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La Convención

5 de enero de 2022

La Convención perdida en Narnia: Tres ideas que quedaron al debe a partir de la inconclusa votación de su directiva

Convención Elección Agencia Uno

La pantanosa e infructuosa votación para la próxima presidencia de la Convención Constitucional dejó al descubierto un complejo escenario de gobernabilidad en el órgano constituyente. Esto, para algunos analistas, podría impactar no sólo en los plazos de trabajo y contenidos del texto constitucional, sino también en el próximo gobierno de Gabriel Boric.

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Ad portas de una novena vuelta de votaciones para que los 154 convencionales escojan a quien tendrá que suceder a Elisa Loncón en la presidencia de la Convención Constitucional, las entrampadas negociaciones entre los colectivos que integran la instancia han dado señales políticas que podrían afectar no sólo el porvenir del órgano constituyente, sino también el futuro gobierno de Gabriel Boric.

Esto, ya que mientras algunos nombres subían como la espuma en las elecciones de la Convención sin alcanzar los 78 votos necesarios para hacerse con la presidencia, o derechamente se desplomaban sin opciones de resucitar, las distintas agrupaciones no pudieron ponerse de acuerdo hasta las 04:00 AM de hoy, 05 de Enero -momento donde la Convención suspendió su inconducente sesión- para apoyar mayoritariamente a alguna opción por sobre otra.

Con esto, algunas candidaturas que durante la jornada se mostraron competitivas –Cristina Dorador (Indep. Movimientos Sociales), quien tras la séptima ronda de votación bajó su opción constatando que no generaba consenso, el Patricio Fernández (Indep. Colectivo Socialista) o Benito Baranda (Independientes No Neutrales)-, vieron truncada su opción frente a una ciudadanía expectante por conocer a quien será la o el encargado de liderar el Proceso Constituyente en su etapa final.

En base a estas señales, algunos analistas políticos advierten -por ejemplo- sobre los vicios del parlamentarismo -sistema de gobierno que ha sido señalado por algunos convencionales como el reemplazante del actual presidencialismo-, mientras en los jardines del Congreso se especulaba cómo esta pantanosa votación podría afectar en la opinión pública sobre el desarrollo del proceso, o sobre las capacidades de gobernabilidad de la izquierda para el próximo gobierno.

1) Apruebo Dignidad y el PS: ¿Garantía de gobernabilidad?

El bucle interminable de votaciones en el que cayó la Convención, también llamó la atención sobre la capacidad de gobernabilidad que tienen los sectores que en ella están representados.

Esta crítica, sobre todo, recayó en el eje Apruebo Dignidad -bloque que agrupa al Frente Amplio con Chile Digno donde el PC es hegemónico-, con quienes tendrá que gobernar Gabriel Boric a partir del próximo 11 de Marzo y que no pudieron llegar a un acuerdo con las fuerzas de la centroizquierda en la Convención.

Esto se da, además, en un contexto en el que el Presidente electo está resolviendo cómo integrar a las distintas fuerzas de la izquierda a su gobierno, con lo cual podría -eventualmente- necesitar de colectividades como el Partido Socialista.

Sobre esto, el analista y académico de la Universidad de Talca, Mauricio Morales pone el foco en las complejidades del socialismo “El PS tuvo cuatro o cinco candidatos. No hay una secuencia fija y confiable en el PS para formar alianza y es una cuestión que se viene repitiendo de antes”, sostiene, recordando el papelón experimentado por el partido cuando se puso a disposición de participar de las primarias de Apruebo Dignidad, quebrando de paso su alianza histórica con la DC, para finalmente recibir un portazo de sectores del FA y el PC. 

“Es decir, es un partido ambivalente desde todo punto de vista y de eso ya debe haber tomado nota el Presidente Boric. Es difícil que coloque al PS en cargos relevantes del gobierno si no garantiza disciplina y lealtad. Le puede generar problemas de manera muy temprana al Presidente”, argumenta el analista.

En tanto, el sociólogo Axel Callís -ex militante socialista- apunta sus críticas contra un aliado mucho más cercano del Presidente electo: el Partido Comunista.

“Hay un problema con el PC. Todavía no define si es parte de Apruebo Dignidad o de Chile Digno, que en la Convención tiene una política de alianzas con sectores más duros de la Lista del Pueblo y que no tiene nada que ver con el pacto de Apruebo Dignidad de Gabriel Boric”, comenta Callís.

