Turquía EFE

El Gobierno de la canciller Angela Merkel respondió hoy con sangre fría al atentado de ayer en el corazón de Estambul, cuyas víctimas mortales fueron turistas alemanes, pero insistió en no considerarlo un ataque intencionado contra Alemania, pese a su renovada alianza política con Turquía.

No hay indicios de que el objetivo directo del atentado fuera Alemania, aseguró el ministro del Interior alemán, Thomas de Maizière, desplazado a Estambul para seguir sobre el terreno las investigaciones del ataque.

El mismo mensaje repitió en Berlín la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Sawsan Chebli, tras dar a conocer el último balance de víctimas mortales alemanas -diez- y expresar el temor a que la cifra pueda aún subir, dado que hay cinco heridos en la unidad de cuidados intensivos, junto a otros tres de menor gravedad.

Todos ellos eran integrantes de un grupo de 33 turistas llegados a Turquía en un viaje organizado por la agencia berlinesa Lebenslust y se encontraban en el momento del atentado suicida en la plaza Sultanahmet, un lugar muy turístico por la cercanía de la Mezquita Azul, el Palacio Topkapi y la iglesia bizantina de Santa Sofía.

“Turquía ha sido objeto en los últimos meses de otros trágicos atentados”, recordó Chebli, que citó el del pasado octubre contra una marcha pacifista, en que murieron 102 personas, el más grave en la historia moderna del país.

La portavoz recordó la condena de Merkel, el día anterior, al apuntar que el objetivo del terrorismo islámico es siempre el mismo, actúe en París, Copenhague, Túnez o Turquía, y que éste es “atacar nuestras vidas libres, en sociedades libres”.

La respuesta no debe ser evitar viajar a Turquía, porque eso sería “darle una victoria al terrorismo”, dijo, en un mensaje asimismo muy similar al lanzado en Estambul por De Maizière, quien afirmó que no hay motivo para dejar de visitar ese país, destino vacacional para millones de alemanes.

El propósito de dar una respuesta serena a lo ocurrido contrasta con las advertencias al viajero actualizadas ayer en la web de Exteriores, donde se “aconseja de forma apremiante” evitar concentraciones en lugares públicos y puntos de atracción turística, así como seguir las noticias a través de los medios.

Tanto la portavoz de Exteriores como su colega de Interior, Johannes Dimroth, y el del Gobierno, Steffen Seibert, declinaron hacer valoraciones acerca de la presunta autoría de grupo yihadista Estado Islámico (EI), así como las informaciones brindadas por Turquía sobre la identidad del terrorista suicida, supuestamente un peticionario de asilo sirio.

Los tres insistieron en que no disponen de información propia al respecto, lo que se espera lograr gracias al trabajo que realice un equipo de cuatro agentes de la Oficina de Investigación Criminal (BKA) desplazados a Estambul.

El atentado de ayer será “capítulo importante”, dijo Seibert, en la cumbre bilateral prevista para el 22 de enero, que inicialmente iba a centrarse en la apuesta de Merkel por una alianza estratégica con Turquía como clave para frenar la oleada de refugiados a Europa.

Merkel, quien ayer presidió un Consejo de Ministros extraordinario convocado tras el atentado, enviará esta semana a Turquía para preparar esa cumbre al ministro de la Cancillería y coordinador para Asuntos de Refugiados, Peter Altmaier.

El mensaje lanzado hoy desde Berlín buscaba evitar juicios prematuros, dada la cantidad de frentes que tiene abiertos Turquía.

Por un lado, el EI, al que combate activamente en Siria; por el otro, la dura ofensiva iniciada en diciembre contra la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), y, en paralelo, la hostilidad creciente con Moscú.

Merkel, que no ha encontrado apoyos efectivos en la Unión Europea en su búsqueda de soluciones a la acogida de refugiados, optó por acercarse al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, visto que Turquía sí está dispuesta a atenderlos en su territorio, a cambio de ayuda financiera y política.

La perspectiva de que Alemania -que aporta a la lucha contra EI sus aviones de reconocimiento Tornado- se haya convertido en objetivo directo del terrorismo en suelo turco sería un problema añadido para la canciller, sometida desde hace meses a fuertes presiones por la incesante llegada de refugiados a Alemania.