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“Me dolió mucho por él, porque lo conozco, porque ha sido parte de mi vida, me casó, bautizó a mis hijos. Quedé impactado con la sentencia. No estoy hablando sobre la validez del fallo de la justicia, estoy hablando desde mi corazón, como ser humano me dolió y mucho. Yo le tengo estima al padre John, más allá del fallo”, explica Pablo Zalaquett, ex alcalde de Santiago, cuando analiza la caída de John O’Reilly, el sacerdote predilecto de la élite que el miércoles, luego de dos meses y medio de audiencias, fue declarado culpable de abuso sexual de una menor, alumna del colegio Cumbres, por el Tercer Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago.

Zalaquett, quien ha aparecido vinculado al Pentagate, es una de las personas que más conoce a O’Reilly desde que el sacerdote irlandés –que fue muy cercano al pederasta Marcial Maciel, fundador de la orden- arribó a Chile en 1985. El irlandés llegó país para continuar la labor de Javier Sicilia, quien había creado la “sección jóvenes” del movimiento con el apoyo del dirigente UDI, quien por ese entonces era alumno del colegio The Grange. El ex candidato a senador posteriormente organizó Gestión Empresarial, un grupo a través del cual O´Reilly cristalizó su influencia en la cota mil, aunque Zalaquett aclara que la entidad siempre fue autónoma y el cura sólo estuvo como asesor.

-Se trataba de generar ética en los empresarios y formar responsabilidad social, como éramos cristianos, nos asesoraba el padre John y luego otro sacerdote. Fui yo quien invité a Carlos Cáceres y Andrés Navarro, ellos fueron personas ancla en traer los empresarios, no el padre John, aunque se trate de contar una historia distinta.

-Pero sí es efectivo, y ha sido bastante criticado, que O’Reilly sólo se vinculó a la élite en Chile.
-No voy a hablar de eso. Sólo puedo decir que en la doctrina de los legionarios la influencia se ejerce desde el vértice a la base para generar movimientos sociales que buscan llegar a la gente más sencilla para hacer un mundo más justo.

-¿Hace cuánto conoces al padre John?
-Desde que llegó a Chile me tocó conocerlo. Es obviamente un padre con mucho carisma que penetró muy fuertemente en la juventud, principalmente en los colegios del barrio alto de Santiago. En colegios como el mío, The Grange, laico, él logró entrar porque de algún modo su carisma y su empatía nos mostraba a un Dios no castigador. Los que no éramos de colegios religiosos necesitábamos para acercarnos a la Iglesia algo más amable, más jovial, y el padre era entretenido, sus charlas eran simpáticas. Su forma de acercanos a Dios, para quienes no teníamos doctrina, era fácil.

-¿Después de la época estudiantil el vínculo se mantuvo?
-Sí, porque era muy cercanos a quienes formábamos parte del movimiento en esa época y cuando nos casamos se hizo cercanos a nuestras esposas, a nuestras familias. Él se hacía parte de uno. Preocupado de todos: la señora, los hijos. A todos los de mi generación, más allá de que yo ya no estoy tan cercano al movimiento -aunque sí he visto al padre y tengo el mayor aprecio por los legionarios- el padre nos marcó. Para mí los legionarios son relevantes en la sociedad y hago la distinción entre el movimiento y lo que hizo Marcial Maciel, su fundador, aún entendiendo que es muy fuerte que el fundador haya tenido actos de la naturaleza de Maciel. Obvio que nos pegó muy fuerte lo que pasó con Maciel.

-Teniendo como experiencia que Maciel cometió, entre otros delitos abusos sexuales y que en su minuto hubo dudas sobre la veracidad de las denuncias en su contra, ¿qué opinas de la condena al padre John?
-A mí no me cuadra esto con lo que es el padre John. No me cuadró cuando salió la denuncia y sigue sin cuadrarme, por muchas razones. Primero porque el padre John a mí, a mis amigos y a conocidos nos ha casado, ha estado con nuestros hijos e hijas, ha compartido veraneos en casa, y nada, nada, nunca nada parecido a esta denuncia.

-¿Nunca supiste de nada similar?
-No, no. Nada. Segundo, porque si hubiese algo, creo que lo normal es que hubieran aparecido otros casos. No tengo la última palabra, no soy juez, estoy hablando como un ciudadano y trato de ser objetivo. Pienso que si hubiese un caso aquí, habría una conducta reiterada, como ha ocurrido con otros casos.

-En general en estos casos de vulneración se tarda en denunciar, es lo que pasó, por ejemplo con Karadima.
-Pero siempre después de una denuncia, han aparecido muchos casos, incluyendo lo que ocurrió con el padre Maciel, entonces lo lógico es que si hay algo así no se queda en un caso o en una familia, sino un hábito, una conducta que se repita.

-Puede ser que no exista una conducta reiterada, que haya sido sólo este caso, o que las familias tarden, por la presión social, en denunciar.
-Pero aquí ha habido casi dos años para que surjan casos. Mi impresión -sin creerme dueño de la verdad y con los antecedentes que tengo hoy-, es que a la luz de que lo conozco desde que llegó a Chile, de que él ha compartido con mi familia, las de mis amigos y conocidos, toda la historia de él es una historia sana, buena y querida. Y nunca ha habido un relato cercano en lo más mínimo a lo que dice esta señora y estas niñitas, nunca. Parece raro que en un juicio que lleva tanto tiempo, no haya aparecido al menos otro caso -no hablo de diez, sino de al menos uno- y eso no ha sucedido. Entonces más allá de lo que dictaron dos de los tres jueces, yo y muchos otros, dudamos mucho de la sentencia. Creo que aquí hay otras aristas que no voy a mencionar.

-Las personas, incluyendo a O’Reilly tienden a dudar, como pasó cuando se conoció el verdadero rostro de Maciel.
-Cuando ocurrió lo de Maciel, fue distinto. En esa ocasión, aunque hubo gente que lo apoyó, hubo muchas más dudas que ahora. Hoy muchos creemos que el caso amerita una nueva revisión judicial, le damos el beneficio de la duda. Creemos que en otra instancia podría demostrar su inocencia. Es lo que esperábamos que sucediera esta semana. Yo hace mucho tiempo que no soy parte de los legionarios, sin embargo sigo teniendo mucho cariño y tengo vinculación con mucha gente y mi sensación es que la mayoría de la gente lo sigue apoyando.

-Tú también has estado pasando por una situación difícil por el caso Penta…
-No voy a referirme a ese tema.