Foto: Agencia Uno

Tres preguntas para comprender la exponencial masificación de las ollas comunes en menos un mes

A casi un mes de abierta la cuenta de Twitter @ComunOlla, que recopila y difunde las iniciativas ciudadanas de ollas comunes, The Clinic volvió a conversar con Paloma Díaz, administradora de la página. De los 12 lugares de entrega de alimento a los más necesitados que registraban el 19 de mayo, estos aumentaron a 215 en tan solo 20 días.

En las últimas semanas la economía se ha visto golpeada por el coronavirus, repercutiendo directamente en los empleos de la gente y quedando familias enteras sin sustento económico para cubrir sus necesidades básicas.

Frente a esta realidad, la ollas comunes volvieron a tomar lugar en la palestra, buscando entregar alivio a quienes pasan hambre en tiempos de pandemia. Si Paloma Díaz contabilizaba al 19 de mayo 12 ollas a lo largo del país, esta cifra aumentó exponencialmente, llegando a 215 iniciativas solidarias de este tipo al 8 de junio.

¿Cómo son las personas que van a las ollas comunes?

“Es gente común y corriente que pone un aceite, tallarines, arroz”, asegura la administradora del perfil de Twitter. Para ella las ollas comunes son una respuesta a la necesidad, pero que muchos querrían no tener que acudir a ellas, porque para muchos son una última medida. “La gente está con hambre, enojada y organizándose. Son vecinos que se aportan entre ellos”, asegura Paloma.

La principal premisa de estas iniciativas es “el pueblo ayuda al pueblo”, donde son los mismos vecinos quienes aportan los alimentos, pero también quienes pasan la voz para que lleguen hasta @ComunOlla para tener difusión.

¿Cuáles son las zonas más activas?

Las regiones Metropolitana y de Valparaíso son las que cuentan con más iniciativas, sumando 153 en conjunto. Las comunas de El Bosque, La Pintana y la ciudad de Valparaíso han estado desde el día uno de la cuarentena, el 9 de mayo, organizándose y pidiendo difusión para llegar a quienes necesiten un plato de comida o puedan cooperar con alimentos para cocinar.

Frente a la base de datos que ha elaborado Paloma, las regiones son los territorios que menos concentran ollas comunes: en total suman 62 iniciativas a lo largo del país. En esta misma línea, indicó “lo que me preocupa personalmente es lo que está pasando en el Wallmapu (…) sabemos el grado de contagio y de pobreza”, agregando que “el hambre no es una situación nueva, es una situación que se agudizó solamente”.

¿A qué lugares alejados han llegado?

Rapa Nui no ha sido la excepción, cuya voz ha sido Valeria Rojas, dueña del restaurante Mamma Nui. En este local ya son tres lunes seguidos entregando alimentos a la gente de la isla, que ha visto sus ingresos disminuidos al no haber actividad turística por la pandemia.

En un comienzo, Valeria se había organizado con mujeres de su agrupación de baile para cocinar principalmente para jóvenes de la isla que se encontraban sin trabajo, sin embargo asegura que “la semana pasada tuvimos a harta gente mayor, es que a muchos les da como vergüenza salir a buscar”.

Mediante @ComunOlla se dieron a conocer para conseguir aportes económicos que les permitan comprar los ingredientes para regalar almuerzos. “El costo de la vida es mucho más alto de lo normal, cuesta que lleguen los insumos. No es la isla de la fantasía, es una isla que sí tiene necesidades”.

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