“Nuestro lema es ‘Mapuzugun para todos y todas’”

“Nuestro lema es ‘Mapuzugun para todos y todas’”

“Se habla mucho del mapuzugun, pero poco en mapuzugun”, es la paradoja instalada entre quienes intentar mantener con vida a este idioma milenario, cada día más valorado y sin embargo cada día menos hablado. Ni la visión amistosa de los que ven en la cosmovisión mapuche una salvación al frenesí de la cultura occidental, ni los esfuerzos de programas como el de Educación Intercultural Bilingüe, han logrado revertir la tendencia del mapuzugun hacia la desaparición. En esta entrevista, Viktor Naqill y Víctor Carilaf explican cómo llegamos a esta situación crítica, cuáles son las claves para devolverle vigor a la lengua y por qué los aliados de la cultura mapuche le hacen un flaco favor si no dimensionan lo evidente: no se puede aprender el mapuzugun, ni acceder a la sabiduría de sus conceptos ancestrales, si estudiamos todo eso en español.

[caption id="attachment_755675" align="alignnone" width="1024"] Víctor Naqill[/caption] «Aquí se habla mucho la lengua india, aun entre los mismos españoles; dicen que la encuentran más bonita que su propio idioma».  (John Byron en Chiloé, 1742) Viktor Naqill Gómez (51) proviene de Ancud, Chiloé, territorio en el que la lengua mapuche dejó de ser hablada a principios del siglo XX, pero que se mantuvo como lengua fuerte durante los dos siglos y medio de ocupación española. Víctor Carilaf Millaqueo (37) es de Truf Truf, localidad mapuche a pocos kilómetros de Temuco, donde todavía se habla mapuzugun en la micro, en los almacenes, entre los vecinos, pero no con el vigor de hace algunas décadas. Carilaf y Naqill se conocen desde el 2017 en el Koneltun (internado lingüístico) de Tirúa, y los une su interés por el mapuzugun y su revitalización. El primero fue criado en mapuzugun, la lengua que se hablaba prioritariamente en su hogar. Hoy es profesor de educación general básica y desde 2014 se dedica casi exclusivamente a enseñar su lengua natal en la escuela y a diseñar materiales pedagógicos en la editorial Kimeltuwe (“Lugar de enseñanza”), junto a Alina Namunkura, profesora de alemán y mapuzugun, y al dibujante chileno Fiestóforo. La primera lengua de Naqill, en cambio, es el español, pero también habla danés y estudia, da charlas, conversa y sueña en mapuzugun. Profesor de historia y doctor en ciencias políticas, Viktor también es militante en Wallmapuwen, el único partido político mapuche inscrito formalmente en Chile, y miembro fundador de Mapuzuguletuaiñ (“Volveremos a hablar mapuzugun”), una organización dedicada a la enseñanza del idioma para adultos. Este año abrieron cursos on line para 5.000 cupos, que, sobrepasados dos horas después de lanzada la inscripción, debieron ampliarse a 20.000. Kimeltuwe, por su parte, tiene más de 180.000 seguidores en Facebook y es lejos la página mapuche más seguida y visitada. Sin embargo, pese al interés masivo que hoy genera la lengua mapuche, parece estar llegando su momento de mayor debilidad.

¿Se puede decir que el mapuzugun está entre la vida y la muerte?

Naqill: No es una metáfora. En 2012 como Wallmapuwen sacamos un artículo titulado Mapuzugun, una cuestión de vida o muerte, para expresar la situación crítica de la lengua actualmente. Carilaf: La línea es demasiado delgada. La edad de los hablantes es de 40 años para arriba. Eso es lo que se pierde en 20 años de desuso. Una de las cosas alarmantes de la encuesta del CEP es que en el 2006 hay un 70% de jóvenes que entendían el mapuzugun, y eso bajó a la mitad el 2016. ¿Y qué va a pasar el 2026?

Ustedes hacen el diagnóstico de que la tasa de hablantes que mueren es mayor que la de nuevos hablantes que surgen.

