Carlos Peña ningunea al Consejo de Observadores Ciudadanos para reforma constitucional

“Una forma de entender el papel del Consejo de Observadores Ciudadanos nombrado por la Presidenta Bachelet, consiste en detenerse a examinar lo que no le corresponde, lo que no es. Esa estrategia (detenerse a describir lo que no le corresponde a algo para así entenderlo mejor) es tan vieja que se remonta a Aristóteles”, escribió en su columna de El Mercurio. A juicio de Peña, a COC no establece procedimientos ni tampoco definirá la asamblea constituyente si es que hay. Eso, dice Peña, lo decidirá el Congreso Nacional. “La opinión que cada miembro del Consejo tenga acerca de esto es perfectamente irrelevante”, comentó.

carlos peña a1 Con lo largo listado de “no le corresponde”, el columnista de El Mercurio Carlos Peña, ninguneó al llamado Consejo de Observadores Ciudadanos recientemente constituido por el gobierno, en el marco del proceso constituyente que busca la modificación a la Carta Magna. Básicamente, Peña se preguntó cuáles eran las facultades de esta iniciativa que incluye desde futbolistas, periodistas, abogados y fue tratando de responderse. “Una forma de entender el papel del Consejo de Observadores Ciudadanos nombrado por la Presidenta Bachelet, consiste en detenerse a examinar lo que no le corresponde, lo que no es. Esa estrategia (detenerse a describir lo que no le corresponde a algo para así entenderlo mejor) es tan vieja que se remonta a Aristóteles”, insistió. A juicio de Peña, a COC no establece procedimientos ni tampoco definirá la asamblea constituyente si es que hay. Eso, dice Peña, lo decidirá el Congreso Nacional. “La opinión que cada miembro del Consejo tenga acerca de esto es perfectamente irrelevante”, comentó. “No le corresponde indicar cuál habrá de ser el contenido de la futura carta o siquiera insinuar alguno. Un consejo encargado de eso existió en Chile durante la dictadura (se le llamó Comisión de Estudios para la Nueva Constitución) y no es posible que exista hoy. No le corresponde informar acerca de las experiencias constitucionales comparadas o allegar datos acerca de otros procesos constituyentes. El consejo no es una comisión de expertos o de técnicos. Hay algunos técnicos en él; pero no es en esa condición que se les invitó a integrarse, sino en la calidad de ciudadanos de a pie que de vez en cuando, sorprendentemente, ejercen”, siguió. Peña, en el detalle de los “no le corresponde”, asegura que al COC tampoco “le corresponde ser árbitro del proceso político, una especie de tercero imparcial que dirime o resuelve las controversias que durante el proceso político se planteen”. “En una democracia es inconcebible que el diálogo y el debate político tengan instancias arbitrales distintas a la voluntad mayoritaria del pueblo. El pueblo es el soberano y el soberano, por definición, no está bajo el control de nadie (y si estuviera bajo el control de alguien, este último sería el verdadero soberano)”, precisó. Según el académico, “después de todo eso surge la pregunta del millón”. “Si a ese consejo no le corresponde establecer o siquiera insinuar el procedimiento constitucional; si no le corresponde redactar el contenido de las futuras reglas constitucionales; si no le corresponde indagar en la experiencia comparada; si no le corresponde arbitrar el proceso político; si no le corresponde representar la vida orgánica de la sociedad chilena; si no le corresponde controlar epistémicamente la búsqueda de la verdad política; si no le corresponde vigilar in situ el proceso; si no le corresponde proveer observadores; si nada de eso le corresponde, entonces, ¡¿qué es lo que le corresponde?! ¡¡¿¿Alguien tendría la amabilidad de explicar qué es lo que le corresponde??!! La única respuesta sería desoladora. Le corresponde aprobar las cartillas de educación cívica y los videos, revisar el presupuesto, cosas así. Nada o casi nada”, concluyó.
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