Una suerte de guerra de trincheras se desencadenó entre el oficialismo y la derecha chilena, todo esto a raíz de la confesión realizada este fin de semana por el Banco Mundial respecto de que manipuló el ranking de competitividad (“Doing Business”), lo que afectó a Chile durante el mandato de la Presidenta Michelle Bachelet.

En conversación con el medio Wall Street Journal, el economista en Jefe y Vicepresidente Senior del Banco Mundial, Paul Romer, reconoció que el hecho fue “injusto y engañoso” por lo que la entidad corregirá y volverá a calcular los rankings nacionales en este ítem.

Romer detalló que el indicador cayó durante el primer gobierno de Bachelet y subió fuertemente en la administración de Sebastián Piñera. Agregó además que la clasificación de nuestro país fue “especialmente volátil” en los últimos años, “potencialmente contaminada por las motivaciones políticas del personal del Banco Mundial”.

A los pocos minutos después de estallar esta noticia, la propia Bachelet salió a condenar las irregularidades del BM y a exigir que la entidad realice una investigación a fondo para determinar las causas y los efectos de tan “preocupante” hecho.

“Más allá del impacto negativo en la ubicación de Chile, la alteración daña la credibilidad de una institución que debe contar con la confianza de la comunidad internacional”, expuso la Jefa de Estado, al mismo tiempo que advirtió que el ranking “impactó en la inversión y desarrollo” del país.

A las palabras de la Mandataria rápidamente se sumaron distintos miembros de la Nueva Mayoría, quienes repudiaron el actuar del Banco Mundial y resaltaron que el supuesto decaimiento empresarial en Chile quizás no era tal.

La diputada del Partido Comunista, Karol Cariola, aseguró que “esto es gravísimo, más aún cuando en Chile algunos sectores (principalmente de la derecha, pero no exclusivamente) de manera permanente buscan acotar el desempeño de lo político a la base de ‘técnicos’ y ‘expertos'”.

En tanto, el senador PPD Ricardo Lagos Weber apuntó a que “el daño a nuestro crecimiento y desarrollo como país que puede haber provocado las cifras mal entregadas por el Banco Mundial son de extrema gravedad”.

Por su lado, el canciller Heraldo Muñoz fue un poco más allá y calificó como “vergonzoso” e “irremediable” el impacto de la maniobra del Banco Mundial.

La parlamentaria del PC, Camila Vallejo, se sumó a estos comentarios indicando que “han perjudicado deliberadamente al Gobierno de la NM en favor de Sebastián Piñera. Esto es grave y demuestra algo que ya sospechábamos: el supuesto decaimiento empresarial no era tal. Fue creado bajo manipulación de datos y demuestra una mezquindad enorme”.

“Debe investigarse la trama que puede haber detrás. Confirma lo que dije varias veces: Gobierno ha debido enfrentar miserables operaciones político-mediáticas”, disparó a través de Twitter el ex ministro vocero de Bachelet, Marcelo Díaz.

En esa línea el ex coordinador de la campaña de Alejandro Guillier, Osvaldo Correa, arremetio con que “es evidente que eso contribuyó a este clima de sumar a la campaña de ‘Chilezuela’ y a todas estas mentiras que se plasmaron en la campaña”. “Ojalá que el Banco Mundial realice la investigación más exhaustiva posible para determinar qué pasó”, exigió.

¿Qué dijeron en la derecha?

Pese a que se sumaron de forma tibia a la postura de que el Banco Mundial debe rectificar y dar las explicaciones correspondientes, lo cierto es que Chile Vamos se agrupó para dejar en claro que esto no influyó en el triunfo de Piñera en las pasadas elecciones de diciembre.

Eso sí, hay que decir que hubo algunos comentarios en la oposición que generaron total sorpresa. Por ejemplo, el diputado Issa Kort culpó al propio gobierno por no haber detectado a tiempo que los resultados de estos informes contenían gravísimos errores.

