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Víctor Maytland está sentado en el patio de la casa que desde hace algunos años funciona como su estudio. Aquí se encarga de todo: graba sus películas, realiza castings y se ocupa de asuntos administrativos. En el living, tres pornostars conversan de trivialidades –entre ellas, la afamada Ana Touche, protagonista de “Explosión Anal 3”- mientras una chica completamente desnuda se pasea por las habitaciones. En la radio suena un disco de Depeche Mode.
El artista ni siquiera mira a sus musas. Para él, es otro día más en la oficina. Además, ahora está especialmente concentrado en repasar su vida y analizar cómo llegó hasta aquí. No es menor: a los 65 años de edad es considerado el director de cine porno más importante, persistente y, según los entendidos, innovador del continente.
Entre cigarrillo y cigarrillo, el zar del triple X (un compulsivo fumador en cadena) narrará su historia; una que incluye epifanías, subversiones y, cómo no, erecciones.

Figurita rara
Víctor Maytland alguna vez se llamó Roberto Sena y, a diferencia de muchos colegas dentro del rubro, aspiraba a hacer cine político. “Soy una especie de figurita rara”, dice a modo de presentación. “Estudié cine en tiempos problemáticos, cuando todas las facultades estaban con desarrollo político. Eso no le gustaba a los milicos. Yo pertenecía al Grupo Cine Liberación y fui meritorio de una famosa película de Pino Solanas: “La Hora de los Hornos”.

Cuando el grupo de cineastas disidentes se disolvió frente a las hostilidades de la dictadura, Sena se refugió en la televisión. Y le fue muy bien. En Canal 9 fue productor de programas exitosos como “Feliz Domingo” y “Calabromas” (llegó incluso a ganar un premio Martín Fierro). También dirigió comedias masivas como “Isla se alquila por ahora” (protagonizada por Federico Luppi y Moria Casán) y es responsable de uno de los VHS más vistos en Argentina en 1990: “Héroes otra vez”, centrado en el Mundial de Fútbol que se llevó a cabo ese año en Italia.
“Además armé una compañía de películas en VHS llamada Arrakis”, agrega. “Le di importancia al cine que me gusta.

Saqué videos de “La ley de la calle” y “Los Marginados”, de Francis Ford Coppola. Edité también toda la saga de zombis de George A. Romero. Fui un pionero en Argentina porque en esa época no le daban bola a los zombis”.
El primer acercamiento de Maytland con el cine porno se dio justamente editando un video para su compañía.
“Hacía unas compilaciones que se llaman Anuarios. Eran películas como “Érase una vez en Hollywood” . Consistían en incluir todo lo que se había estrenado en el último año. Yo hice una con porno. Jugué armando una edición cómica de sexo anal, gays, lesbianas. Les ponía distintos tipos de música a las escenas. Me divertí tanto que dije: voy a hacer una porno aquí en Argentina”.

Sena viajó entonces a Estados Unidos para conocer los pormenores de la industria. “Tenía el prejuicio de que detrás del porno estaba escondida la mafia pero visité una productora y me encontré con una empresa como cualquier otra. Hablé con un director y me pareció muy atractiva la manera en que se hacían los proyectos. Me di cuenta de que el porno es cine independiente en serio. Puedes hacer lo que quieras sin depender de nadie. Y el resultado se ve muy rápido”.

Tortugas… pero bien dotadas
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Cuando regresó a Buenos Aires, Sena adoptó un seudónimo que terminaría devorando su nombre real: Víctor Maytland. Bajo esta nueva identidad preparó su ópera prima: “Las Tortugas Mutantes Pinjas” (1990), parodia que se ambienta en un mundo donde los eyaculadores mueren tras ingerir una pastilla que es distribuida por una organización terrorista. Frente a esto, el Presidente de Estados Unidos envía a Argentina a las Tortugas Mutantes Pinjas para que salven a la Humanidad. Entre medio, está Manuelita, una reportera que protagonizará una larga orgía con los héroes.

La película se convirtió rápidamente en un hit imbatible dentro de la industria para adultos. El argentino asegura que sigue siendo la cinta más vista dentro del mercado latinoamericano.

“Fue un gran aprendizaje. Si no conseguía una locación usaba la que tuviera a mano. Era como Ed Wood. El tipo siguió adelante sin importar los obstáculos. Yo fui incorporando los accidentes a la propuesta y me salió bien. Pensaba hacer solamente una porno, pero fue tal el éxito que me dije “voy a hacer otra”. Y así terminé atrapado. Ahora llevo más de 250 películas”.

El director reconoce que entre las mayores dificultades de producción estuvo el casting. “Fue demencial”, recuerda. “Puse un aviso en el diario y llegaron 785 personas. Una locura. Sólo 10 eran mujeres. Ahí me di cuenta de que no es fácil conseguir mujeres y es muy fácil conseguir hombres. Después me di cuenta de que es difícil conseguir hombres que funcionen. Te diría que es el 1% de los que llegan. No es fácil que se les pare en escena. La gran mayoría no puede. Otro problema es que hay muchos divos que sólo quieren estar con actrices. Se sacan las ganas, se van felices pero después no quieren participar o no sirven. Creen que es fácil. No se dan cuenta de que el actor porno tiene una responsabilidad enorme. Si no se le para, no se puede hacer la película. Así de simple”.

-En Chile no llegan muchas mujeres a los castings de películas porno. Es un problema.
-¿Si? Yo conseguí a un par de chilenas. Hice una película que se llama “Scary Sex Movie” en la que trabajó una hermosa chilena. Parece que se vienen para acá y se destapan. Pero pocas mujeres permanecen en la industria. A las que se quedan les gusta el género, no lo hacen por el dinero. Eventualmente viven de otras cosas. La verdad es que, aunque suene incorrecto, hay que admitir que el mundo de la mujer hermosa está relacionado con la prostitución. Ustedes se cansan de recibir modelos de acá que son prostitutas de lujo. No te voy a contar yo quiénes son.

