La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) recibió esta semana una carta en la que el gobierno de los Estados Unidos confirma un aporte de 60 millones de dólares durante los próximos días, pero informa que ha congelado otros 65 millones de dólares adicionales, poco más de la mitad del presupuesto que se esperaba de parte de Washington para 2018. Además, han pedido una contribución mayor de otros países desarrollados.

Heather Nauert, portavoz del Ministerio de Exteriores, intentó contrarrestar el efecto de la medida al comentar que al menos su país no ha eliminado del todo la ayuda a la agencia, información que había transcendido anteriormente.

Que el presupuesto de ayuda a los refugiados palestinos no haya cesado por completo de manera abrupta, parece deberse en buena medida a las gestiones del Secretario de Estado, Rex Tillerson, quien abogaba por no retirar todo el apoyo, una opción que valoraba la embajada de la ONU, Nikki Haley, como escarmiento ante el rechazo de la Autoridad Palestina a la política norteamericana en la región.

Un tuit del presidente Donald Trump, el pasado 2 de enero, había encendido las alarmas sobre el posible recorte total de los fondos. “Pagamos a los palestinos CENTENARES DE MILLONES DE DÓLARES al año y no recibimos ni agradecimiento ni respeto. Ni siquiera quieren negociar un tratado de paz con Israel esperado hace mucho tiempo”, dijo el mandatario. “Con los palestinos no queriendo hablar más de la paz, ¿por qué deberíamos hacerles estos pagos masivos futuros?”.

Por su parte, Nahuert destacó que la medida no busca castigar a nadie, que los fondos están congelados por el momento, no cancelados, y resaltó que a Washington le gustaría que “otros países, de hecho, otros países que critican a Estados Unidos por lo que ellos creen que es nuestra posición ante los palestinos, den un paso adelante y ayuden con la UNWRA”.

En diciembre último, durante una votación en la ONU, 128 países se manifestaron en contra de que Estados Unidos reconociera a Jerusalén como capital de Israel, y solo nueve lo apoyaron. Ese paso provocador podría enardecer aún más la frágil situación regional.