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“Hubo un programa completamente desequilibrado, porque más que una agenda de Gobierno era un conjunto de enunciados sobre sueños de todo lo que un conglomerado progresista puede querer”, planteó el ex ministro de la Concertación, José Joaquín Brunner, quien en entrevista con Pulso hizo un análisis de los 16 meses de gobierno de la Nueva Mayoría, justo cuando esta mañana, en medio del consejo de gabinete, la Presidenta Michelle Bachelet hizo un sinceramiento respecto de que la coyuntura obliga a jerarquizas las tareas.

“El nuevo gabinete está buscando hacer por primera vez una agenda de Gobierno, con prioridades, con claridad y con determinación de los recursos. Están haciendo algo que se debió haber hecho desde el primer día, y que no se había hecho, y es positivo que esté ocurriendo”, opinó Brunner, quien criticó con dureza el gabinete anterior, que estuvo liderado por Rodrigo Peñailillo hasta el ajuste del pasado 11 de mayo.

Por otra parte y apuntando al programa impulsado por la Presidenta Michelle Bachelet, Brunner profundizó que “la primera debilidad del Gobierno estuvo en no traducir ese programa en una agenda clara. Después, el equipo original demostró no estar a la altura y ser perfectamente inhábil y poco competente y tuvo que ser cambiado. Además, el Gobierno tuvo una ensoñación programática y se dedicó el primer año a alimentar expectativas. El Gobierno se les fue de las manos porque no se puede gobernar inflando las expectativas, todo lo contrario”.

Abordando el punto de las debilidades, Brunner es claro: “Hoy el problema más grave del Gobierno está en la herencia que dejó el gabinete anterior”, ya que aparte de la labor de este nuevo equipo de ministros en cuanto a tomar las riendas en sus respectivas carteras, también tienen que “hacer un ajuste duro”, por ejemplo hay “agendas o muy desordenadas, como la de educación; muy divisivas, como la laboral; o muy inciertas, como en el resto de los sectores. Eso le pone al equipo actual una doble tarea, ya que tienen que ajustar la marcha del país, porque la economía así lo obliga, pero luego tienen una tarea más complicada, que es cambiar el desorden con que venía avanzando la gestión”.

El ex secretario de Estado echa un vistazo al futuro y plantea que con el actual escenario económico, además de los bullados casos que han remecido a la política, ahora “lo único que importa es saber si el Gobierno tiene la capacidad para recuperar la gobernabilidad del país. Hay que ver qué resulta de eso, porque va a determinar todos los escenarios posteriores”.