Sólo 19 años tenía Carrie Fisher, fallecida este martes a los 60, cuando audicionó para conseguir el rol de la princesa Leia en 1976. La entonces joven y desconocida actriz (sólo había grabado “Shampoo”) tuvo un par de minutos para convencer de que ella era la indicada para el papel que le cambiaría la vida.

Fisher se quedaría con el rol y al cabo de sólo un año, el 25 de mayo de 1977, se transformaría -junto al resto del elenco de Star Wars- en leyenda.

La película de George Lucas se convertiría en el film con la mayor taquilla de todos los tiempos, sumando ingresos por sobre los 775 millones de dólares. Sólo en 1982, ya objeto de culto, sería superada por E.T., el extraterrestre de Steven Spielberg.

A modo de homenaje, acá parte de la audición que a Carrie Fisher, sin saberlo, la transformó en estrella.