“Es muy grave publicación errónea del Banco Mundial porque afecta directamente nuestra imagen internacional. Pero es inaceptable que nuestros organismos estatales, como Ministerio de Hacienda no haya analizado, detectado y denunciado esos errores”, aclaró.

“Es responsabilidad del afectado”, lanzó sin pelos en la lengua el parlamentario.

Más moderado, el senador UDI Juan Antonio Coloma enfatizó además que esta alteración de datos no influyó en la victoria de Piñera en las pasadas elecciones presidenciales de diciembre.

Pese a que dijo que el Banco Mundial “tiene que rectificar”, Coloma recalcó que “si alguien de la Nueva Mayoría cree que por el informe del Banco Mundial perdieron la elección, tengo malas noticias: la gente no votó por el informe del Banco Mundial”.

“Los chilenos votamos por lo estaba pasando en Chile, nos basamos en el Ipom (Informe de Política Monetaria) del Banco Central de Chile. El estancamiento no lo decreta el Banco Mundial, no hay que andar preguntándole a Washington (Estados Unidos) que nos diga lo que está pasando en Chile”, añadió.

Su visión estuvo en línea con la expuesta por el exministro y actual director ejecutivo del Instituto Libertad y Desarrollo, Luis Larraín, quien ironizó afirmando que esta irregularidad “fue el argumento decisivo para que los fachos pobres votaran por Piñera”.

El diputado gremialista, Patricio Melero, se sumó a este batallón precisando que aunque el Banco Mundial debe explicar lo que hizo, “los chilenos hace mucho rato que teníamos un diagnóstico clarísimo de que la economía chilena no creció, que la inversión pública cayó, que el desempleo se deterioró”.

“Ahora, como un conejo debajo del sombrero, salir y decir que el Banco Mundial es el culpable de la derrota va mucho más allá de lo que corresponde”, sentenció.

En medio de este intercambio de comentarios, el Grupo Banco Mundial emitió una declaración oficial en la que aseguró que las irregularidades no estuvieron motivadas por influencias políticas, ya que toda su metodología necesita de “un riguroso proceso de consulta”.

Sin embargo, la entidad anunció que “en vista de las preocupaciones expresadas por nuestro Economista Jefe Paul Romer en los medios y nuestro compromiso con la integridad y la transparencia, llevaremos a cabo una revisión externa de los indicadores correspondientes a Chile en el informe Doing Business”.

“Doing Business se realiza a través de un riguroso proceso de consulta, donde nuestra Junta Directiva, los países en lo individual, profesionales, académicos y el personal de todo el Grupo Banco Mundial pueden aportar comentarios”, detalló el Banco Mundial.

A renglón seguido, sostuvo que “los indicadores se basan en datos duros, como las tasas impositivas reales y la legislación aprobada, y están sujetos a validación interna y externa. Los datos objetivos no están sujetos a influencias políticas”.

Vale decir que este domingo, el economista Augusto López-Claros -apuntado como uno de los responsables de la modificación-, rompió el silencio para enfatizar que las acusaciones respecto a motivaciones políticas “son totalmente sin méritos”.

Añadió que todo el proceso dentro del informe fue “en un contexto de transparencia y sinceridad”.

En conversación con El Mercurio, el economista juró que “no conozco” a Sebastián Piñera, mandatario electo que se habría visto beneficiado en su primer periodo presidencial. En tanto, aseguró que el país cayó varios lugares por la introducción de dimensión de género: “La legislación chilena tiene una serie de características que incorporan varias restricciones contra las mujeres”, dijo.

“Los rangos de Chile en los últimos años se han reducido por los motivos descritos anteriormente. Ningún otro”, aseveró.

Banco Mundial reconoce que modificó ranking de competitividad que afectó a Chile en primer gobierno de Bachelet – The Clinic Online

En conversación con el medio Wall Street Journal, el economista en Jefe y Vicepresidente Senior del organismo, Paul Romer, detalló que el indicador cayó durante el primer mandato de Bachelet y subió fuertemente en la administración de Sebastián Piñera.