Christian Viera, constituyente y constitucionalista: “Yo siempre defendí que el proceso constituyente no fuese capturado por las élites”

“Yo esperaría que esta Convención sea lo más abierta posible, porque lo que estamos viviendo fue empujado por la movilización ciudadana”, dice este abogado y doctor en Derecho. Cree que las sesiones deben ser públicas y que si no hay acuerdos tiene que haber un plebiscito para zanjar los temas no resueltos. Oriundo de Curicó y académico en Valparaíso, Christian Viera apuesta porque el Estado sea Plurinacional y porque cambie el Tribunal Constitucional, “partiendo por quienes lo integran”.

“Todo esto ha sido muy intenso”, señala Christian Viera Álvarez sobre su elección como uno de los 155 constituyentes que redactarán la nueva Constitución de Chile. “Yo enseño, escribo y leo, entonces esto es muy nuevo”, agrega el abogado, doctor en Derecho y profesor en Derecho Constitucional nacido en 1972, en Curicó.

Christian Viera se presentó de candidato a constituyente en el distrito 17 como Independiente en la Lista del Apruebo. “Hace muchos años con un grupo de académicos veníamos reflexionando sobre el tema constitucional chileno y la necesidad de un cambio constitucional. Hasta que llegó el 18 de octubre de 2019, y el estallido social hizo visible a quienes trabajamos en estas categorías”, dice Viera, cuyos padres eran profesores normalistas en Curicó.

Él mismo estudió donde su padre fue director, en la Escuela E-21. Después, Christian terminó sus estudios en el Instituto San Martín de Curicó, donde fue compañero del abogado y exfiscal Carlos Gajardo. “A los 17 años tomé un bus y me fui a estudiar Derecho a la Universidad Católica de Valparaíso”, cuenta Christian Viera, quien es hincha del club de fútbol Curicó Unido, pero también celebra los goles de la Universidad de Chile.

“Iba al estadio con mi papá y me marcó el año 1990, cuando la U subió a primera división con Curicó. Claro, perdimos 3-0, pero me impresionó la barra de la Chile. Ahora, siempre primero está Curicó”, aclara Viera, quien es profesor titular de la Escuela de Derecho de la Universidad de Valparaíso y quien es doctor en Derecho por la Universidad de Deusto, España.

“La verdad es que no estaba en mi horizonte ser candidato, pero desde Curicó nació la propuesta”, dice Viera, autor del volumen “Libre iniciativa económica y Estado social” (2013), quien en su programa señaló la necesidad de una nueva “Constitución económica”.

Christian Viera

-¿A qué te refieres con este concepto y tiene alguna relación con la regulación del mercado?

-La Constitución económica es un concepto que está presente en el constitucionalismo contemporáneo. A grandes rasgos significa las relaciones que existen entre la Constitución, el derecho y la economía. No hay una Constitución económica sino varios modelos de Constitución económica. Y la Constitución económica chilena ha generado un determinado modelo de desarrollo que se funda en los pilares del neoliberalismo. Y lo que creo que es necesario es una Constitución económica que no se funde en la propuesta neoliberal, sino que en otra fórmula política, que es el Estado social y democrático de derecho. Y eso no se traduce en la desaparición del mercado, sino en derechos sociales. Pero, en esa dimensión de nuestras vidas el mercado debe desaparecer, porque cuando hay ahí mercado, depende de nuestras capacidades de pago.

-La constituyente Constanza Hube dijo: “Tenemos derechos sociales que están nominalmente en la Constitución, pero no están garantizados”. ¿Compartes estas palabras?

-Ella dice que están nominalmente, pero que no están judicializados, cuestión que es cierta, pero además dijo que no hay un mandato a la ley para que éstos se desplieguen. En términos formales, ese diagnóstico es correcto, pero ella no se refiere al principal problema de los derechos sociales en Chile, que desde la Constitución se entienden como bienes de consumo. Es decir, la provisión de los derechos sociales se entrega al mercado y eso no lo dice Constanza, y ésa es mi discrepancia. Ese es el problema de los derechos sociales en este país, su mercantilización.

