“El PRO va a dejar de existir”: las primeras grietas de los progresistas por la candidatura presidencial de ME-O

Al levantar una candidatura presidencial paralela a la de Yasna Provoste, el Partido Progresista perdió la opción de ir en una lista parlamentaria conjunta con la ex Unidad Constituyente, perjudicando de paso a varios militantes que venían preparando hace tiempo su postulación al Congreso. Esta situación ya trajo las primeras renuncias al partido y se espera que más progresistas anuncien su dimisión. Uno de ellos sería el senador Alejandro Guillier, quien según varias fuentes consultadas por The Clinic, ya tendría resuelto abandonar la colectividad de Marco Enríquez-Ominami a la que se sumó apenas hace tres meses.

La cuarta inscripción como candidato presidencial de Marco Enríquez-Ominami en representación del Partido Progresista, se ha convertido en un problema para el colectivo que fundó en 2010 tras dejar su militancia socialista.

Desde que el Servicio Electoral le devolvió sus derechos políticos al incluirlo en el padrón de votantes, gatillando el sorpresivo anunció del candidato la noche del domingo, el PRO ha sufrido tres consecuencias directas: perder sus cupos en la lista parlamentaria del Nuevo Pacto Social -ex Unidad Constituyente-; Alejandro Guillier descartó su repostulación al Senado; la renuncia del senador Alejandro Navarro y otros dirigentes del Biobío a la colectividad.

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Pero los efectos no quedan ahí. Según comentan algunos militantes, la decisión de ME-O también tensionó las relaciones en la interna del partido, creándose dos bandos: quienes respaldan la cuarta aventura presidencial de su fundador, y quienes creen que su personalismo llevará al PRO a su quiebre.

Varias fuentes del PRO y otras cercanas al senador Alejandro Guillier, afirman que este también habría presentado su renuncia al partido. Esto luego de no poder presentarse a la reelección en el Senado.

De hecho, varias fuentes del PRO y otras cercanas al senador Alejandro Guillier, afirman que este también habría presentado su renuncia al partido, al que entró hace aproximadamente tres meses para buscar la reelección por la Región de Antofagasta, lo que no pudo concretar por no poder ir en una lista conjunta con el bloque de centro izquierda. 

La clave de este quiebre está en que muchos militantes apoyaban la idea de unidad opositora que planteó el partido -discurso ampliamente reforzado en su minuto por el propio abanderado- y que los llevó a sumarse al conglomerado de centro izquierda tras haber quebrado un anterior pacto con el PC y la FRSV en septiembre del 2020 -por entonces Unidad por el Cambio, actual Chile Digno-, con el incentivo electoral de potenciar la estrategia parlamentaria del PRO

En esa línea, los sectores críticos al cineasta aseguran no entender por qué ME-O se levantó como candidato presidencial cuando la entonces Unidad Constituyente ya había confirmado a Yasna Provoste como su carta presidencial. Una fulminante decisión que contiene una incierta electibilidad del candidato, un alto costo para la subsistencia del partido y un probable desprestigio en el mundo de la izquierda al haber quebrado dos pactos electorales en menos de un año, enfatizan las fuentes consultadas por este medio. 

Con todo, dirigentes cercanos a Enríquez-Ominami que conforman la directiva del PRO subrayan el hecho de que el consejo general del partido -donde ni la mesa de la colectividad, ni las dirigencias regionales ni el propio abanderado tienen derecho a voto- en los meses de Enero, Mayo y el pasado 16 de Agosto, le solicitó por unanimidad al ex diputado asumir una cuarta candidatura presidencial.

“Aquí se privilegió un proyecto individual de Marco”

El otro factor que irritó a la militancia progresista, tiene que ver con la exclusión que sufrieron por parte de Nuevo Pacto Social debido a la candidatura de ME-O. El hecho de quedar fuera de la lista parlamentaria hizo que muchos progresistas que iban por un escaño en el Congreso tuviesen que declinar sus respectivas candidaturas en el minuto donde justamente comenzarían a hacer campaña, en vista de que no serían lo suficientemente competitivos al postularse en una lista solitaria del PRO.

Uno de ellos es Jonatan Díaz, quien también fue mencionado en el comunicado que anunció la renuncia de Alejandro Navarro al partido, quien presentó su dimisión el martes de esta semana. 

“Aquí se privilegió un proyecto individual de Marco, que no es colectivo, porque el partido quedó sentenciado a desaparecer“, explica Jonatan Díaz ex precandidato a diputado que presentó su renuncia al PRO el martes.

“Aquí se privilegió un proyecto individual de Marco, que no es colectivo, porque el partido quedó sentenciado a desaparecer a partir de no llevar listas parlamentarias. Además nosotros habíamos acordado buscar la unidad más amplia, siempre”, explica Díaz a The Clinic. 

Respecto de su fallida candidatura a la Cámara por el Distrito 20 -Región del Biobío-, dice que “la unidad no fue posible. Un partido solo no tiene ninguna posibilidad de competir y aquí hubo una cantidad de personas que trabajamos durante mucho tiempo para ser candidatos y quedamos fuera porque no había posibilidad de ganar”, agregando que “para derrotar a la derecha se necesita unidad y una candidatura adicional no contribuye en nada”. 

Otro progresista que no pudo encontrar un espacio para la reelección fue Claudio Oyarzún, quien ha sido Consejero Regional por 9 años en representación de la provincia de Chiloé. Oyarzún cuenta que “la decisión de Marco es compleja para muchos, hay 28 precandidatos del Partido Progresista que no pudieron ir a la elección, incluyéndome”.

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Respecto de la candidatura de ME-O, Oyarzún dice que “claramente cometió un error gravísimo, porque interpuso sus intereses personales por sobre los intereses del partido”, detallando que “el PRO va a dejar de existir, porque para que exista tiene que tener cuatro diputados electos y eso no va a suceder”, complementa sobre uno de los requisitos contemplados en la Ley de Partidos para la mantención de la legalidad de las colectividades. 

“No nos han contactado”

Además de las renuncias anunciadas el jueves por parte de la directiva progresista de la Región del Biobío -quienes además respaldaron la candidatura presidencial de Yasna Provoste, tal como lo hizo el propio senador Alejandro Navarro cuando la legisladora DC dejó la presidencia del Senado-, todavía se espera que en los siguientes días haya más grupos de militantes que se sumen a esta decisión.

Claudio Oyarzún dice que uno de los factores que lo tiene más molesto es que “no he tenido la posibilidad, hasta ahora, de hablar con el presidente del partido (Camilo Lagos) ni con Marco Enriquez-Ominami, como para saber que los llevó a tomar esa decisión, no nos han contactado”.

“No he tenido la posibilidad, hasta ahora, de hablar con el presidente del partido (Camilo Lagos) ni con Marco Enríquez-Ominami (…), no nos han contactado”, dice Claudio Oyarzún.

A esto, complementa diciendo que “lo que sí puedo decir es que hay una molestia generalizada de muchos concejales y alcaldes de la Región de Los Lagos, que son militantes progresistas, y que hoy en día están en un proceso de reflexión respecto de su continuidad en el PRO”.

Sobre su situación personal, el otrora precandidato a diputado dice que “yo entré en un proceso de reflexión interna, quiero que pase este proceso, que las candidaturas se validen y más adelante veré lo que pasa. Hasta ahora, me inscribí como candidato a consejero regional por el Partido Progresista, por ende tengo toda una evaluación en proceso”.


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