Comisión de DD.HH. en el comando de Kast: sin actividad programática ni integrantes

Uno de los flancos de la candidatura del abanderado del Frente Social Cristiano han sido sus posturas respecto a los Derechos Fundamentales. Y si bien en el equipo de campaña están preparando cambios en el programa de gobierno respecto a este apartado, actualmente en el comando tiene una comisión dedicada a este tema, que en el mismo equipo del ex diputado UDI reconocen que no tiene trabajo programático y que no tiene más integrantes que su coordinador: Max Silva.

Fue hace un par de semanas que el candidato presidencial del Frente Social Cristiano, José Antonio Kast, fue conminado a entrar al área chica de definiciones sobre DD.HH. Fue en el programa “El Candidato” de Mega, donde el ex diputado UDI soltó la siguiente declaración, luego que el periodista del espacio, Tomás Mosciatti, lo apretara respecto de su respaldo a la figura de Augusto Pinochet. “Cualquier persona que haya violado los Derechos Humanos, sea militar o no, yo no lo respaldo, y cualquier persona que mienta o que roba tampoco”, aseguró. 

Así, quedaba en evidencia uno de los flancos de la candidatura del abanderado del Partido Republicano: la valoración que hace de la dictadura militar (“El 11 de septiembre de 1973, Chile escogió la libertad”, ha dicho el abanderado en el pasado) y sus ideas respecto a los Derechos Fundamentales. Por ejemplo, cerrar el Instituto de Derechos Humanos -INDH- y retirar a Chile del Consejo de DD.HH. de Naciones Unidas. 

¿Cuál es la orgánica del equipo de campaña para estos temas y quién es la persona a cargo?

Hombre clave en las bases programáticas

El académico Max Silva Abbott es una figura familiar en el comando de campaña de José Antonio Kast. Ya en el año 2017 el Doctor en Derecho, docente y columnista, integró el equipo de académicos que apoyaron la primera campaña presidencial del ex diputado UDI, el primer intento del abanderado del Frente Social Cristiano por llegar a La Moneda. 

Según cuentan desde el comando del abanderado republicano, en la actual campaña Silva está a cargo del comité de Justicia y Derechos Humanos. Sin embargo, desde el mismo equipo de Kast aseguran que el académico dejó de estar activo en este espacio programático. ¿Las razones? Desde el equipo del abanderado argumentan que -hasta ahora- no ha sido necesario trabajar con él. 

Asimismo, fuentes del comando aseveran otra particularidad del funcionamiento de esta comisión: el único integrante es precisamente Max Silva. 

En el equipo de Kast cuentan también que Max Silva ayudó en la edición del libro “Ruta Republicana”, del Centro de Estudios Ideas Republicanas. Este texto, es la base del programa de gobierno de José Antonio Kast. 

De todas formas, la influencia de Silva Abbott en la candidatura de José Antonio Kast, no es una sorpresa. Ya en Septiembre del 2020, el propio abanderado republicano entrevistó al académico de la U. San Sebastián -Sede Concepción-, donde abordaron la “influencia de los tratados internacionales en los Derechos Humanos y nuestra Constitución”, según señaló Kast en la oportunidad. 

Así, son varias las ideas y visiones que Max Silva ha planteado en textos académicos y columnas de opinión, que se asemejan a algunas de las 829 propuestas del programa de gobierno de Kast. 

Anti aborto y contra la “injerencia” internacional de DDHH

La primera pista de las ideas de Silva se encuentran en 1994. Ese año publicó en la Revista Chilena de Derecho un artículo titulado “Cómo Rechazar el Aborto con sus Mismos Argumentos”. 

En el texto, el académico enumera una serie de argumentos contra la interrupción del embarazo. “El resultado de la concepción no sería de inmediato un ser humano, sino sólo a partir de un momento determinado posterior (…) si sólo a partir – por poner cualquier fecha- del día 14 el producto de la concepción es un hombre, ¿qué era antes de ese instante misterioso y de transformación radical?”, se cuestionaba Silva.  