Naqill: Sí. Pero carecemos de datos para ser exactos, y eso es un obstáculo para abordar la situación crítica de la lengua. Eese estudio del CEP concluye que se pasó de un 24% de mapuche que habla mapuzugun en 2006 a un 15% en 2016. El censo complementario de 2017 arrojó una población de 1.745.147 mapuche. Si cruzamos eso con el porcentaje de la encuesta CEP, la población mapuche hablante sería de 261.772 personas en todo el Estado chileno. Ese número puede sonar bien, pero es a una minoría en el pueblo mapuche. Y tampoco sabemos cuántos de ellos viven en Wallmapu, ni cuánto lo usan en su vida cotidiana. Carilaf: Nos caemos siempre en lo básico, no tenemos recursos para hacer un seguimiento de los hablantes. Todo lo que se hace por la lengua es autogestionado. No hay una política de Estado para revitalizar el mapuzugun, y debería, porque la educación chilena jugó un rol muy importante en la disminución de la lengua. A las escuelas llegaron profesores que no hablaban mapuzugun y, como no entendían, obligaron a los niños a hablar español. Además que no eran tan niños. Mis papás salieron de sexto básico a los 18 años. Los mapuche de esa época no contaban los años, muchos adultos no saben qué edad tienen y es probable que se les reprimió por hablar mapuzugun siendo ya jóvenes. Acá hay una deuda educacional también. Me ha tocado trabajar con textos educativos que dice “aquí vivían los indígenas”, y se crean estigmas en el chileno común: “¿para qué quieren revitalizar el mapuzugun?, si ya nadie lo habla, ni siquiera los mapuche”.

Por eso ustedes también trabajan con chilenos.

Carilaf: Hay que sensibilizarlos con el idioma, y que sepan que es lo que permite la existencia de la cultura mapuche, no es algo aparte.

Pero la pérdida no se debe solamente a la ignorancia de los chilenos, también se dejó de enseñar a los niños.

Carilaf: Si se pierde es porque se deja de hablar en la casa. El mapuzugun no se aprende ni se enseña, los niños lo escuchaban en el proceso de crianza, cuando era una cosa natural hablar mapuzugun. Hasta hace poco uno podía insultado o maltratado por hablar su idioma. Y para no caer en eso, la gente se empezó a comunicar en español. Ahora es impresionante, puede haber veinte mapuche y un wingka (chileno), y los mapuches se adaptan a hablar wingkazugun (castellano). No hemos hecho la presión social de decir “que me vienes a hablar en español, tú tienes que hablar en mi idioma”. Nos sometemos muy fácilmente al otro idioma.

Se dice que es más práctico…

Carilaf: Creo que es consecuencia de la tecnología, la radio, la televisión, los celulares. Y se pierde el vocabulario en mapuzugun y gana el vocabulario en español. La otra vez escuché a una machi que en vez de decir Kallfü Wenu Chao decía “Azúl Wenu Chao”. Lo veo en los vecinos, hay niños que lo entienden y no lo hablan. Naqill: Y eso que Txutxuf (Truf Truf), el territorio de Víctor, es fuerte. Imagínate los débiles. Carilaf: Es que hoy se enseña cosmovisión en español. He ido a charlas y hacen errores en los conceptos simplemente por no tener manejo del idioma, y luego esos errores se van a replicar. Hablan de cosmovisión y no ven que para el lado espiritual es muy fuerte la pérdida del idioma. Las personas que hacen las rogativas son de 40 años para arriba, los más jóvenes no hablan ni entienden mapuzugun. En diez años más, ¿quién va a levantar los gillatun? ¿Vamos a andar pidiéndole a personas de otro lado que vengan a hacerlo? ¿Los vamos a hacer en español? ¡¿O no vamos a hacer nada?! Y si terminamos haciendo las ceremonias en español, ¿cuál va a ser la diferencia nuestra con los chilenos que enseñan cosmovisión? Ese es el tema, el idioma es lo que nos diferencia, y nos permite expresar nuestras diferencias. La cosmovisión hay que enseñarla en mapuzugun, y para eso hay que saber hablar, argumentar, refutar y afirmar los conceptos en mapuzugun.

NI SECRETA NI PROFUNDA

Dicen que el mapuzugun se aprende en los pewma (sueños).