Homero y Bart se revuelcan
Después de “Las Tortugas Mutantes Pinjas”, Víctor Maytland siguió parodiando dibujos animados con títulos como “Los Pinjapiedras” y “Los Porno Sin Son”. Esta última es una extraña pieza de culto: una cinta doblada y protagonizada por actores caracterizados como los personajes de “Los Simpson”.

“El guion es muy parecido a los de la serie”, analiza. “La madre va a protestar a un grupo que hace abuso de la mujer y Homero aprovecha para que debute Bart, pero se deja la prostituta para él. Entonces se pelea con su hijo por ella”.

Estas parodias dieron inicio a una maquinaria productiva que no ha parado hasta el día de hoy. Maytland llegó incluso a grabar dos películas en un día para cumplir con una apuesta y está consciente de que ha hecho muchas cosas en “piloto automático”, pero considera que de sus 250 obras hay al menos 50 que valen la pena. La clave está en el guion.

“Para mí la historia es todo”, reconoce. “En ese sentido, “Un Delito de Corrupción” es mi mejor película. Logré un thriller apasionante con un buen guion y grandes actuaciones. Se basa en mi teoría con respecto a dos grandes casos como fueron el tráfico de armas y el contrabando de órganos. Estaban ligados y nunca dijeron que el gobierno tenía que ver. Yo me adelanté 10 años a la investigación”.

El experto continúa: “La prueba de fuego para saber si las películas funcionan es estrenarlas en salas porque mirar una porno con alguien que no conocés no está bueno. ¿Por qué? Porque hay que recurrir a la masturbación para que las películas no sean aburridas. Yo trato de que la persona se caliente pero quiera ver cómo sigue la historia. Me preocupa que el sexo esté justificado, que sea parte del guion y no sea tomado de los pelos. Eso del tipo limpiando la pileta y la mina que le dice “ven y hagámoslo”, eso no ocurre en la vida real. En Los Ángeles el que limpia la pileta es un chicano feo y gordito al que no le dan bola, no le prestan atención. Nadie se enamora de él. Nunca hay un Adonis limpiando una pileta. Eso es lo que no me gusta del porno norteamericano”.

Internet mató al pornostar
Pese a que están marcadas por ciertas ambiciones discursivas que pueden distraer al consumidor más ansioso y voraz, las películas de Maytland arrasaron en la subterránea industria de los 90, cuando la venta de videocasetes era la clave del negocio.

“Esos años fueron los mejores”, recuerda con nostalgia. “Después llegó el DVD. Al principio, provocó una riqueza de contenido porque se vendía junto con el VHS y recaudabas dinero rápidamente. Después apareció la piratería. Pero todo se derrumbó terriblemente con el crecimiento de la oferta en internet. Hoy el porno está en crisis. Es mentira que anda bien, como dicen algunos afuera. Las grandes empresas en el mundo cerraron. Quedamos los que amamos el género. He visto a muchas golondrinas que hicieron cosas, creyeron que era un negocio brillante y se fueron. Yo soy un sobreviviente”.

-¿Cómo lograste sobrevivir a la irrupción de internet?
-Le encontré la vuelta. Le copié al rock donde hoy básicamente los discos se hacen para vender recitales. Yo invito a vivir la película en vivo. El público puede entrar al set y experimentar lo mismo que los actores. Te encontrás ahí con las chicas, las escenas de sexo. Que yo sepa nunca se hizo. Acabo de estrenar “Los Pornos Addams” y la grabación fue con público. La historia está buena: Los Addams están en quiebra por el Juez Griesa y tienen que poner un prostíbulo para sobrevivir. Entonces llaman a las malas del cine como prostitutas: Cruella de Vil, Gatúbela, Maléfica, …

Maytland es responsable también de otras iniciativas innovadoras como “Expedición Sex”, el primer reality show porno del mundo. Se emitió en el 2001 a través del canal de cable Afrodita.

“Era una mezcla de “Expedición Robinson” y “El Gran Hermano”. Eran 8 hombres y 8 mujeres. Los hombres tenían que expulsar a una mujer por semana y ellas a un hombre. La idea era que eliminaran al que peor servía sexualmente, pero me di cuenta de que finalmente pesan las mismas estupideces de todos los realities: las envidias, los celos, la desconfianza”.

Ahora prepara otro. “Va a coincidir con la Copa América. La idea es buscar al macho americano entre todos los países. Escoger al mejor follador de Latinoamérica. Tendremos un representante de cada país: Chile, Uruguay, México… Quiero que las competencias coincidan más o menos con las fechas de los partidos. Si juega Argentina con Colombia, vas a ver a los machos argentinos y colombianos en acción. Se transmitirá por internet, en un sistema parecido al de Netflix”.

-¿Y estás trabajando en alguna película?
-Mi sueño siempre ha sido hacer una porno musical pero no es fácil. Lo que sí está avanzado es “Las Tortugas Mutantes Pinjas 2”. Estoy buscando el elenco. Pienso grabarla en febrero para sacarla en abril. Yo no tenía ganas de hacer una secuela, pero me di cuenta de que han pasado 25 años y las tortugas no nos representan porque son yanquis. Entonces se me ocurrió algo: dejan una herencia que son los hijos, abandonados como abandonaron los yanquis a toda Latinoamérica. Todos están en situaciones complicadas: uno es cartonero, el otro es motochorro, el otro vende dólares en la calle, otro acomoda autos. Ahora necesitan a sus padres y para eso les chupan las medias. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.