La pregunta que todos se hacen: ¿Por qué chucha tanto corte de agua potable en Santiago?

Si bien es anómalo que llueva a 4.500 metros de altura, ya son tres los episodios de cortes masivos por la turbiedad del agua producto de aludes y otros accidentes de la naturaleza. Para la autoridad, es Aguas Andinas la que debe prever estos hechos, invirtiendo más recursos para mejorar la autonomía de las plantas.

Es previsible y hasta lógico entender que si sube la turbiedad del río Maipo sea necesario suspender el suministro de agua potable en Santiago. Es más, es anómalo que llueva a 4.500 metros de altura, algo que evidentemente no es resorte de la sanitaria. Sin embargo, con el corte de este domingo -producto de los aludes- quedó dando vuelta la pregunta acerca de cuán efectivas han sido las medidas de la empresa para sortear estas emergencias.

“Es evidente que las medidas que se han tomado son insuficientes para la condición climática que tenemos hoy en día en Santiago. (…) Ya vamos en el tercer episodio de corte masivo producto de circunstancias meteorológicas anómalas en tres años: 2013, 2016 y el 2017”, apunta el intendente de Santiago, Claudio Orrego, al dejar abierta la interrogante.

La autoridad afirma al respecto que entonces parece lógico que Aguas Andinas tiene que hacer más inversiones.

En el mismo tono, el ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga, dice que la sanitaria debe ponerse al día con que se exige a las empresas que operan en rubros sensibles para la ciudadanía.

“En el caso de Aguas Andinas, son tres las inversiones. El superintendente explicará durante la semana en qué va cada una de ellas, primero la construcción de estanques que dieron una mayor autonomía de una cantidad de horas, que ya están construidos y listos. Lo segundo es un colector que permite llevar aguas desde más arriba de manera tal de evitar algunos de los aluviones. Lo tercero y lo principal que está en todo el proceso de evaluación ambiental es un embalse de agua cruda, sin los efectos del aluvión, que permita también tener mayor autonomía”, precisa.

Con lo de la madrugada del domingo, son tres los episodios que han dejado a Santiago masivamente sin agua.

El 22 de enero de 2013 se cortó el suministro de agua potable en diversos sectores de 19 comunas de la capital, hecho que dejó a 1.200.000 personas afectadas.

Al igual que ahora, el incidente se produjo por aluviones en la zona cordillerana del Río Maipo.

Superada la emergencia, dos semanas después pasó lo mismo, esa vez afectando a 25 comunas.

El asunto implicó para la sanitaria enfrentar una multa de 797 millones. Esto, porque según la Superintendencia de Servicios Sanitarios incurrió en deficiencias en la calidad de la atención e incumplió las instrucciones impartidas en materia de gestión de emergencias.

La emergencia de 2016

Pese a las inversiones que se hicieron años atrás, en abril de 2016 nuevamente se cortó el suministro cuando aumentó el caudal y la turbiedad del Maipo, aquella jornada en que también se desbordó el Mapocho por el cagazo de una concesionaria vial.

A diferencia de 2013, ahora fueron 29 comunas y más de cuatro millones de personas las que se quedaron si agua. La multa fue de 450 millones.

“Es evidente que las medidas que se han tomado son insuficientes para la condición climática que tenemos hoy en día en Santiago. El haber pasado de una autonomía de cuatro horas a nueve horas, que es lo que se nos ha informado, no es suficiente. Ya vamos en el tercer episodio de corte masivo producto de circunstancias meteorológicas anómalas en tres años: 2013, 2016 y el 2017”, subraya el intendente Orrego, quien recuerda que “las medidas que hay que tomar son cuantiosas y son significativas, y esas le corresponden a Aguas Andinas”.

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