Este 12 de julio fue el estreno mundial en China de la adaptación en imagen real de “El Rey León”, la cinta de Disney que aterriza con las expectativas por las nubes.

Sin embargo, la crítica internacional se ha encargado de aterrizarlas, destacando apenas la factura realista de la cinta, pero principalmente apuntando a serios problemas con la historia. De hecho, según el sitio Rotten Tomatoes, su valoración llega apenas al 60%.

Para David Ehrlich de IndieWire, la cinta “se despliega como el DeepFake más largo y menos convincente del mundo” y subrayó que “la nueva versión (casi) fotorrealista de El Rey León de Jon Favreau estaba destinada a representar el próximo paso en el círculo de la vida de Disney”.

Sin embargo, se encontró con una “quimera sin alma de una película que se presenta como poco más que una demostración tecnológica glorificada de un conglomerado codicioso, un autorretrato bien rendido pero creativamente en bancarrota de un estudio de cine comiéndose su propia cola“.

En la misma línea, William Bibbiani de The Wrap destaca que “los cineastas no escatimaron en gastos para convertir esta historia sobre animales antropomorfos, conservacionismo y regicidio en una película animada de realismo fotográfico, con animales tan meticulosamente interpretados que uno podría, si no estuviéramos prestando mucha atención, confundirlos con la realidad”.

“Es un logro técnico impresionante, pero por más detalladas que sean las imágenes, son todo menos ‘realistas’ porque los animales reales no hablan, no cantan, ni hacen referencias divertidas de la cultura pop. Esta distinción no es solo académica; Es integral para entender la ironía fundamental de la producción. El realismo nunca fue posible para El Rey León. Es una historia fundamentalmente fantástica“, explicó.

Paralelamente, Bilge Ebiri de Vulture manifestó que la cinta “técnicamente hablando, es una maravilla”. Sin embargo, puntualiza que “a no tan buena noticia es que, al ingresar al reino fotorrealista, el estado de ánimo del Rey León también ha cambiado”.

“De repente, esa escena icónica de apertura, con todos los animales reunidos para inclinarse ante el recién nacido cachorro de león Simba, sostenido como una especie de cetro de poder absoluto, no se siente triunfante o conmovedor, como lo hizo en su escenario fantástico y animado. Se siente bastante autoritario“, advierte.

Uno de los pocos que evaluó bien la película fue Michael O’Sullivan del Washington Post, quien asegura que el filme “se siente mucho más shakesperiano”, aludiendo directamente a sus raíces narrativas: Hamlet.

“No esperes una disquisición sobre la muerte y el deshonor. El Rey León es muy entretenido, desde las imágenes deslumbrantes hasta las voces de primer nivel (…) Esta película es un safari al país de las sombras, un lugar de muerte y miedo donde Simba se aventura, desde el principio, en desobediencia a su padre. Y es lo suficientemente profundo como para darle a un gato que ha alcanzado la mayoría de edad algo para hundir sus dientes“, cerró.