Burgos afirma que cambios de rumbo son definidos por la Presidenta y se define como “un roto raro en política”

El titular de Interior descartó estar distanciado de Bachelet. “Cuando he tenido algún inconveniente he sido capaz de conversarlo serenamente y de mí nunca encontrarán un recado a través de un trascendido de prensa. No trabajo así (…) En la cotidianidad de la política yo soy muy cercano a la Presidenta, tengo línea abierta, me reúno mucho con ella y hablamos mucho por teléfono”, dijo en entrevista con La Tercera.

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La Presidenta es la que manda, es lo que esboza una y otra vez el ministro de Interior, Jorge Burgos, en una entrevista con el diario La Tercera en la que aborda la movilización de los camioneros, su relación con Michelle Bachelet, con quien estuvo públicamente distanciado hace algunas semanas y proyecta su futuro si es que deja el gabinete: dormir y viajar a Argentina.

Sobre las diferentes estrategias para enfrentar a los camioneros, que provocaron un encontrón con el subsecretario Mahmud Aleuy, Burgos relata que “todas las alternativas tenían complejidades y creo haber tomado la menos compleja. Como dije, al final de la jornada, todas las rutas quedaron abiertas, los camioneros fueron recibidos, cumplieron con su compromiso y el país terminó el día en plena normalidad. Y eso siempre es bueno para un gobierno y un ministerio encargado de ello” y defendió el cambio de opinión respecto del arribo de los dirigentes a La Moneda.

“La mañana era compleja, porque había otras marchas autorizadas y teníamos que evitar el riesgo de que se cruzaran ambas marchas. Cuando ya no estuvo esa circunstancia, yo tomé una decisión distinta y creo que al final de los finales fue la mejor decisión”, aseveró.

Sobre la partida, esa misma semana, del Intendente Francisco Huenchumilla, Burgos recalcó que “ese cambio lo hizo la Presidenta. Huenchumilla, en esta lógica nueva en la República de que los cargos de confianza se quejan durante días, ha centrado las críticas en mí y pretende hacer parecer que soy yo el que le quité la confianza. Yo lo notifiqué, simplemente. Es la Presidenta de la República la que decide quiénes son sus intendentes. Estoy convencido, en todo caso, de que fue una buena decisión”.

Respecto del poder presidencial, destaca que él lo respeta y que es “un roto raro en la política (…) tengo hartos defectos, pero la ambición desmedida es algo que no conozco. En consecuencia, tal como nunca los he buscado, yo no hago nada en mi cotidianidad para demostrar el poder que tengo. Las cosas las hago porque creo que hay que hacerlas, nunca estoy pensando si ello me ayudará a demostrar que el empoderado soy yo ni que me ayudará en la próxima encuesta. Lo que digan los otros me da lo mismo, porque no tengo ninguna, pero ninguna aspiración política”.

En esta línea apunta que “los rumbos de los gobiernos los cambian los presidentes. Yo estoy acá porque la Presidenta me nombró y sé por qué lo hizo, porque me lo ha dicho y reiterado. Me nombró porque me tiene confianza y porque cree que mis características ayudan en el momento que vive el país. Cuando decidió cambiar a parte importante de su gabinete, porque debió tener la evaluación de que no lo estaban haciendo bien, me nombró con mis características: soy un hombre de centro, soy un democratacristiano, soy más prudente que imprudente, más gradualista que revolucionario, más reformista que revolucionario y no creo en monsergas de que aquí hay que echarle para adelante y no conversar con nadie. Eso lo conoce la Presidenta, lo respeta y valora” y descartó estar marginado del círculo de decisiones.

“Cuando he tenido algún inconveniente he sido capaz de conversarlo serenamente y de mí nunca encontrarán un recado a través de un trascendido de prensa. No trabajo así (…) En la cotidianidad de la política yo soy muy cercano a la Presidenta, tengo línea abierta, me reúno mucho con ella y hablamos mucho por teléfono. Ayer (el día de la movilización de camioneros) habremos hablado unas cuatro o cinco veces por teléfono. En ese sentido, tengo puertas abiertas. Pero como se instala que Burgos tiene un problema porque no es ‘amigo social’, quiero aclarar que no tengo ningún problema ni ella tampoco”, precisó.

Burgos definió también el célebre “realismo sin renuncia” que marcó la nueva etapa gubernamental. “Que en esta etapa hay realismo, en el sentido de que tenemos que darnos cuenta de que ciertas cosas estaban creando problemas en la forma y modo en que se estaban haciendo y, segundo, que tenemos una situación económica distinta de la que presumieron las autoridades económicas anteriores. Además, se agregó ahora una situación internacional incluso más compleja de cuando se estableció la idea del “realismo sin renuncia”. El precio del cobre nos está golpeando y nadie puede hacerse el leso al respecto. Y una de las gracias que ha tenido la centroizquierda chilena, cuando nos ha tocado vivir estas dificultades, es que hemos sido capaces de enfrentarlas bien, con realismo e inteligencia para salir lo más rápido posible, y eso hay que volver a hacerlo”, adujo.

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