De manera subrepticia, en las tinieblas, como en esos lugares oscuros donde se mueven las cucarachas, los sapos, las ratas, y algunos tipos de saurios, dicen que se urdió el retorno de Gabriel Ruiz-Tagle, uno de los rostros del Confortgate, a lo más alto de la dirigencia de Colo Colo, el lugar donde se toman la decisiones del club más popular de Chile, por añadidura, el más apetecido.

Según relata y retrata El Mercurio, el bando del empresario Leonidas Vial estaba ya harto de la forma cómo operaba Aníbal Mosa, hasta la víspera el mandamás de Blanco y Negro.

Y así fue entonces que dieron inicio a un sigiloso plan para retomar el poder en el equipo de Macul.

“Esto es un tema político. Se juntó un grupo de empresarios más importantes que yo y se pusieron de acuerdo para sacarme”, diría Mosa al abandonar el lugar donde horas antes había perdido la hegemonía.

Según cuentan desde el entorno de Vial, uno de los momentos que agravó el conflicto, como la gota que rebasó el vaso, fue el acercamiento un año atrás de Mosa con Fernando Monsalve, quien desde el Club Social y Deportivo (CSyD) lideraba la oposición a la concesionaria.

La cosa fue entonces convencer a los minoritarios que Mosa no se comportaba a la altura. “Esto no puede ser manejado como el almacén de la esquina”, decían.

En tanto, mientras convencían a los minoritarios de la importancia del momento, Vial contactaba a Ruiz-Tagle para su regreso.

Y así, como se ya se sabe, un 81% de los accionistas llegaba a votar a la Casa Alba para finalmente terminar todo en lo que ya está dicho: la vuelta de Ruiz-Tagle.

“Perdimos 5-2, un pésimo resultado para un arquero”, declararía Daniel Morón, ex arquero y representante del  CSyD.