cierto. No tengo claro cómo ella se informa antes de escribir sus discursos, no lo sé… A mí me preocupa el Imacec. Nadie, ni yo, pensaba que sería una cifra tan mala la del IMACEC del 0,8. Los peores pronósticos daban 1,5 que ya era harto mal. La presidenta dijo que estaban tranquilos, pero yo no estaría tranquila con esa cifra. No estaría tranquila con que ya se hubieran destruido 140 mil buenos empleos. No es un tema que yo esté dando voz alarmista ni nada. Son cifras.

Por qué no se dio cuenta el gobierno de eso. Bachelet tiene un grupo de asesores
-Pregúntele a ella. No lo sé. De verdad, no sé a quién escucha.

¿Usted habría hecho una mejor reforma?
-No me cabe la menor duda, ja, ja, ja.

¿Qué habría hecho usted?
-No, si a estas alturas no hay nada que hacer, la reforma se hizo y las consecuencias las estamos viendo. No tiene mucho sentido preguntarse cuál debería haber sido la alternativa correcta.

Ya, ¿pero de dónde habría sacado los 8 mil 300 millones de dólares para financiar la educación?
-No se necesita esa cantidad. Eso es lo que cuesta darles la gratuidad a todos en la educación superior, cosa en la que nunca he creído, y que he dicho siempre.

Entonces, usted considera que la reforma educacional es pésima…
-Digámoslo de la siguiente manera: esta reforma educacional no tiene ningún elemento que garantice mejor calidad y mayor equidad. El tema es que se haga tan mal técnicamente. Así como la tributaria, que ya está paralizando el país.

¿No será mucho?
-Ya se paralizaron totalmente las inversiones. Eso es estrictamente por la reforma tributaria. Afecta también, no solo por eso, sino que también porque nadie sabe cómo viene la reforma constitucional, la reforma al código de aguas, las reformas al código laboral, la reforma a la salud. Son muchos cambios que significan una enorme incertidumbre.

Pero eso debe ser momentáneo…
-Naturalmente. Todo depende de cómo sean las reglas del juego. Y con 58% más de impuestos significa que el proyecto tiene que ser muy muy rentable para que valga la pena invertir la plata.

¿Pero Chile seguirá siendo atractivo para los inversionistas extranjeros?
-Lo que no es atractivo para los chilenos, tampoco es para los extranjeros.

Iván Moreira dijo que la reforma tributaria era el símbolo del fracaso de la Nueva Mayoría
-A ver, lo único que estoy señalando es que el sufrimiento va a ser muy grande para mucha gente. Y eso ya se nota.

¿Hay gente que se lo ha dicho?
-Ya empezó a caer el índice de confianza de los consumidores fuertemente, sobre todo en la clase media. Y cuando usted ve la caída de consumo, la caída de ventas en el comercio, la caída de compra de autos, es para preocuparse…obviamente, la gente está preocupada.

¿No es un tanto alarmista, casi como campaña del terror?
-No. Estoy hablando que el Índice de Confianza del Consumidor tiene que ver, básicamente, con cómo ellos ven su futuro económico en los próximos meses. Y eso está empezando a caer fuerte y se está reflejando en las decisiones que toma la familia en cuanto a su consumo. No es campaña del terror ni alarmismo.

¿Esta crisis que avecina la compara con otra en especial?
-Todavía no conocemos su magnitud. Algunos creen que topamos fondo, yo creo que falta mucho. Son especulaciones. Lo que sí estoy señalando hace tres meses, es que esto se venía.

Y nadie la pescó…
-Claro. La gente creía que estaba siendo agorera. Pero las cifras, desgraciadamente, me dan la razón.

La situación es para alarmarse, dice usted.
-Las decisiones son alarmantes y las cifras más recientes muestran que las decisiones han creado mucho daño. En los últimos cuatro años crecimos, pero ahora el crecimiento se ha derrumbado en Chile.

¿Pero en tan poco tiempo? Bachelet no lleva nada…
-En muy poco tiempo, se paralizó entero el país, Chile se paralizó entero. Y, desgraciadamente, la cesantía comenzará a crecer. Ya se han perdido 140 mil buenos empleos asalariados en este gobierno. Y se han creado 69 mil que no son asalariados, sin contrato, y sin que aseguren un buen sueldo. Eso lo dicen las cifras del INE. No lo estoy inventando. Y de ahí a cuatro años serán en total 400 mil los empleos que se perderán. Y el rubro más afectado será el de la construcción, la industria, el comercio, la minería. Ya de hecho están empezando a caer las remuneraciones en construcción. ¡Caer remuneraciones!