“La Constitución económica chilena ha generado un determinado modelo de desarrollo que se funda en los pilares del neoliberalismo. Y lo que creo que es necesario es una Constitución económica que no se funde en la propuesta neoliberal, sino que en otra fórmula política, que es el Estado social y democrático de derecho. Y eso no se traduce en la desaparición del mercado, sino en derechos sociales. Pero, en esa dimensión de nuestras vidas el mercado debe desaparecer, porque cuando hay ahí mercado, depende de nuestras capacidades de pago”.

Política en crisis

Christian Viera ha sido coautor de los libros “La Constitución chilena” (2015) y “La Constitución que queremos” (2019) junto a Jaime Bassa y Juan Carlos Ferrada. Viera será uno de los abogados especialistas más reconocidos que tendrá la Convención Constituyente que dialogará en el Palacio Pereira. El académico ha trabajado, entre las principales líneas de investigación, la Constitución económica y una reflexión crítica sobre el Estado subsidiario.

En relación con la Convención, Christian Viera ha reiterado la necesidad que sea lo más transparente. “Yo esperaría que esta Convención sea lo más abierta posible, o sea, de sesiones públicas. Aquí, no puede haber sesiones reservadas. ¿Por qué? Porque el proceso constituyente no se entiende sin el 18 de octubre, lo que estamos viviendo fue empujado por la movilización ciudadana. Y espero que se creen los mecanismos para que las y los constituyentes se puedan vincular con los territorios a quienes representan. Por de pronto están los famosos cabildos”, asegura.

-¿Estas de acuerdo, si fuese necesario, con que se produzca un plebiscito para zanjar algunas decisiones de la Convención?

-Si es necesario generar un plebiscito, con varias preguntas, sin duda. Por ejemplo, entre otras, sobre el tema del agua. ¿Usted cree que el agua es un derecho social o se mantiene la actual regulación? Puede ser una pregunta importante. Con respecto al plebiscito, nosotros con Fernando Atria, Amaya Alvez, Jaime Bassa y Bárbara Sepúlveda, entre otros, sacamos una carta en el diario, donde polemizamos con Felipe Harboe y Jorge Correa Sutil, ya que ellos decían que no estaba considerado en el acuerdo (del 15 de noviembre 2019). Pero, lo importante es lo que determine los 2/3 de la Convención, ya que el procedimiento no está aún establecido. No tenemos idea cómo vamos a trabajar. La Convención determinará las reglas de funcionamiento.    

“Aquí, no puede haber sesiones reservadas. ¿Por qué? Porque el proceso constituyente no se entiende sin el 18 de octubre, lo que estamos viviendo fue empujado por la movilización ciudadana. Y espero que se creen los mecanismos para que las y los constituyentes se puedan vincular con los territorios a quienes representan. Por de pronto están los famosos cabildos”, asegura”.

-Luego de los resultados en las últimas elecciones, pareciera que la política tradicional no sólo no es mayoría, sino que está en retirada. ¿Qué opinas?

-Esa manera de ejercer la política que está en crisis, no sólo acá, sino en el mundo, pasa por una manera muy tosca de la comprensión del régimen político democrático, donde la democracia ha sido reducida a los procesos electorales. Entonces la dinámica de los partidos gira entorno a las competencias electorales y se produce un descuido de la participación de la ciudadanía. Tengo la impresión que los resultados, tanto del plebiscito del pasado 25 de octubre como el de estas últimas elecciones, también suponen un reclamo de los ciudadanos de mayor participación de parte de la política tradicional.

Christian Viera

-¿Qué importancia le das a la diversidad de los constituyentes, donde está la machi Francisca Linconao; la exministra Marcela Cubillos; Giovanna Grandón, la tía Pikachu?

-Yo he celebrado esa diversidad. Tras el plebiscito del año pasado, Giovanna Grandón demostró su disponibilidad para participar como constituyente. Mucha gente la criticó. Yo siempre la defendí, no a ella en particular, a quien no conozco, sino a que el proceso constituyente no fuese capturado por las élites. La diversidad de la composición de la Convención es una muestra súper real de cómo somos los chilenos y las chilenas. Y que esté Marcela Cubillos, representa una sensibilidad, quizá minoritaria, pero representa a un grupo.

-Otro constituyente, Daniel Stingo, señaló: “Los grandes acuerdos los vamos a poner nosotros”, aclarando que los electos de Chile Vamos son minoría en la Convención. ¿Te sientes reflejado con esta afirmación?