“La pregunta no es nada de absurda y, por el contrario, es una valla ineludible si se pretende justificar ‘racionalmente’ al aborto, en vez de reconocer abiertamente y sin piruetas semánticas, que obedece a una decisión arbitraria e inhumana”, agregó. 

En otro artículo más reciente, publicado el 9 de julio de 2021 en el sitio La Fontana y titulado “Una Gran Responsabilidad”, Silva Abbott abordó la instalación de la Convención Constituyente. 

El académico se enfoca en los incidentes ocurridos fuera del ex Congreso aquel domingo 4 de Julio. Sobre ello, Silva señala que “situaciones como la vivida no hacen más que manchar el proceso, pues de nada sirve haber sido elegidos por una parte de la ciudadanía (pues debe recordarse que hubo una gran abstención), si la violencia, la prepotencia y las descalificaciones van a estar a la orden del día”. 

Una digresión que Silva concluye de esta forma: “esta tarea no hace a los convencionales dueños del país, ni tampoco se les ha entregado una carta ni una hoja en blanco, ni mucho menos. Por eso también sería inaceptable que se arrogaran más poderes de los que les fueron encomendados”. 

Anterior al inicio del proceso constitucional, Max Silva ya había tratado en una de sus columnas la redacción de una nueva Carta Magna. En un texto publicado el 9 de septiembre de 2020 en El Libero, el académico aborda la relación de los Tratados de Derechos Humanos Internacionales y la Constitución. 

En esta columna, Silva advierte su preocupación por la “injerencia” del Derecho Internacional en la normativa local de los Derechos Fundamentales. “Ellos merecen mayor atención, en particular de darse un eventual proceso constituyente en nuestro país”, señala.

Así, Max Silva recalca que se debe tomar en cuenta “cuál debe ser la correcta relación entre la Carta Fundamental y los tratados internacionales de Derechos Humanos –a nuestro juicio, dándole primacía a la primera–, pues en los hechos, una Constitución podría terminar siendo totalmente eclipsada por estos tratados, sin perjuicio de sus evidentes secuelas en el resto del ordenamiento jurídico nacional”, advirtió el jurista. 

Esa cosa llamada “tratados internacionales”

Este criterio se relaciona directamente con la propuesta número 76 del programa de José Antonio Kast, donde el abanderado despliega una dura defensa de la soberanía nacional. “(La) Constitución y las leyes chilenas deben tener precedencia sobre pactos o tratados internacionales aprobados y ratificados por nuestro país”. 

Para ello, Kast lo ejemplifica con un tratado en particular. “Se denunciará el Pacto de Bogotá por ser un instrumento que se ha mal empleado, menoscabando la soberanía y autodeterminación de Chile”, se lee en el plan de gobierno. 

Junto a ello, el punto 82 del programa de gobierno del candidato presidencial añade: “Retiraremos a Chile del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Mientras la ONU ataca a Chile con diversas políticas y falsas acusaciones, el Consejo de DDHH tiene como miembros a Venezuela y Cuba, las dictaduras más sangrientas de América Latina. No seremos cómplices!”, ejemplifica el documento.

Retirar a Chile de los organismos multilaterales, no es la única propuesta del programa de José Antonio Kast, que ha puesto en duda la importancia que el candidato presidencial republicano le da a los DD.HH. Su negativa a las instituciones que velan por el respeto de los Derechos Fundamentales, también tiene un alcance a los organismos locales. 

De hecho, en la propuesta número 30 de su programa propone la “clausura del actual Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) y su reemplazo por una institución transversal dedicada a la defensa efectiva de los derechos humanos de todos los ciudadanos”. 

Además, el programa de Kast -adicionalmente- propone que “mientras siga vigente”, el organismo tendrá una reforma legal para que pueda “documentar y perseguir la responsabilidad de los agresores de Carabineros”. 

The Clinic intentó contactarse con Max Silva Abbott para este artículo, lo cual no fue posible.

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