ALEN LAUZAN

El miércoles 17 de diciembre de 2014 pasará a la historia probablemente como el día que cayó uno de los últimos muros ideológicos que se arrastraban desde el inicio de la Guerra Fría, conflicto que marcó gran parte de la segunda mitad del siglo XX.

Estados Unidos y Cuba pusieron fin a 53 años de enemistad política, a medio siglo de hostilidades, a cinco décadas que mantuvieron a La Habana aislada del mundo occidental, y vulnerada por el lastre del bloqueo económico.

El acuerdo, que anunciaron Barack Obama y Raúl Castro, de manera simultánea, quedará entonces en la memoria como la recordada caída del muro que alguna vez separó a Berlín en dos mundos, o al desmembramiento de la desaparecida Unión Soviética que promovió Mijail Gorvachov a través de sus reformas conocidas como “Glasnost” y”Perestroika”.

“Es el inicio del fin de la Guerra Fría en el continente americano”, dijo el canciller chileno Heraldo Muñoz, quizás la frase que mejor graficaba el histórico día.

El hecho del intercambio de cuatro presos por espionaje entre ambas naciones y la liberación del estadounidense Alan Gross fue la llave para abrir la puerta que separó a los países desde el inicio de la revolución.

“Vamos a levantar las anclas del pasado porque es necesario alcanzar un futuro mejor: para nuestros intereses nacionales, para las personas que viven en Estados Unidos y para el pueblo cubano”, fue como sintetizó Obama el histórico día que le tocaba protagonizar.

A la misma hora, en La Habana, Castro manifestaba que “ésta es una posición que fue expresada al Gobierno de Estados Unidos, de forma pública y privada, por el compañero Fidel en diferentes momentos de nuestra larga lucha, con el planteamiento de discutir y resolver las diferencias mediante negociaciones, sin renunciar a uno solo de nuestros principios”.

“El heroico pueblo cubano ha demostrado, frente a grandes peligros, agresiones, adversidades y sacrificios, que es y será fiel a nuestros ideales de independencia y justicia social. Estrechamente unidos en estos 56 años de Revolución, hemos guardado profunda lealtad a los que cayeron defendiendo esos principios desde el inicio de nuestras guerras de independencia en 1868. Ahora, llevamos adelante, pese a las dificultades, la actualización de nuestro modelo económico para construir un socialismo próspero e sostenible”, agregaba el hermano de Fidel para resumir que esta instancia era posible gracias
a “un diálogo al más alto nivel, que incluyó una conversación telefónica que sostuve ayer con el Presidente Barack Obama”.

En sus respectivos discursos, ambos mandatarios resaltaron la figura del papa Francisco como uno de los promotores del diálogo que permitió la resolución que allana el camino a un acuerdo que debería terminar con el cese del bloqueo económico, como lo pidió Castro.

“El Santo Padre se complace vivamente por la histórica decisión de los Gobiernos de los Estados Unidos y de Cuba de establecer relaciones diplomáticas, con el fin de superar, por el interés de los respectivos ciudadanos, las dificultades que han marcado su historia reciente”, afirmó el Vaticano esta tarde, a través del vocero de la Santa Sede, Federico Lombardi.

El pontífice argentino fue esencial en este proceso negociador e incluso escribió en los últimos meses a ambos líderes “invitándoles a resolver cuestiones humanitarias de común interés, como la situación de algunos detenidos, para dar inicio a una nueva fase de las relaciones entre las dos partes”.

Su labor fue elogiada desde todas partes del mundo, después de que lo hicieran Obama y Castro.

La historia nos demostró que estábamos equivocados

En parte de su discurso, Obama, además de hacer un guiño a los cubanos al hablar en español y hacer una mención al poeta José Martí, explicó que la experiencia de todos estos años le demostró al gigante del norte que el aislamiento al que sometió a La Habana fue un fracaso.

“Hemos aprendido por propia experiencia que es mejor fomentar y respaldar las reformas que imponer políticas que convierten a los países en Estados fallidos. Hoy, al tomar estas medidas, hacemos un llamamiento a Cuba para que desencadene el potencial de 11 millones de cubanos poniendo punto final a las innecesarias restricciones impuestas en sus actividades políticas, sociales y económicas”, dijo.

En ese punto, subrayó que “con ese mismo espíritu, no debemos permitir que las sanciones de EE.UU. impongan una carga aún mayor a los ciudadanos cubanos, a los que estamos intentando ayudar”.

El líder cubano Raúl Castro, agradeció por su parte a Obama el gesto de liberar a los tres presos políticos, pero instó a Washington a resolver lo medular de este conflicto… el bloqueo económico.

“El bloqueo económico, comercial y financiero que provoca enormes daños humanos y económicos a nuestro país debe cesar. Aunque las medidas del bloqueo han sido convertidas en Ley, el Presidente de los Estados Unidos puede modificar su aplicación en uso de sus facultades ejecutivas”.

La petición de Cuba no figura dentro de los puntos claves del acuerdo, pero el presidente Obama llamó al Congreso de su país a revisar el tema.

