Durante este lunes la revisión de mochilas que había prometido el alcalde de Santiago Felipe Alessandri se hizo efectiva con los alumnos del Instituto Nacional.

Tras una pacífica marcha de varios estudiantes hasta la municipalidad para hacerle entrega de una carta al edil, que finalmente no se concretó, los menores fueron recibidos por Fuerzas Especiales al regreso a la casa estudiantil, en una medida que no pasó desapercibida por la comunidad estudiantil.

Juan Andrés Salfate, publicista y rostro de televisión, egresó del emblemático liceo el año 1986 y conversó con The Clinic sobre la medida. “De partida esta acción pasa a llevar los derechos de lo privado y actúa sobre un prejuicio que está claramente sustentado en la liviandad de una experiencia previa donde intentan perpetuarlo. Finalmente es el típico proceso que sucede ante una experiencia desagradable: intentan poner todas las medidas que impidan un suceso de incomodidad, tratando de establecer un parámetro permanente para que finalmente se sientan protegidas ciertas imágenes autoritarias. Esta medida me parece exagerado e indebido”, dice el hombre de La Red.

“No se toman en cuenta una serie de hechos históricos. No me parece por ningún lado. Además estas cosas abren puertas peligrosas que es finalmente otorgar permiso a ciertas fuerzas de control sobre una parte de la ciudadanía que necesita ser escuchada, en donde son líderes de opinión en sus respectivas áreas y se presta para muchos enredos”, añade.

¿A qué te refieres cuando dices que pasa por encima de cosas históricas? ¿A la dictadura?

Particularmente ese es el rol que tuvo el colegio al respecto. Hizo protestas por lo general bastante pacíficas y trataba de establecer algún tipo de pulsión desde el discurso. Una queja mucho más intelectual que no tenía nada que ver con disturbios ni empezar a romper cosas. Siempre se van a mezclar cosas de esa naturaleza, pero me refiero que no hay antecedentes si tuviéramos que tomar a la entidad del colegio como un individuo caótico dentro de su colectivo. Es más bien ordenado, propositivo, suele moverse con inteligencia entonces como que el sistema espera que algo se equivoque o que algo se salga de madre para establecer una nueva norma, en donde lo que más le acomodan es finalmente que el bote no se mueva para ninguna parte no más, simplemente acatar.

Yo creo que los carabineros no están para eso. Incluso me atrevo a decir que es un abuso de poder el hecho que sean utilizados en base a un hecho particular que se presentó en la última semana producto de los desmanes que se generaron. Pero hay que verlo con una perspectiva mayor. Sobre todo porque estamos hablando con gente de un colegio que siempre está abierto al diálogo. Pueden ser rudos en sus discursos y firmes en sus planteamientos pero el diálogo, lo que siempre nos enseñaron desde ahí, es a pensar debidamente, a discutir como corresponde, con cierta altura de miras y con el debido respeto entonces a mí me parece una actitud cobarde, porque es de defensa excesiva. Es de evitar los puntos intermedios, es pasar del blanco al negro altiro, sin matices, grises ni nada. No hay posibilidades de apertura en un futuro, simplemente acortar el camino y cerrar todas las puertas para decir las cosas en vista que alguna vez sucedió y solamente se tiene que hacer de esta manera. No son las formas.

¿Hubo protestas durante los ’80 cuando estabas en la educación media ahí?

Se hacían protestas, hubo enfrentamientos particularmente con los casos de las municipalizaciones que se hizo de los colegios, pero nunca nada terrible. Hubo algunos enfrentamientos con carabineros con bombas lacrimógenas, pero fueron hechos bastante puntuales. Donde ni el colegio le puso un volumen a la situación además que uno se ubicaba bastante en el contexto o represión que estaba en ese momento y se entendía que era el estado del arte. Que frente a los reclamos con gritos y pancartas que te contestaran del otro lado con bombas y palos en la cabeza era el lenguaje del momento.Sin embargo nunca se respondió de la misma manera.

Siempre bajo una insistencia del discurso y las ideas. La represión que hubo en ciertas situaciones era la generalización de como se respondía desde la fuerza hacia el ciudadano, en este caso grupos de escolares, pero no hubo una vuelta de mano ni nada parecido. Hubo intentos de toma, pero muy pacífico. Que hubieran clases y a mí me pidieran cosas nunca pasó. Eran llamados de conciencia, no habían levantamiento ni una toma de armas ni mucho menos.