Dicen que a Nelson Acosta a veces se le olvidó. Que la llegada de Marcelo Bielsa borró a ratos la historia del “pelao” en la Selección. Que la memoria, tan frágil a veces, dejó de recordar que fue él quien inventó a la dupla Za-Sa. Que fue él quien llevó a Chile nuevamente a un Mundial después de 16 años. Que fue él quien nominó la primera vez en la Roja a Vidal, Medel y Bravo. Que fue él quien hizo debutar a Alexis Sánchez en el profesionalismo. Que fue él.

En fin, en ese olvido en el que caen muchas veces los seres humanos, cuando nadie los recuerda, es donde transita el uruguayo de 73 años. Nelson Acosta tiene alzheimer. Su propia memoria comenzó a olvidarlo.

“Cuando estaba en Iquique se le olvidaban muchas cosas. Entregaba una instrucción y al rato volvía a darla. Nadie te va a decir que era así, porque hay una promesa que hicimos por él, pero así fue. Una vez, incluso, se le olvidó que había citado a un entrenamiento y no llegó. Nosotros creíamos que eran los típicos problemas que llegan con la edad, pero resultó que no”, cuenta uno de los miembros del Iquique que dirigió por última vez el charrúa, el equipo donde dejaría para siempre el fútbol.

Dice La Tercera que, hasta ahora, el retiro de Acosta había sido en silencio, protegido por su círculo íntimo, ese en el que a veces sólo queda la familia. “Hace poco más de un año, el temor de toda su familia y de él mismo se hizo realidad: se le diagnosticó Alzheimer, una patología que sólo se comenta puertas adentro en la casa del nacido en Paso de Los Toros, Tacuarembó, el 12 de junio de 1944”, relata este medio.

El momento exacto, ese que avisa que ya se acabó, que somos otros, no se sabe con exactitud, pero este medio fija un momento particular en el declive. Era junio, Chile jugaba la Copa Confederaciones, Acosta estaba en El Deportivo. “Fue para el amistoso de la Selección con Rusia, cuando compartió fuera de cámaras en la redacción de Deportes, donde dejó entrever, quizás por última vez, su pasión por el fútbol, enojado con el Tucu Hernández, porque dejó cabecear a Viktor Vasin, autor del empate definitivo (1-1)”. De ahí, el Acosta de antaño no volvería más.

“Me enteré hace poquito de que no está bien de salud. Yo soy un agradecido de las personas que de alguna manera fueron importantes en mi carrera. Él tenía pensado retirarse y creo que ya lleva mucho tiempo en el fútbol, me parece que necesita un descanso. Desde acá le mando un gran abrazo de aliento, de fe”, dice Iván Zamorano.

Su último cargo fue la dirección deportiva honorífica en Arturo Fernández Vial, el club que lo ha homenajeado cada vez que puede. “Se reunió con nosotros en marzo y lo vimos bien”, asegura Claudio Vargas, presidente de la histórica institución del Biobío. Su afección recién está en una etapa preliminar.

“Sólo queremos que lo dejen en paz. Él tiene los problemas que cualquier persona de su edad posee”, dice Julio, el mayor de sus hijos.