Con lo que me dice da susto vivir en Chile, voy a tener que pescar mis maletas y arrancar.
-Una posibilidad buena es irse a Venezuela, claro, pero no se le ocurra sacar ninguna foto, ja, ja, ja.

Hay que ser muy pavo…
-¡Claro! ¡Cómo se le ocurre sacar fotos! Malo, malo, ja, ja, ja.

Su discurso suena al terror que se instaló durante la UP. Cuando salió Allende todo el mundo escapó de Chile porque pensaba que iba a venir el fin del mundo…
-Nunca tan extremo. Espero que no.

Pero este miedo es el mismo que se sentía en ese tiempo…
-¿Qué miedo? No estoy hablando de miedo. Estoy hablando no más de desempleo.

Pero eso es instalar el miedo.
-No estoy hablando de miedos. No estoy hablando de que se vayan a comer tu guagua. No estoy en eso. Si alguien está instalando el miedo no soy yo. Hablar de lo que uno está viendo y con hechos concretos, y mirando las encuestas de confianza de los consumidores o la confianza de los empresarios, que hace el Banco Central, no es infundir miedo. Es comentar cifras serias. Ahora, que a otros les moleste escuchar la verdad, no es problema mío.

¿Nos estamos yendo directamente al despeñadero?
-No quiero ser alarmista: pero mucha gente lo va a pasar muy mal.

Suena muy alarmista eso. ¿No es campaña del terror?
-No estoy siendo alarmista. ¿Con una Imacec del 0,8? ¿Sí? ¿Usted cree que estoy sembrando el terror? No. La gente está empezando a estar preocupada. Y estamos recién empezando.

¿Pero no estará exagerando?
-No. Fui la primera que dije que la presidenta había ganado, que tenía mayoría, que tenía por lo tanto derecho a llevar a cabo sus políticas, pero que era la responsable de las consecuencias. Y dije hace dos meses atrás que las cosas venían mal. No me he equivocado hasta ahora. Cuando digo que viene la economía muy mala, es porque es así. Y lo digo con mucha pena. Y cuando la reforma educacional, al igual que la jornada escolar completa, no va a cambiar nada, es porque sinceramente lo pienso así.

¿El futuro del país lo ve muy negro?
-Sí, pues, veo el futuro muy negro. ¿Por qué crees que me metí a hablar de nuevo? Porque lo veo negro, justamente. Si estuviera tranquila, estaría en mi casa y no hablando nada de nada. De verdad, estoy súper súper súper súper preocupada por el futuro de nuestro país. Súper preocupada. Sino, seguiría calladita y feliz.

No se le ve feliz.
-No estoy feliz. Si estuviera feliz, estaría en mi jardín, en el piano, en mis lecturas, cosiendo ropa, con mi familia.

Se ve entre triste y enojada.
-La verdad es que estoy triste y enojada a la vez. Triste por la gente que quedará sin trabajo. Muy terrible. Mi mayor miedo es que la gente lo pase muy mal. Y enojada porque gran parte de esto se podría haber evitado. Tengo miedo. La gente se puede poner muy agresiva. Siento que Chile está muy efervescente. Mi otro temor, es que se le va a dividir a la propia Bachelet su gente, porque a ella le tengo cariño, pero se la va dividir entre los que dicen “sabes qué más paremos este leseo, preocupémonos de la economía”, y los que dirán “no, al contrario”. Será un tema de desorden malo para el país. Pero se los dijimos.

O sea, va a quedar la cagada en el país.
-Dios quiera que no.

¿Dios quiera que no quede la cagada?
-Dejémoslo en Dios quiera que no punto, punto, punto.

EVELYN SIN POLÍTICA

Este tiempo que se mantuvo alejada de la política, ¿qué hizo?
-He tenido esa maravilla de tener tiempo para mí misma. Y hacer miles de cosas en mi vida que me encanta hacer: leer, tocar piano, coser, jardinear. No tuve tiempo para no hacer nada.

A Soledad Alvear le dio con preparar mermeladas
-Yo toda mi vida he hecho mermeladas y he hecho ahora también, ja, ja, ja.

Dice que se dedicó 24 años a la política, ¿piensa volver activamente?
-No lo sé. En este momento, no lo tengo en mi radar. Yo había dicho, cuatro o cinco años atrás, que quería retirarme de la política y enseñar matemáticas. Y eso es lo que he hecho.

