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Ayer miércoles el Octavo Juzgado de Garantía de Santiago decidió revocar la prisión preventiva que pesaba sobre los controladores de Penta, Carlos Eugenio Lavín y Carlos Alberto “Choclo” Délano, quienes permanecían recluidos hace 46 días en el Anexo Capitán Yáber, en el marco del caso Penta y la investigación que lleva adelante el fiscal nacional Sabas Chahuán por delito tributario y financiamiento trucho a campañas políticas.

Ahora los Carlos están bajo arraigo nacional y arresto domiciliario total, dejando así el lugar que los recibió, y que contaba con mesa de ping pong, bicicleta estática, una máquina elíptica y un televisor sin cable.

Durante el tiempo que estuvieron en la cárcel recibieron tanto a familia como amigos. La Segunda recoge el testimonio de algunos cercanos a Délano y Lavín, quienes contaron cómo los Penta vivieron los 46 días en el recinto.

El ex senador RN, Ignacio Pérez Walker, fue en cinco oportunidades a ver a los Carlos y, según dice, “en todas las veces que fui me impactó mucho lo serenos que estaban, casi alegres. Tenían esa sensación de que lo peor ya había pasado”.

Pérez contó que antes de la audiencia de formalización, que terminó por dejarlos en prisión preventiva, el “Choclo” estaba muy nervioso, con mucha incertidumbre, de hecho había vuelto a fumar.

Agrega que lo noté “muy tranquilo, muy profundo en sus reflexiones. Me decía que durante estos días daba gracias a Dios por todo lo que tenía. Por su magnífica mujer, por sus hijos maravillosos, igual que sus yernos y nueras, y sus nietos insuperables. Me contaba cuánto agradecía tener los recursos suficientes para ayudar a los que lo necesitan. El Choclo tiene mucho compromiso con la cosa social, el deber de devolver a la sociedad lo que la sociedad le dio”.

En Capitán Yáber, comenta el RN, los controladores de Penta además de leer novelas o la historia de Nelson Mandela, estudiaron los expedientes del caso “y se fueron dando cuenta cómo se iba tejiendo esta maraña a espaldas suyas. Son tipos macanudos y están con la conciencia tranquila”.

“Han tenido la mala suerte de ser chivos expiatorios”

El arquitecto Cristián Boza fue otro cercano que los visitó en la prisión, quien manifestó que “los visité el primer día que ingresaron al anexo cárcel, en ese momento estaban muy animados y esperanzados de que esta situación se iba a aclarar, como ha sido. Yo no soy nadie para evaluar la situación por la que se les investiga, yo soy arquitecto, pero primero que nada ellos han sido, son y seguirán siendo por siempre íntimos amigos, así que el saldo se lo dejo a la ley, la justicia y los especialistas, a los abogados en este caso”.

Sobre el futuro de los Carlos, Boza indica que “confío en que salgan de esto, además que están asesorados por muy buenos abogados. Creo que han tenido la mala suerte de ser los chivos expiatorios de acciones que son muy corrientes en este país, para qué nos vamos a tapar los ojos. Nos estamos dando cuenta que son varias las empresas que han tenido equívocos, probablemente dentro de ellas esté Penta. Estoy de acuerdo con que estas cosas se aclaren, especialmente en beneficio de ellos”.

Dejan la cárcel

Por otra parte, el arquitecto detalló que tras conocer la noticia de que los Carlos abandonaban el anexo Cárcel Capitán Yáber, llamó a la esposa del “Choclo”, Verónica Méndez: “Ella y la Malucha (señora de Lavín) estaban desbordadas de felicidad, no habían llegado en ese momento aún a su casa, pero les transmití todo mi apoyo”.