Enrique Marshall declara frente a Comisión Investigadora.

A través de un correo electrónico dirigido a todos los trabajadores del BancoEstado y en la web del gremio, el sindicato de la institución financiera fiscal se refirió a la publicación de The Clinic Online de emails que muestran la desidia del Gerente de Negocios Transaccionales, Felipe Galarce González, frente a operaciones fraudulentas por más de $600 millones en dos años en la cuenta del capitán Felipe Ávila Pérez. El presidente gremial, Marcos Beas adujo que se necesitan medidas enérgicas y que no es posible “volver a la vieja cantinela de que la cuerda se corta por lo más delgado”.

En esta línea, manifestó que tras una negociación colectiva exitosa, la preocupación hoy está centrada en “las publicaciones de The Clinic y la columna de Tomás Mosciatti sobre el fraude en Carabineros y la eventual responsabilidad de ejecutivos del Banco de (no) haber alertado a tiempo”.

“Mover de un lado para otro a los involucrados, como ya está ocurriendo; o lisa y llanamente dejar sin sanción a los responsables es una pésima señala porque estaríamos frente a un retroceso organizacional”, arguyó.

El reportaje de este medio, al que hace alusión Beas, trajo como consecuencia una citación a la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados al presidente del directorio del BancoEstado, Enrique Marshall, que se concretó este lunes, y la apertura de una nueva arista en la indagatoria que sigue el fiscal Eugenio Campos por obstrucción a la investigación.

La investigación publicada el jueves 12 de octubre en la nota “Los emails que muestran la negligencia del BancoEstado para frenar el mega fraude en Carabineros” reconstruyó cómo en diciembre de 2015, BancoEstado revisó los antecedentes de depósitos al capitán Ávila Pérez tras el rechazo de un abono de cerca de $30 millones por parte del Banco Falabella. Además, se tuvo acceso a una planilla que revela que un año atrás, en agosto de 2014, Ávila Pérez había tenido otra transacción fallida por más de $68 millones sin que se activara ninguna alarma en la institución. Lo más complicado es que, frente a una serie de advertencia de subalternos y ante la evidencia de que en el transcurso de dos años el capitán había percibido más de $600 millones de forma irregular, Galarce González, escribió el jueves 10 de diciembre a las 9.18 horas: “Este tema no lo entiendo. Carabineros hace los abonos que quiere a las cuentas que quiere. Nosotros como banco no tenemos opinión al respecto”.

El lunes Marshall Marshall aseveró al respecto que se está frente a “un antecedente nuevo respecto de lo que informamos hace un tiempo atrás, BancoEstado en este tiempo ha prestado toda su colaboración al Ministerio Público, a la Contraloría General de la República en el sentido de que hemos recibido oficios pidiéndonos información, buscando trazabilidad de las operaciones, y todos esos oficios han sido respondidos en tiempo y forma” y añadió “sobre los antecedentes que han aparecido en la prensa en los últimos días, nuestra opinión es que estos ameritan un análisis interno, análisis interno que ya se ha iniciado”.

Consultado acerca de si ese análisis implicaba posibles sumarios, Marshall acotó que “la palabra análisis es bien clara, estamos analizando”.

LOS EMAILS
La información revelada por The Clinic Online, y que motivó la citación a Marshall es la siguiente: El 7 de diciembre de 2015, a las 11:16 horas un analista dependiente de la Gerencia de Procesos Transaccionales le envió al encargado del área un mail que contenía adjunto un archivo excel. “Jefe, según lo conversado, adjunto detalles de los pagos efectuados con Estado, Medio de Pago, Banco y Cuenta de Destino”.

Era una bomba de tiempo. El archivo adjunto detallaba 77 transacciones en la cuenta corriente de Ávila en dos años, 19 de los cuales -el 24,6%-, correspondía a abonos fraudulentos desde la cuenta de Remuneraciones de Carabineros. En el periodo analizado del 21 de junio de 2013 al 24 de noviembre de 2015, a través del convenio identificado con el número 9640100338, Ávila había recibido $613.164.887, correspondientes a montos desfalcados de la policía uniformada. Una revisión rápida del documento daba cuenta de las inconsistencias: el 21 de junio de 2013, Ávila había percibido su sueldo, $1.519.104 y dos extras: $10.861.776 y $24.609.307. En julio, nuevamente figuraba su sueldo; y en agosto de ese año, su salario y otros dos extras por $15.134.480 y $24.609.307. Los montos de los recursos adicionales fueron variando en el periodo, con “suplentes” que bordeaban los $44 millones o $59 millones.

En agosto de 2014, ya había ocurrido algo similar a lo que ahora estaba bajo la lupa. Ese mes, Ávila había recibido su sueldo, $1.703.451; dos depósitos de $15.860.957 y $32.497.680, todos a BancoEstado; y un cuarto abono de $68.836.668 Este último tenía como destino el Banco Falabella y había sido rechazado por inconsistencia de información: el destino era el mismo BancoEstado y además el Banco Falabella.

El sistema, por esta razón, indicó rechazo en agosto de 2014 y nuevamente en diciembre de 2015. Sólo en esta última ocasión, un funcionario de Falabella se detuvo a observar qué había ocurrido. Encontró 25 transferencias en los últimos 16 meses, algunas por más de $60 millones. Se activó una alerta en Falabella y lo mismo ocurrió en BancoEstado.