¿Por qué se alejó de la política?
-No quería ser de nuevo senadora. Sentía que ya había cumplido un ciclo.

¿Un político puede vivir sin política?
-Depende de la persona. Hay algunos que el poder les atrae mucho y esos probablemente tratarán de seguir aferrándose al poder de alguna manera. En mi caso, no es así. Yo no quería estar más ahí. Y, de hecho, no estaría hablando de nada si no fuera porque en verdad estoy súper preocupada por el país.

¿Lloró cuando perdió?
-No, nada. Las cosas vienen como vienen. Lo que me emociona y me conmueve es el sufrimiento. Mucho más allá que otras cosas.

¿Qué fue lo más malo de su campaña?
-Haber engordado cuatro kilos. Nunca puedes comerte una ensalada. Pasas con sandwiches, bebidas, galletas. El ritmo de trabajo es tan brutal que, sencillamente, no alcanzas a parar para almorzar o comer bien.

Se debe dormir mal también.
-No, siempre he dormido bien, toda mi vida. Nunca he dormido mal gracias a Dios.

Deben ser pocos los políticos que duermen bien.
-Tiene que ver con esta cosa de que me puedo desconectar súper fácil, que tiene que ver con la meditación.

¿Qué tipo de meditación?
-Aprendí a hacer una meditación con libros. Probablemente, si le preguntas a un budista te dirá algo mucho más profundo, pero para mí es básicamente disciplina mental. Si tú la tienes, duermes regio.

¿Pero la meditación le ha servido para controlarse? Usted no es de guardarse mucho las cosas.
-Hay veces que uno no quiere ser impulsiva. Y no basta la meditación.

Claro, no está siempre en un estado zen.
-El estado zen no es claramente mi característica. Mis genes no van para allá.

Gonzalo Cornejo dijo que usted estuvo muy sola en campaña.
-Gonzalo y su mujer me acompañaron enormemente.

Él decía que nadie quería aparecer en la foto con usted.
-Bueno, la verdad es que cuando una persona es candidato a diputado o senador, hace lo que le parece conveniente para su propia campaña, y eso es así.

¿Se sintió muy sola en campaña?
-No. No, me sentí con un grupo de personas maravillosas súper apoyada.

No hubo deslealtades…
-Nunca lo he considerado como deslealtades. Listo.

Usted dijo “yo sí soy garabatera’. El primer garabato que voló en el Congreso fue mío”. ¿Qué garabato usó y a quién se lo dedicó?
-Ja, ja, ja, fue con Palestro. Y nos hicimos grandes amigos. Ya ni me acuerdo lo que dije.

¿Pero lo mandó a la chucha?
-Nunca uso esa palabra. No me gusta.

¿Cuál le gusta?
-Me llama la atención que la gente se espante tanto con los garabatos. Cuando los escuchas en la micro o en un auto Mercedes o en un ascensor o en la calle, todos hablan de la misma manera. Tampoco pienso que huevón sea un garabato. ¿Encuentras que sea?

No lo es. ¿Y de los garabatos que sí lo son, cuál le gusta?
-Es que no digo más que ese.

Ya, pero nosotros le conocemos otros que ha dicho: Conchasumadre, por ejemplo.
-No, eso fue otra cosa. No quiero entrar en eso. Se ha tejido mucho mito en torno a eso.

Más allá de eso usted quedó como la política garabatera. ¿No lo encuentra injusto?
-No, no quedé como eso. Si alguien le pregunta a usted cuál es mi característica le aseguro que será más bien, mucho trabajo y muy seria. Y nadie dirá que soy una política garabatera.

En The Clinic, el año pasado salió una viñeta dedicada a usted que se llamaba “Grosera Otra Vez”. ¿La vio?
-No, nunca la vi. Pero, en general, encuentro que las portadas de The Clinic son geniales. El grado de imaginación, de juego de palabras, de juego de imágenes, es muy entretenido. Me encanta.

¿Ve tele? ¿Ha visto la teleserie de Sherazade?
-Nunca la he visto.

No conoce a Onur, entonces.
-Ay, sí. Me han hablado de Onur, he escuchado harto hablar de él.

Bachelet dijo que se parecía a Álvaro Elizalde…
-Me han dicho que es bien buenmozo, pero no sabría decirle, tendría que verlo para darle mi opinión, ja, ja,ja.