fidel castro efe

Héctor Mery Romero, de la Fundación Jaime Guzmán, pidió no llorar por la muerte de Fidel Castro, quien “impuso un severo régimen de privación de libertades” a punta de “miedo y sensatez”. En esa línea, exigió a las autoridades chilenas “ser mas cuidadosos y escrutar con sentido de la crítica el comportamiento” del fallecido líder cubano.

A través de una carta publicada hoy en el diario La Tercera, el autor señaló que “todos los muertos merecen respeto, pero de ahí a homenajear a Fidel Castro el camino es muy largo”. Explicó que Castro “accedió por la fuerza en 1959, sojuzgó a su pueblo y le impuso un severo régimen de privación de libertades personales en nombre de una sociedad feliz ¿Es posible declararse demócrata y alabar a quien se encargó de escribir en el artículo 5 de su Constitución que el Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista?”.

Precisó en ese sentido que “no puede haber más distancia entre la genuina libertad y esas palabras escritas en piedra. No obstante, algunos aquí, en el seno de las instituciones republicanas, le rinden pleitesía”.

A renglón seguido, Héctor Mery Romero puntualizó que “está bien, dirán algunos, somos libres de escoger nuestras idolatrías. Pero el rol de Castro en los sucesos más desgraciados de nuestra historia, y el daño que causó a la izquierda son cuestiones que los dolientes chilenos debieran meditar antes de derramar lágrimas en su nombre. Los partidos de la coalición gobernante debieran ser más cuidadosos y escrutar con sentido de la crítica el comportamiento divisorio que Fidel incitó desde La Habana, que causó contradicciones insalvables en la UP y nos llevó al derrumbe de la institucionalidad”.

“Que la muerte de Castro y el Premio Nobel a Bob Dylan coincidan en el tiempo quizá no es cuestión de azar”, enfatizó, al mismo tiempo que afirmó que “en 1962 mientras castro se transformaba, con sus amenazas y bravuconadas, en actor principal de la crisis de los misiles entre Estados Unidos y la Unión Soviética, Dylan nos advertía en “A hard rain’s gonna fall” que lo peor, la guerra nuclear, se nos estaba por venir. Al final no hubo enfrentamiento porque primaron el miedo y la sensatez”.

“Cincuenta y cuatro años después, esperemos que esa lluvia tan dura deje de caer sobre los cubanos, y que, para estos más tempranos que tarde, llegue la libertad”, cerró.