Carilaf: Pero ¡cómo alguien puede decir algo así! ¿Cómo vas a aprender un idioma durmiendo? ¡Entonces durmamos todo el día para aprender mapuzugun más rápido! Yo creo que tiene que haber una base y un vocabulario para soñar e interpretar esos sueños en mapuzugun.

Hay gente que critica que se saque la lengua de los espacios religiosos, porque ven en ella el lugar de los secretos de la cultura mapuche.

Carilaf: Esos comentarios vienen de gente que no habla el idioma. Hay mucha gente hablante que es indiferente de los temas de cosmovisión o de religión, que no tienen relación con machis y que viven en su mundo nomás. El mapuzugun no puede estar limitado a lo religioso y los rituales. Los que piensan así son los mismos que te preguntan ¿y cómo lo hacen para traducir refrigerador?, cuando ven la gente rural tiene refrigeradores en los lof.

¿Y cómo se dice?

Carilaf: El refrigerador común tiene dos partes. La parte que congela se dice firkü, y la parte que refrigera se dice, fishkü, “que mantiene fresco los alimentos”. Al ventilador mi mamá le dice mefürwe, que es cuando uno hace fueguito y agarra el cartón para echarle viento. Es la misma función del ventilador, y no son palabras lejanas, cualquier mapuche que habla un poco las entiende. Entonces, ¿voy a decir refrigerador? ¿O freezer? Es importante que esas cosas las nombremos en mapuzugun, y con eso el mapuzugun no se banaliza, al contrario, el vocabulario va a ampliarse.

¿Cuál es el miedo a que los wingkas aprendan la lengua?

Carilaf: La gente que piensa así es que tiene problemas con su identidad. Si yo soy mapuche le puedo enseñar a quien quiera y no soy wingka por eso. Siempre se dice que los wingka andan con cosas por debajo y que son pillos. La gente mapuche se ha dado cuenta de que los entrevistan y que después no aparecen en los libros y aparece que el autor hizo todo. Hay miedo a ese tipo de “robos” entre comillas. Pero lo veo como una defensa innecesaria. Para que una persona tenga el conocimiento mapuche y aprenda a manejarse en el idioma y en todas las formas de hacer las cosas tendría que vivir mucho tiempo con los mapuche. Naqill: No es un tema lingüístico, es de actitud. Si tú tienes un conocimiento secreto, simplemente te quedas callado, aunque te insistan en tu lengua.

¿A qué libros te refieres?

Carilaf: Hay gente no mapuche que busca una civilización que sea superior para querer ser como ellos. Es conocido un personaje,como el Ziley Mora. Yo veo que él hace muchas cosas positivas, mostró el tema mapuche a gente que lo desconoce y es muy reconocido académicamente. Pero comete el error de sobrevalorar el mapuzugun y llevarlo al misticismo. “El mapuzugun es perfecto, el mapuche es perfecto, no hace nada malo”, ¡de adónde! Si todos fueran mapuche el mundo no sería perfecto. “Que cuida la tierra y la tierra es sagrada”, ¡es que es mucho el misticismo! Dices que cuando se sobrevalora la cultura y el idioma no se hace el intento de aprenderlo. Naqill: Cuando tienes una visión mística de la lengua y piensas que todo lo que dice es místico, le haces un tremendo daño porque la colocas en un pedestal que tú mismo sientes que no puedes tocar, y ese no tocar es no aprender la lengua. Carilaf: Es tan sagrado que no lo vas a usar. Pasa mucho en los cursos que los chillkatufe (estudiantes) chilenos van a buscar cosmovisión y se decepcionan cuando se enseña la lengua. “¿Y cuándo me van a enseñar a mí a hablar con las plantas?”, esos son los reclamos. Les presentaron al pueblo mapuche casi como el Avatar, que nos vamos a conectar con el pelo y nos vamos a transmitir el newen. Hay un tema ahí de la Nueva Era, que es tomar las creencias de los distintos pueblos y hacerlas una sola. Yo siempre me he peleado con el tema de la Ñuke Mapu, es una palabra mapuche, pero no una creencia ni una diosa mapuche. Creen que porque uno es mapu-che (tierra-gente), ñuke-mapu (madre-tierra) calza justo y es mapuche. La gente en el campo ni la conoce.

Entiendo que es una traducción de Pachamama, que viene del mundo indígena del norte.