Precisamente desde el parlamento norteamericano las reacciones fueron encontradas. Todos los congresistas coincidieron en expresar “alivio” y “alegría” por la liberación del contratista estadounidense Alan Gross, pero algunos fustigaron fuertemente a Obama por el anuncio del fin del aislamiento a Cuba.

Uno de los más críticos fue el republicano John Boehner, presidente de la Cámara Baja.

Boehner dijo que las medidas para levantar parte de las restricciones que pesan sobre la isla forman parte de “una serie de concesiones sin sentido a una dictadura que maltrata a su gente y conspira con los enemigos” del país.

“Las relaciones con el régimen de Castro no deben de ser revisadas, y mucho menos normalizadas hasta que el pueblo cubano pueda disfrutar de la libertad”, afirmó Boehner.

El senador republicano por Florida Marco Rubio se manifestó en el mismo tenor y de hecho prometió que hará “todo lo posible” para bloquear las medidas tomadas por el presidente.

Por su parte, el demócrata Robert Menéndez, de origen cubano, afirmó que “las acciones del presidente Obama defienden el comportamiento brutal del Gobierno cubano”.

“Intercambiar a Gross por tres delincuentes convictos sienta un precedente muy peligroso”, que “invita a los regímenes dictatoriales y sin escrúpulos a utilizar a los estadounidenses que sirven en ultramar como moneda de cambio”.

Donde sí encontró apoyo Obama fue en el líder de la mayoría demócrata de la Cámara alta, Harry Reid.

“Apoyo la decisión del presidente Obama para que EE.UU. abra un nuevo capítulo en sus relaciones con Cuba”, destacó el senador, que aunque, sigue “preocupado por los derechos humanos y la libertad política dentro de Cuba”, apoya “avanzar hacia un nuevo camino”.

Espaldarazo de The New Yor Times

El influyente diario afirmó en un editorial que la decisión de Estados Unidos y Cuba de restablecer sus lazos diplomáticos cierra “uno de los capítulos más equivocados” de la política exterior estadounidense.

“La Casa Blanca está propiciando una era de transformación para millones de cubanos que han sufrido como resultado de más de 50 años de hostilidad entre las dos naciones”, agregó el medio, que además tilda de valiente la forma cómo ha actuado Obama, por tomar esa decisión en lugar de “adoptar pasos modestos y graduales para el deshielo”.

El diario también le hizo un gesto a Raúl Castro, al decir que “se merece su propio crédito por su pragmatismo” y menciona las reformas económicas que viene aplicando desde que en 2008 asumió el poder en reemplazo de su hermano Fidel.

En tanto, representantes de la disidencia al régimen de los hermanos Castro reaccionaron con matices.

José Daniel Ferrer consideró “muy positivo” todo acuerdo que “genere y facilite los necesarios cambios políticos y sociales que urgen en la isla”, según dijo a EFE.

“Esperamos que hayan pasos concretos o compromisos en relación con los derechos humanos”, resaltó Ferrer, ex prisionero político del “Grupo de los 75”.

La bloguera Yoani Sánchez, una de las primeras en reaccionar,  escribió en su cuenta de Twitter: “Una era termina y espero que esta nueva que comienza sea la del protagonismo de la sociedad civil cubana”.

“Campanas de iglesias se escuchan ahora mismo por toda La Habana. Hay un tono celebratorio”, dijo.

El periodista independiente Guillermo Fariñas esbozó una dura crítica y calificó como “un error” de EE.UU. “plantear el cambio de esta manera”.

“Le está dando oxígeno a la dictadura cubana que está tratando de establecer una supuesta transición a la democracia para que continúe en el poder la familia Castro”.

Los puntos claves del histórico acuerdo

Si bien, todavía falta por revisar cuán viable será el desbloqueo económico, para impulsar el acuerdo, en lo inmediato, Washington dio a conocer una serie de medidas.

Las primeras apuntan a restablecer relaciones diplomáticas, a través de volver a poner en operación la embajada en la isla.

También se anunció un trabajo conjunto en asuntos “de preocupación mutua” como la migración, lucha antinarcóticos, protección ambiental, tráfico de personas, entre otros.

Otro aspecto relevante es incrementar el contacto de las poblaciones y mejorar el libre flujo de información.

En el ámbito económico, se permitirá que estadounidenses ofrezcan entrenamiento empresarial a empresas privadas cubanas y pequeños agricultores, también se facilitará el envío de remesas desde Estados Unidos hacia Cuba.

También en materia económica, se ampliarán los permisos comerciales para ventas y exportación de ciertos productos y servicios desde Estados Unidos, como materiales para construcción y equipo agrícola para pequeños agricultores.

En el espectro político se espera revisar la forma como se aplican las sanciones a Cuba en terceros países, además de iniciar una revisión de la designación de Cuba, en 1982, como “estado patrocinador del terrorismo”.

Finalmente, el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijo -en su habitual rueda de prensa- que ante estos históricos hechos no  se descarta que Obama visite Cuba durante los dos años que le quedan de mandato

“Si hay una oportunidad para el presidente de visitar (la isla), estoy seguro de que no la rechazaría”, manifestó.