Nicolás Eyzaguirre A1

Ministro Eyzaguirre, en esta oportunidad, nos queremos dirigir en nuestra calidad de dirigentes políticos y también como ex dirigentes estudiantiles. Es en ambos roles, pero especialmente en el último, donde nos tocó asumir la representación de grandes demandas con profundo contenido de cambio social.

Fueron muchos años en que la educación no fue parte del debate público de nuestro país. Pasó mucho tiempo en que la sociedad comprendiera que la educación no es un bien consumo, sino que un derecho social y que se debe garantizar su igual acceso a todos los ciudadanos, sin importar su cuna, religión, tendencia política, color de piel e incluso capacidad intelectual.

Este cambio, que lo hicimos entre todos, se forjó a partir de una generación que está vinculada a la calle, donde se arraigó la profunda convicción de que un nuevo Chile se construye con DERECHOS SOCIALES irrenunciables.

Somos parte de una generación que se hizo protagonista a temprana edad, haciendo latente una demanda que debe ser resuelta a la brevedad. El compromiso que hemos asumido con la sociedad, nos llama a honrar la palabra empeñada.

Sin embargo, nos enfrentamos a una minoría política, económica y social, que utiliza el dogma, el dinero, y su posición privilegiada para proteger la lógica de la educación como un bien de consumo. Y, por otra parte y con mucho pesar, vemos como un movimiento estudiantil desaprovecha una oportunidad histórica, que cualquier ex dirigente hubiera querido tener en su periodo de dirigencia. En ese escenario, su rol como Ministro de Educación, es clave para empujar a que la reforma educacional vea la luz. Estamos seguros que la ciudadanía juzgará rápidamente el desempeño que el gobierno tenga en cambiar el actual funcionamiento de la educación chilena.

Ministro, a partir de los grandes movimientos sociales expresados en el año 2006 y 2011, es que hemos acumulando un gran apoyo social y ciudadano, que fueron construyendo las condiciones necesarias para realizar una gran reforma educacional. Hoy, quisiéramos poner el acento en la necesidad de avanzar hacia una educación pública de calidad para todos, y en la importancia de la aprobación total de las leyes que componen la reforma.

¿De qué sirve contarles a nuestros hijos que soñamos con un proyecto transformador, que marchamos con miles de personas por él, que fuimos voceros, dirigentes y manifestantes, si las reformas nunca se materializaron, si los enclaves autoritarios fueron tan efectivos como antaño?

Ministro, la reforma educacional que está impulsando el gobierno se necesita defender con mucha fuerza en la calle, y explicar a los ciudadanos qué es lo que significa realizar un cambio fundamental como éste. Es por esto, que estamos dispuestos a defenderla en cada espacio, porque la realización de un cambio profundo como este, el país grita con urgencia que se realice.

Ministro, sabemos que la tarea no es fácil, que la incomprensión y el oportunismo serán pan de cada día, pero que nada ni nadie nos quitará de la cabeza y el corazón, que esta reforma tiene como fuente de inspiración la justicia social, esa justicia que hoy es más necesaria que nunca, para que el día de mañana nuestros niños vivan en un país que los acoge como propios sin importar de dónde provienen, y que a todos y todas, se les mire como iguales.