Carilaf: ¡Claro! Hay una creencia de los hippies de que todos creemos los mismo. En el campo la gente echa tallas con dobles sentidos, y el mapuzugun es casi una herramienta para eso. Pueden hablar de temas muy vulgares, y al lado tienes a los que no quieren que se enseñe la palabra “vagina” en mapuzugun, porque hay que usarlo para el puro ngillatun. ¡No! Hay que estar en todos los lugares. A los abuelitos no les importa que hagan chistes sobre los genitales, antes nadie se preocupaba por eso. Naqill: Yo he reflexionado sobre el fenómeno del tránsito de la imagen negativa a la imagen positiva del mapuche, y opera también del lado mapuche. Exagerar la imagen positiva es una respuesta psicológica, en este caso colectiva, del fenómeno de la dominación colonial. Cuando un individuo ha pasado por tantas humillaciones y, como pueblo, negaciones y violencias, al abrirse una pequeña puerta la cosa se da vuelta y concentra todos los valores positivos que le faltan al mundo. Hay gente en los cursos o internados que cree que acceder al mapuzugun es acceder a valores. ¡Aprender mapuzugun no te va a hacer más virtuoso! Vas a tener conocimientos y herramientas, pero no vas a ser más decente.

También se dice que es una lengua más profunda…

Naqill: Siempre digo en los talleres que la profundidad es una categoría que le metemos nosotros a las lenguas. Las lenguas no son profundas ni superficiales, ni altas ni bajas, ni pobres ni ricas, ni bonitas o feas. Son elucubraciones nuestras, humanas e inútiles que hacemos para no aprenderla. Las lenguas son nomás, no tienen cualidades intrínsecas. Lo importante es que se entiendan y hablen. [caption id="attachment_755678" align="alignnone" width="5184"] Víctor Carilaf[/caption]

LA LENGUA DE WALLMAPU

¿Cuándo comienza la pérdida del mapuzugun?

Naqill: La minorización de una lengua es proceso largo y no se da por igual en las todas partes de un territorio lingüístico. Por ejemplo, la lengua mapuche en Chillwe (Chiloé), según mis investigaciones, se mantuvo con fuerza hasta el siglo XVIII, aunque la isla haya sido un enclave español en un Wallmapu independiente. Pero era tan grande la fuerza de la lengua que los españoles la hablaban, y era lógico, aunque estaba en un cuadro de dominación, la gente se relacionaba en la lengua mapuche porque era mayoritaria. Pero desde mediados del siglo XVIII el Estado español cambia su política lingüística, y pasa de la cristianización a la españolización de modo intenso. Y luego con el Estado nacional chileno, en 1826, eso es todavía más fuerte. Chillwe era la provincia con el mayor número de escuelas per cápita, más que en Santiago y Valparaíso, y ya a fines del siglo XIX la lengua en Chillwe estaba camino a la desaparición.

Y en el Wallmapu continental, ¿cuándo empieza a desaparecer el mapuzugun?

Naqill: Después de Chillwe, viene toda el área que comprende desde el río Wenu (Río Bueno) hasta el Mawllin (Maullín) a partir de 1792. Luego en La Araucanía y el Pwelmapu (territorio mapuche de Argentina) se empieza a debilitar a fines del siglo XIX. Hay un vínculo muy estrecho entre la independencia política y la lengua. El esquema es siempre el mismo: primero ocupación militar, dominación política, instalación de misiones y escuelas, y, con ellas, la asimilación lingüística y cultural.

¿Cuál es la relación entre territorio y lengua en el concepto de Wallmapu?  Te he visto remarcar que es un “espacio mapuche no excluyente”.

