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Park Chang-jin, un sobrecargo de Korean Air, reveló cómo fue insultado y obligado a arrodillarse por la hija del presidente de la empresa, antes de ser expulsado del vuelo. Heather Cho, quien también ostentaba cargos ejecutivos en la compañía, reaccionó con furia cuando le sirvieron nueces de macadamia en una bolsa y no en un plato.

El sobrecargo fue obligado a abordar otro avión que despegaría más tarde. El hombre, que ostenta el cargo de jefe de la tripulación de cabina, dijo en una entrevista con el canal estatal KBS que Cho exclamó: “Contacten a quien sea necesario ahora mismo para detener a este avión. No permitiré que despegue” y que él no se atrevió a desafiarla por ser la hija del presidente de la compañía.

Según el empleado de la aerolínea, Cho lo insultó, golpeó en la mano con un manual de vuelo y lo señaló con el dedo mientras él se arrodillaba. Heather Cho, quién renunció tras el incidente, está siendo investigada por posibles violaciones a la seguridad después de que ordenara que la aeronave, que estaba a punto de despegar, regresara a la puerta de embarque. El piloto obedeció y regresó el avión en el Aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York para que el asistente bajara. El vuelo arribó a Seúl con 11 minutos de retraso.

Chang-jin también dijo que al regresar a Corea del Sur varios funcionarios de la aerolínea lo visitaron diariamente para pedirle que cambiara su versión de los hechos, de acuerdo con sus declaraciones a KBS. El incidente ha desatado furia y burlas en Corea del Sur en donde frecuentemente se acusa a los altos ejecutivos de las empresas -y a sus descendientes- de ser arrogantes y no rendir cuentas.

El incidente ha acaparado los titulares de la prensa surcoreana y ha generado un gran revuelo en el país, ya que el de Cho se percibe como un ejemplo del comportamiento de la élite de Corea del Sur. Hubo un episodio similar antes, el año pasado, cuando un pasajero en primera clase azotó a una azafata con una revista enrollada porque consideró que su arroz estaba aún crudo.

Frente a eso, un grupo de campaña de la izquierda surcoreana explicó a la BBC que estos casos ilustran “la relación feudal entre empleador y empleado” que existe en el país. Por su parte, un profesor de una escuela de negocios de Seúl que habló con la BBC sin dar su nombre cree que en particular el incidente de Cho es “el triste efecto secundario de la sucesión del liderazgo dinástico”.

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