El día 9 de diciembre de 2015, la cadena de información llegó a otros departamentos del BancoEstado. Desde la Gerencia de Procesos Transaccionales se contactó al departamento de Gestión y Proyectos vía email. Ese correo, enviado a las 11.31 horas, señala “Adjunto detalle de transacciones que afectan al rut 14.156.046-8 durante el período comprendido entre junio/2013 a la fecha. Agradeceré canalizarlo al área de riesgo operacional para su análisis y revisión”. Esa misma mañana, la planilla con el detalle de las operaciones llega a la Unidad Integral de Fraudes con detalles ya explícitos en el texto: “Te informo abonos realizados a un mismo rut, durante dos años más de MM$600. Se adjunta excel más abajo con detalles de los abonos”.

Desde Fraudes, el mail es enviado a Negocios Transaccionales. Hasta aquí, la información es manejada sólo por funcionarios de menor rango de BancoEstado.

Un ejecutivo de Negocios Transaccionales traspasa la información a Banca Institucional y a los gerentes de su área. Ese mail de las 15.43 horas va dirigido a Alejandro Cobian, el nexo del general Flavio Echeverría con BancoEstado, y entre quienes reciben los datos figuran Verónica Hevia Lobo, entonces gerente de BI (fue removida hace algunas semanas de su cargo y asumió otras funciones); Jorge Miguel Cortés González, subgerente de BI; y Felipe Galarce González, Gerente de Negocios Transaccionales. “De la unidad de Riesgo Integral de Fraude nos piden indagar con el cliente pagador (Carabineros) respecto de los abonos que recibe un funcionario hace dos años, son más de MM$600 a través del convenio 9640100338. Se adjunta detalle de los abonos”, reza este mail.

“Averiguo y les informo”, responde Cobian a las 16.13 horas. Un minuto después, Hevia realiza una pregunta clave: “Dado los altos montos, ¿no deberían saltar antes las alertas?”.

La inquietud no es de cualquier personero. Hevia, como Gerente de BI y encargada comercial de los convenios debería haber estado al tanto de cómo funcionaba el área que dirigía. No lo estaba.

El siguiente mail es del jueves 10 de diciembre a las 9.18 horas. En él, la máxima autoridad de Negocios Transaccionales, responde a Hevia.

“Este tema no lo entiendo. Carabineros hace los abonos que quiere a las cuentas que quiere. Nosotros como banco no tenemos opinión al respecto. Salvo que el abonado sea V Hevia, J Cortés, F Galarce, etc. Pero en general, no revisamos eso. Son controles ex-post que el cliente pone”.

¿Qué es lo que Galarce no entiende y qué mensaje está entregando al asegurar que el Banco no opina sobre estos movimientos sospechosos?

Como sea, Cortés González hace caso omiso de Galarce González y plantea a las 10.08 horas. “Dado los montos ‘anormales’ para algunas cuentas, se pide investigar de manera reservada. Con estos controles se han detectado muchas cosas, tales como negocios informales, etc”.

La incógnita que introduce Cortés González es que, a diferencia de lo señalado por Rodríguez Grossi en la Comisión, el subgerente de BI afirma que sí existían procedimientos para este tipo de casos. De ser así, nadie explica por qué no se aplicaron en agosto de 2014, frente al primer rechazo bancario, con Ávila Pérez.

El siguiente mail es del viernes 11 de diciembre a las 11.26 horas. Cobian Rojas, el nexo operativo del Banco con Carabineros, y que había, según declara el general Echeverría, realizado una llamada de consulta el 9 de diciembre, escribe: “Estimados, Analizado el caso por la Dirección de Finanzas de Carabineros, el cliente indica que ‘determinadas cantidades fueron pagadas erróneamente debido a los problemas derivados del sobrepoblamiento de datos contenidos en el Sistema Calculador de Remuneraciones, el cual comenzó a generar inconsistencias desde hace algún tiempo a la fecha, situación que se está regularizando internamente para lograr la recuperación de los montos mal percibidos. Por este mismo contexto, y por instrucciones del señor director de Finanzas, el departamento III Tesorería ha iniciado una revisión exhaustiva y ampliando la muestra a otros períodos con la finalidad de detectar otros casos que pudieran derivarse del problema antes descrito, información que una vez que sea analizada en forma interna, será dada a conocer a esa entidad bancaria con la finalidad de parear los datos y eximir de responsabilidad al BancoEstado”.

Esta respuesta es reenviada a la Unidad de Riesgo Integral de Fraude y a la Unidad de Pagos.

Un año más tarde, la Fiscalía inicia la investigación que desbarata la banda criminal en Carabineros a raíz de una Alerta de la Unidad de Análisis Financiero, que había recibido un Reporte de Operación Sospechosa respecto de Ávila Pérez por parte del Banco Falabella.

Los emails que muestran la negligencia del BancoEstado para frenar el mega fraude en Carabineros – The Clinic Online

En diciembre de 2015, BancoEstado revisó los antecedentes de depósitos al capitán Felipe Ávila Pérez tras el rechazo de un abono de cerca de $30 millones por parte del Banco Falabella.