-Lo que yo entendí de lo que dijo Daniel Stingo es que lo que surge de esta composición son tres cosas. Uno, es desmercantilizar la convivencia política; dos, un Estado social y democrático y de derecho; y tercero, que la derecha no tiene poder de veto. Y creo que el diagnóstico es correcto. Ahora, el quórum de 2/3 es muy alto. ¿Qué puede ofrecer la derecha? Ideas para ser discutidas, pero no imponer sus ideas, que es a lo que estábamos acostumbrados en estos últimos 40 años. La Convención Constituyente -y recojo la idea de un amigo jurista argentino, Roberto Gargarella– va a ser una conversación entre iguales. Y como Stingo, creo que va a nacer un proyecto transformador. Imagínate, la Lista del Pueblo eran candidaturas invisibilizadas, lo tenían todo en contra, pero fue una alegría su triunfo porque surgen desde las bases territoriales con una potencia muy fuerte.

-Has dicho que el Estado debe ser Plurinacional. ¿Hay que considerar la autonomía del pueblo mapuche?

-En Chile no hay una idea homogénea de naciones. Lo que existe es el ideario decimonónico que surge tras la emancipación, invisibilizando los pueblos originarios que habitaban esta tierra. El Plurinacionalismo simplemente viene a reparar una deuda histórica con los pueblos indígenas chilenos. Pero no debe ser sólo una declaración. Yo esperaría niveles de autonomía para estos pueblos. Yo hice mi doctorado en el País Vasco que es una Nación dentro de España. Pero no sólo es un reconocimiento formal, los vascos tienen autonomía y reglas propias.   

“Tras el plebiscito del año pasado, Giovanna Grandón demostró su disponibilidad para participar como constituyente. Mucha gente la criticó. Yo siempre la defendí, no a ella en particular, a quien no conozco, sino a que el proceso constituyente no fuese capturado por las élites. La diversidad de la composición de la Convención es una muestra súper real de cómo somos los chilenos y las chilenas. Y que esté Marcela Cubillos, representa una sensibilidad, quizá minoritaria, pero representa a un grupo”. 

¿Es posible eliminar o reformar el Tribunal Constitucional (TC)?

-Creo que como conocemos hoy al TC necesita una reforma muy profunda, partiendo por quienes lo integran. No puede ser que tenga número par. Tenemos que avanzar para que sea un número impar y no sea el presidente del TC quien tome la última palabra. Pero eso es lo más básico. El perfil de los ministros debe ser más idóneo y no un puesto político. Otro problema serio son las competencias del TC. Yo estoy abierto a la conversación si debe desaparecer o transformarse porque alguien tiene que realizar la función de controlar la ley. Hay modelos en el mundo donde el control, por ejemplo, lo hace la Corte Suprema. Yo me inclino por un órgano especial, pero le cambiaría hasta el nombre, Corte Constitucional. Pero, el control preventivo que se hace antes de las leyes debe desaparecer, porque eso ha transformado al TC en un legislador negativo. Y el control represivo, que se hace después, cuando la ley está vigente, en la práctica se transformó en una nueva instancia para que los abogados puedan litigar y eso ha vulgarizado el control. Y esto también debe ser revisado. A mí me interesa lo que se llama como control débil, donde la última palabra la tiene el Congreso, donde radica la soberanía.       

-¿Cómo te imaginas el panorama, ante un eventual triunfo del Apruebo o del Rechazo en el plebiscito de salida de 2022?

-Hoy están dadas todas las condiciones para que el proceso sea exitoso, porque no hay poderes de veto. Entonces vamos a tener que escucharnos y conversar de buena fe. Ahora, por la composición de la Constituyente, tengo la intuición de que las fuerzas que reclaman una transformación de nuestro modelo de convivencia están representadas mayoritariamente, por lo tanto, si eso no se ve reflejado en el texto constitucional que los compatriotas estarían en condiciones de rechazar, claramente supondría un fracaso del proceso. Pero yo creo que saldrá un buen proyecto. Creo que tendremos una nueva Constitución para Chile.

“Yo me inclino por un órgano especial, pero le cambiaría hasta el nombre, Corte Constitucional. Pero, el control preventivo que se hace antes de las leyes debe desaparecer, porque eso ha transformado al TC en un legislador negativo. Y el control represivo, que se hace después, cuando la ley está vigente, en la práctica se transformó en una nueva instancia para que los abogados puedan litigar y eso ha vulgarizado el control”.

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