Rodrigo Rojas Archivo La Nación UDP

Este miércoles el juez de la Corte de Apelaciones, Mario Carroza, interroga a cinco ex uniformados por el vuelco que se produjo en la indagatoria del llamado Caso Quemados tras el relato que le entregó el exconscripto Fernando Guzmán.

Anoche, el noticiero central de TVN recogió la versión de Guzmán, quien confesó que recién ayer tuvo el valor para contar la verdad y romper el supuesto pacto de silencio, por el que -según dijo- recibió amenazas todos estos años para que no revelara el cruento episodio que aconteció el 2 de julio de 1986 cuando, tras ser rociados con combustible, Rodrigo Rojas de Negri y Carmen Gloria Quintana fueron quemados, resultando muerto el primero y con el 65% de su cuerpo afectado la mujer.

“Teníamos que castigar a los que hacían protestas, a los que estaban en contra del Gobierno en esa época”, explicó Guzmán en declaraciones a Chilevisión Noticias.

De acuerdo a su relato, “Rodrigo (Rojas) no alcanzó a hacer nada, cuando se terminaron de apagar todavía humeaban”.

“(Julio) Castañen se acerca a Fernández Dittus (único condenado hasta el momento) y le dice: ‘Matémoslos, es la única solución que tenemos, porque esto nos va a traer consecuencias'”.

“A la Carmen (Quintana) pedirle perdón, decirle que me faltó coraje”, manifestó Guzmán, quien ayer había dicho que por este macabro episodio “perdí mi familia, mis hijos, una hija que no pude reconocer por miedo a que me la mataran (…) aprendí a vivir en la clandestinidad”.

El portal de Radio Cooperativa reprodujo parte del testimonio de Guzmán el día en que fueron quemados vivos Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana.

“Me correspondió quedarme arriba del camión a cargo de la radio. Hago presente que la radio la podía utilizar en la espalda como mochila, por lo que me podía mover por todo el alrededor del camión, siendo un testigo presencial de cómo ocurrieron los hechos”, dijo Guzmán a Carroza.

“Vi dos personas detenidas que estaban cerca de una muralla, el hombre tendido sobre el suelo y la mujer mirando hacia la pared”, agregó también el ex uniformado.

“El teniente Castañer, quien vestía de civil, recuerdo que con una chaqueta negra, ordenó a un conscripto que vestía de forma militar, del cual desconozco su identidad, pero sí sé que era uno de los que andaban en el vehículo del teniente Fernández,rociarlos con combustible que estaba en un bidón. A la mujer la roció desde la cabeza a los pies y al hombre por la espalda ya que estaba de boca al suelo”

“El fuego lo inició el teniente Castañer con un encendedor. Ambos se prendieron inmediatamente”.

“Ellos todavía humeaban y su piel estaba de un color blanquecino y tenían un aspecto como baboso, sin pelos”.

“A cambio de nuestro silencio, la institución nos proveyó de permisos, de dinero,como una manera de continuar con esta mentira y mantenernos callados”, dijo.