“En el firmamento del fútbol conviven dos espacios: uno monumental y otro diminuto”, escribe el comentarista y exfutbolista, Leonardo “Pollo” Véliz, quien ocupa frases ingeniosas en un texto donde sigue insistiendo en las limitaciones del delantero nacional, Nicolás Castillo.

“Atraído por sus destellos de estrellas muertas y superficiales luces, paradojalmente es el grande quien gira alrededor del pequeño. Ahora el centro del universo es el planeta de los pequeños”, apunta el hombre que llevó a la sub 17 de Chile al tercer lugar del Mundial de Japón 1993.

Véliz habla de un “mundo inventado, alimentado de mitos y leyendas de los corrientes”.

En tal sentido, afirma que “los excepcionales son pocos, pero brillan con luz propia. Los pequeños son muchos y necesitan acomodadores con linternas”.

Luego refiere el capítulo de la semana en el webshow El Deportivo de La Tercera cuando dijo: “Castillo es un jugador limitado”.

Recuerda pese a que entregó argumentos técnicos, sus “palabras corrieron como reguero de pólvora y la bomba estalló en los cruzados y los Pumas de México”.

Afirma que, por lo mismo, la ira, el odio, la cólera, y la intolerancia no se hicieron esperar. “Hasta amenazas de muerte me llovieron de tierras aztecas. El club también envió su mensaje. Me imagino la espuma escurriéndose entre sus comisuras por tocarles a su ídolo circunstancial”.

Véliz insiste en que no debe ofender la palabra limitado, y trae a colación casos como el Iván Zamorano, Carlos Campos y Ricardo Dabrowski, todo crack con algún tipo de falencias.

 

“Hemos creado figuritas de barro, ni de plomo para la colección ni de papel para completar el álbum. La masa inconsciente los devora, los traga saboreando la tierra. Urgen mejores cocineros en el castillo de la comarca”, cierra.