“La gente dice que los motoqueros son tipos pandilleros, que andan con armas. Nosotros no lo somos. Hay motoclubes en Chile que sí son un poquitos más densos que otros, no al nivel de matar a alguien, pero tienen rivalidades con otros grupos por diferencias de opinión o negocios”, cuenta Leonardo, quien forma parte oficial de Kraken hace dos años aproximadamente. “Son como los hijos de la anarquía -serie de Netflix-, pero a menor escala”, asegura entre risas a The Clinic Online.

Leonardo, más conocido como Padawán -sobrenombre que le pusieron en el club-, estudió ingeniería mecánica y su gran pasión siempre han sido las motos. Así llegó a hacer la práctica profesional al taller de su actual presidente en La Cisterna y comenzó a interesarse por Kraken y la labor social que realizan. Estuvo alrededor de un año como prospecto -del inglés prospect- y ahí “tenía que usar chaqueta de mezclilla, porque la de cuero es solo para los miembros de la mesa”, recuerda sentado en una de las oficinas de su trabajo en una empresa automotriz de Vitacura.

Actualmente en el club hay tres postulantes que se quedan fuera de las reuniones, que no tienen derecho a voto y que, durante un año, deben ganarse la aprobación de todos los miembros para someterse a una votación en el periodo de ‘parchaciones’. En dicha ocasión, el presidente se sienta en la cabecera, el prospecto en el otro extremo y los demás a lo largo de la mesa. Uno a uno, van diciendo si aceptan o no que se sume el nuevo integrante, previa argumentación de su decisión.

“Mi motoclub es súper cerrado, somos hermanos entre nosotros. Yo daría mi vida por alguien del club y alguien del club también la daría por mí. No quiero que entre cualquier persona, somos súper celosos y no queremos a alguien que no sea de la línea de nosotros: nos gusta ayudar, no somos conflictivos, matones”, asegura Leonardo.

La oportunidad que los miembros utilizan para conocer a los postulantes son las rutas, que por lo general son al litoral central. Ahí están atentos a su comportamiento, a la forma en que se desenvuelven y el modo de compartir con los demás miembros.

En estos viajes, los motoqueros se forman en línea recta o zig-zag y están atentos a una serie de señas que realiza el ‘punta de lanza’. Este miembro va delante de todos y puede ser el presidente o quien conozca mejor la ruta, porque es el encargado de guiar al resto. También están los ‘comisarios de ruta’, uno al principio y otro al final de la caravana, que deben estar pendientes ante cualquier imprevisto ya sea un problema mecánico, de bencina u otro. Leonardo cuenta que siempre deben ir todos juntos y no dejar espacio entre moto y moto pues “se meten autos imprudentes y cortan todo”.

Tal como se realizan rutas para conocer a los postulantes, también existen paseos en que los miembros pueden llevar a sus ‘mochilas’.

¿Qué son las mochilas?
Las señoras o pololas. Pero solo puede ir las oficiales.

¿No es un poco despectivo el término?
Así se les dice a los acompañantes.

¿Qué es eso de que solo puede ir la mujer oficial?
Hay miembros más ‘lachos’ que otros y si no tienen a alguien oficial para presentar al club, no pueden llevarla. Una persona cualquiera puede dejar la cagá dentro del motoclub, sobretodo siendo mujer. Pueden haber problemas porque si yo no conozco a la persona que estoy llevando y se le suma a mi hermano, me puede molestar y yo puedo llegar a tener un problema con mi hermano por haber llevado a alguien que no conozco.

“Nuestro fin como club es ayudar a la gente”

Kraken es un motoclub apolítico, que no discrimina por condición sexual ni religión. “La única razón por la que no puedes entrar a mi club, obviamente, es ser mujer. Tampoco puede ingresar una moto scooter porque no sirven para las rutas”, explica Padawán.

Si se cumplen estas dos condiciones, se puede ingresar al club y comenzar a discutir en la larga mesa que uno de los integrantes puso en su casa para reunirse periódicamente. El motoquero cuenta que los temas a tratar generalmente tienen que ver con hacer prosperar al club y con la planificación para realizar ayuda social.

Así es como han realizado diversos eventos, bingos y fiestas para recaudar fondos para la Teletón y otras fundaciones de niños y ancianos. “El último día de la Teletón, estamos desde las 8 de la mañana hasta las 12 de la noche. Cerramos la calle de la municipalidad en La Cisterna y llevamos escenarios para hacer shows de folk, rock, humor y cosas populares”.

Su idea es que vaya la mayor cantidad de gente por lo que intentan tener una parrilla amplia de actividades y la entrada es un aporte voluntario.

El evento que convoca a gran parte de la comuna se realiza con ayuda municipal, la cual aporta en términos monetarios y organizacionales. Asimismo, Leonardo explica que con la cuota mensual de los miembros -$5.000- más el aporte que consiguen de los auspiciadores, logran pagar los casi $500.000 mil pesos que implica la publicidad, la creación de flyers, pendones y traslados para el evento de la Teletón.

“Uno nace y muere en el club”

Padawán explica que el reglamento del club tiene alrededor de 18 hojas y se le entrega a todos cuando ingresan, porque la primera tarea del que entra es aprenderlo. Este ‘manual’ contiene elementos que se pueden ir revisando y cambiando, pero el uso de la chaqueta de cuero es esencial para la hermandad Kraken, pues contiene el logo del club, el rango y sobrenombre de los miembros. “La parchera no se te puede perder ni la puedes lavar, solo limpiarla o cambiar los parches”.

A pesar de la importancia que tiene la chaqueta, Leonardo asegura que si algún miembro tiene problemas en el trabajo, el club respeta que no se use. “No nos podemos meter en el bolsillo de las personas y hay trabajos en que les molesta el uso de la pachera porque está estigmatizado el tema de los motoqueros”.

Pese a esto y contrario a la idea social que descarta a los uniformados como amigos de los motoqueros, Kraken tiene en su mesa a militares, Carabineros y gente de la Fuerza Aérea. “Ellos no han tenido problemas en sus instituciones”, afirma.

Así es como esta hermandad, cuya regla principal es la lealtad, reúne una vez al mes -no quiso especificar el día- a hombres de diversas realidades y edades. Los encuentros formales tienen una fecha definida, sin embargo, los amigos del club se juntan muchas veces en el taller para conversar e incluso carretear. A estos encuentros, está prohibido el ingreso de mujeres.

¿Cómo lo hacías cuando tenías polola?

Para el motoclub lo primero es el estudio, el trabajo y la familia. Hay personas que no lo ven así y prefieren el motoclub antes de cualquier cosa. Ese es mi caso. Igual, cuando tenga familia no sé que voy a priorizar. Con mi polola tenía una técnica en que no me despreocupaba ni de ella ni del club, pero no dejaba que viera ni supiera nada del motoclub, porque no es algo que le incumba a ella.

¿Han echado a alguien del club?

Si, pero por lo general se retiran solos cuando hacen algo que no corresponde, como faltas al reglamento o a la lealtad. Tiene que ser una falta grave igual, pero solos notan que no encajan.

¿Tienen algún rito funerario?

No estamos preparados para morir. Pero lo único que nos deja “contentos” es que si alguien muere en la moto, muere en su ley, en lo que le gusta. Si yo falleciera en un accidente, me gustaría que fuera en moto, con mi chaqueta. Uno nace y muere en el club.