Naqill: El Wallmapu, el País Mapuche, más que un concepto, debe ser entendido como una concepción del mundo mapuche. O para decirlo más claro aún: un proyecto político mapuche. Desde que tú dices Wallmapu [“todo el rededor del territorio”], estás dando una noción y un nombre mapuche, pero es un proyecto político que asume que en el territorio mapuche hay población mapuche y chilena. Y eso “no excluyente” es el mapuzugun. Por eso nuestro lema es “Mapuzugun para todos”. Nosotros no tenemos problemas con la población chilena, tenemos problemas con los proyectos políticos chilenos en Wallmapu. Carilaf: Hay gente que simpatiza con la causa territorial o lingüística mapuche, no hay que verlos como enemigos. Hoy ya no se puede pensar que nuestra lucha es solo nuestra, con puros mapuches. ¿La idea sería: acá entran los chilenos, pero no Chile? Naqill: Si hay un proyecto político chileno en Santiago, me es indiferente. Pero acá, no, porque será no solo un proyecto chileno, sino además chilenizante. Lo que yo trato de enfatizar, cuando converso con gente de izquierda, es que estamos es un proyecto político mapuche, que se perfilará según la fuerza que tenga nuestro pueblo y que todo proyecto político que se trate de instalar aquí, si no asume nuestra condición de nación, y en particular la lengua, será chilenizante, y lo que queremos es que las cosas dejen de ser chilenizantes. Entonces que el mapuzugun no sea excluyente significa que esto está abierto. Pero en Wallmapu tienes a grupos de extrema derecha que no les interesa el mapuzugun ni el territorio, y que para ellos ojalá los mapuche desapareciéramos de acá. Ese grupo actúa por la chilenización.

¿El Programa Intercultural Bilingüe contribuye a la revitalización?

Naqill: Poco, si tenemos un concepto de revitalización serio, es decir, que logre producir nuevos hablantes y que el mapuzugun ocupe todos los espacios.

¿Es más intercultural que bilingüe?

Naqill: Es más limitado que eso. El mapuzugun está desapareciendo y el castellano se impone en todos lados. La interculturalidad que se propone es limitada porque el rol del mapuzugun está limitado. Se parte de un diagnóstico abstracto de la situación lingüística: se hace suponer que vivimos en una sociedad bilingüe en la cual hay dos lenguas en igualdad de condiciones, y no es el caso.

LA RESPONSABILIDAD DE ESCRIBIR MAPUZUGUN

Tanto la Editorial Kimeltuwe como las clases impartidas por Mapuzuguletuaiñ buscan transmitir el mapuzugun en mapuzugun, sin acudir al español. Suena bastante radical…

Naqill: No se trata de radicalidad, es un método de inmersión, se utiliza de manera efectiva en la enseñanza de cualquier lengua. Carilaf: En Kimeltuwe tratamos de darle más visibilidad al mapuzugun que al español, que haya más texto en mapuzugun, o con resaltados. Pero el calendario mapuche es casi lo único que tenemos solo en mapuzugun.

Por lo general se asocia lo mapuche al conflicto, pero en su página de Facebook lo que menos hay es confrontación.

Carilaf: Es que no da. El mapuzugun está en una situación grave, no estamos en condiciones de permitir que se inhiba la participación ni de seleccionar quién lo hable y quién no. Que el mapuzugun se sepa y el que quiera aprender, sea wingka, carabinero o mapuche, que lo aprenda.  Hay gente que no le gusta esa idea y nos critican un poco, pero nuestros materiales los usan en todas partes y los educadores tradicionales nos felicitan porque les sirve. No dimensionamos el trabajo que hacemos. Pasamos a ser un referente: si tienen dudas, nos preguntan a nosotros. Y si Kimeltuwe dice que se dice así, es así.

Como una academia.

Carilaf: Y es una responsabilidad enorme. Si nos equivocamos, el error se difunde.

Una de las primeras tareas una vez que se oficialice la lengua va a ser cambiarle el nombre a los lugares. Por ejemplo, Temuko, con “k”. Me imagino que sabes que hay chilenos que les aterra.

Naqill: Son palabras mapuche y tienen que escribirse con el sistema de escritura mapuche. Muchos lo hacemos desde hace tiempo. No veo por qué habría que tenerle miedo a una letra. Además, estamos en el País Mapuche, en Japón nadie da explicaciones por escribir los lugares en japonés.

Pero Temuco es la palabra del castellano para decir lo que en mapuzugun es Temuko. No decimos New York, decimos Nueva York.

Naqill: En esa lógica, si quieren un castellano riguroso, debería decirse “agua de temu”. Temuko es una palabra mapuche y como tal debe ser promovida con “k”.
Comentarios
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