Galo Ghigliotto, director de Editorial USACH: “Creo que Chile no lee poco, lee mal”

El editor a la cabeza de Editorial USACH, Galo Ghigliotto, conversó con The Clinic sobre las directrices con las que hoy trabajan desde el sello y el rol que actualmente juegan las editoriales universitarias.

En mayo de 2019 la Vicerrectora de Vinculación con el Medio de la Universidad de Santiago de Chile (USACH) nombró a Galo Ghigliotto como director de la editorial que posee la casa de estudios. La tarea principal era inyectar nuevas energías al sello y dejar a la cabeza a una figura que viniese del mundo literiario.

Algunas de las decisiones que Ghigliotto tomó para refrescar los aires de la editorial fue cambiar de logo y reordenar el catálogo y las colecciones con las que se contaban. Asimismo, el diseño de los libros también vivió un refresh con el fin de ordenar las  publicaciones.


Más allá de lo superficial, también se realizaron cambios en la producción y distribución de los libros: se aumentaron los tirajes y de 50 o 100 ejemplares pasaron a sacar entre 300 y 500 aproximadamente.

A lo anterior se sumó una ampliación del catálogo que posee Editorial USACH, incluyendo traducciones de libros de autores extranjeros. Ejemplo de ello es la edición que se hizo de Vida y muerte del Chile popular del sociólogo francés Alain Touraine. Es un escrito que “habla específicamente sobre los últimos momentos de Allende y los primeros momentos de la dictadura, desde el punto de vista de Touraine, una maravilla de libro”, según cuenta Ghigliotto.

¿Cómo desarrollan actualmente el trabajo curatorial de los libros que produce Editorial USACH?

Dividimos la editorial en tres áreas que antes no estaban, no se consideraban de esa forma, que son la cultura, el conocimiento y un traslape de estas dos áreas que forma una tercera zona: la cultura más conocimiento.

En el área de cultual estamos hablando de libros que tienen que ver con la difusión de literatura, de testimonios, de poesía, arte, patrimonio, etc. En conocimiento tiene que ver con toda la producción científica que eso también es algo bien importante porque en los últimos años nosotros (como editorial) hemos recuperado un poco la producción científica de la universidad.



Luego está el área de cultura más conocimiento, que al mismo tiempo es como nuestro lema de la editorial ahora. Tiene que ver con libros de divulgación científica, porque ahí es dónde está la mezcla entre el arte de la escritura y el conocimiento científico. Entonces ahí aparece el arte de la escritura o el arte en sí.  Por ejemplo, hace muy poco presentamos un libro que está enfocado para niñas, principalmente, y se llama Qué hacen las científicas. Es un libro de la doctora en Física, Carla Hernández, que es académica de la universidad. Está ilustrado y es un libro precioso, pero que te habla de ciencia.

¿Cuál cree que es la función que hoy día cumplen las editoriales universitarias?

Para mí el rol de una editorial universitaria es doble o es múltiple. En primer lugar, tiene que cumplir con el compromiso de divulgar el conocimiento que se genera dentro de la universidad. Hay mucho que hacer hacia dentro de la universidades y es cierto que las personas que no son parte del mundo académico no tienen acceso a ello. La única forma que tienen de acceder es a través de la publicaciones que se hacen. Para eso sirven los libros.

Lo otro es también es mantener la tradición cultural, que en el caso de USACH es muy fuerte. Estamos hablando de la universidad de Víctor Jara, estamos hablando de la universidad de Isidora Aguirre – de quien por cierto acabamos de publicar su teatro completo, un libro de 1200 páginas con todas las obras de teatro. Y no menos importante, para mí una editorial de una universidad tiene que cumplir el rol de ser una representante de la universidad, del trabajo que se está haciendo en la universidad, en el mundo. No me refiero a solo el mundo público, me refiero a lo internacional también. Entonces ahí ,en todo lo que es aportar a la interculturalidad, la internacionalización, creo que es bien importante.

“La mejor forma de matar el cariño por la lectura es ofreciendo libros malos”

Siempre se ha dicho que Chile es un país que lee poco ¿Considera que eso continúa siendo así o es algo que nos quedó en el imaginario?

En el polo del fomento del lector tradicional podemos decir que en Chile se lee mucho porque, finalmente, que estemos leyendo WhatsApp, estamos leyendo, pensando en que no importa en lo que uno lee. Ya eso es leer. Pero ahora, y ahí es donde defiendo el punto de la formación lectora, en vez del fomento lector, creo que nosotros como editores tenemos la obligación de proponer libros y proponer temas que sean un aporte.

Creo que cuando uno puede proponer temas y puede guiar un poco la lectura, es mucho mejor. Pero estoy seguro de que en Chile hay lectores y hay voluntad de leer. Lo que pasa a veces es que tanto el currículum escolar que se tiene, que está muy manoseado por las transnacionales, le ofrecen a los cabros cualquier lesera para leer. La verdad es que eso mata la pasión por la lectura. Entonces la mejor forma de matar el cariño por la lectura es ofreciendo libros malos. Eso es algo que hace el mercado, a diferencia de entidades que tienen una verdadera responsabilidad social como las universidades o las editoriales independientes.

Una vez anunciado el inicio del proceso constituyente, hubo un aumento en la venta de la Constitución y la gente se interesó por hacer esa revisión. ¿Podría decirse que ha habido un aumento en el interés de estos temas?

Toda la razón. Nosotros en ese contexto hicimos otro libro que se llamó La Constitución comentada, que en el fondo tomamos algunas partes de la Constitución y pedimos a la gente que comentara sobre esas partes. La verdad es que sí, a mi eso me llamó la atención, pero me pareció sumamente entendible porque es lo que te digo, la gente no es que no tenga problemas con leer, la gente quiere leer, pero no saben qué leer. Entonces cuando aparece el tema de la Constitución, todo el mundo va a leerla  porque también quieren entender qué es lo que se quiere cambiar, pero fíjate que hasta ese punto nadie la había leído. Nadie se había interesado. Me gusta ese empoderamiento de la gente, de querer informarse, de tener una opinión consolidada y contundente. 




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