Con todo, el sociólogo apunta que el factor de las fallidas negociaciones que más prende las alarmas, es que los distintos colectivos de izquierda de la Convención no hayan podido llegar a una opción que concitara acuerdos mayoritarios, luego que la candidatura de Ramona Reyes (PS) -quien fue apoyada por su partido y el Frente Amplio en las primeras dos rondas-, se cayera luego que en las redes sociales saliera reflotaran antecedentes no muy prístinos: la ex alcaldesa de Paillaco tuvo procesos fiscalizadores de Contraloría y del CDE por irregularidades en su gestión comunal.

“Que se te caiga alguien puede ocurrir. Lo que no puede pasar es que pierdas el timón siendo que son la articulación de la Convención Constitucional en un esquema que se quiere replicar en el gobierno”, resume Callís.

2) La Convención a futuro: ¿Capacidad de gobernarse a sí misma? 

Con todo, en los jardines del ex Congreso durante la maratónica jornada, algunos convencionales se tomaban la cabeza anticipando cómo serán las votaciones cuando tengan que dirimir sobre los contenidos del texto constitucional.

Al respecto, Mauricio Morales separa las aguas. “No creo que haya un correlato directo entre lo que está sucediendo con la elección de presidente y vicepresidente, y lo que pueda suceder con las normas constitucionales. Ahí hay un trabajo mucho más profesional y no se trata sólo de estar dirigiendo caudillos para dirigir la CC”, sostiene.

En esta línea, el analista atribuye las infructuosas negociaciones de la jornada de ayer a las características personales de algunos convencionales. “Hay mucho ego y eso está torpedeando el proceso. Ojalá no ocurra cuando se discuta los contenidos de la Constitución”, dice.

Esta preocupación, no obstante, también encuentra su eco en los plazos que tiene la Convención, que tiene hasta el 04 de Julio para terminar su trabajo y proponer un nuevo texto constitucional a la ciudadanía.

En algún momento se van a alzar voces de solicitud de extensión del plazo. Da la sensación de que será inevitable, por lo menos la solicitud”, proyecta Morales. 

“Si estas fracturas se reproducen en la discusión de los contenidos constitucionales, naturalmente la Convención no va a llegar a ningún texto razonable para presentar a la ciudadanía. La expectativa es que los niveles de personalización no se reproduzcan”, reconoce el analista.

En tanto, para evaluar la imagen que esta elección proyecta a la ciudadanía, Axel Callís hace referencia a la última encuesta Data Influye, la cual registró un aumento en la valoración por parte de la opinión pública hacia el órgano constituyente tras elección presidencial que dio por ganador a Gabriel Boric.

Según el estudio, ha bajado seis puntos porcentuales la opinión de que el trabajo de la Convención no responde a las expectativas de la ciudadanía, y subió diez puntos la confianza de los encuestados respecto a que el órgano logrará redactar en el plazo establecido el texto constitucional. Aunque esto, naturalmente, no mide la reacción ciudadana hacia la elección de ayer -y que continuará hoy- sino que terminó de medirse este domingo 02 de Enero.

Pese a esto, Callís afirma que la reacción de la ciudadanía frente al proceso podría variar según el resultado de la elección de quien presidirá la mesa directiva del órgano.

“Lo que pueda pasar ahora con la Constituyente no sólo tiene que ver con el proceso, sino con quien salga electo. Si el resultado no es satisfactorio para la opinión pública, podría venir un deterioro nuevamente y empezar a bajar algo que estaba subiendo bastante rápido en las últimas semanas”, afirma el sociólogo sobre las expectativas del órgano constituyente.

Con todo, Callís remata: “la señal más preocupante para la opinión pública es que no hay nadie que esté gobernando en la Constituyente, en el sentido de hacer factible la gobernabilidad y la articulación: lo que vi ayer era una Convención a la deriva. Eso me preocupa más en términos de opinión pública que las sucesivas votaciones”. 

3) Régimen Parlamentario: ¿Aspiración viable?

Para el académico de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la U. de Talca, Mauricio Morales, esto es una muestra más que confirma que el sistema político de Chile no tiene las condiciones necesarias para el parlamentarismo, régimen de gobierno en el que la elección del poder Ejecutivo recae en el poder legislativo, lo cual implica una preeminencia de los partidos políticos con representación parlamentaria.

“La idea del régimen parlamentario está prácticamente cancelada”, sentencia Morales. “Chile tiene un sistema de partidos atomizado, y los sistemas parlamentarios funcionan bien cuando tienen partidos institucionalizados y robustos. Hay una deficiencia estructural que impide avanzar hacia un sistema parlamentario y menos a un sistema unicameral”, complementa el analista.

“Esto no quiere decir que la Convención no pueda avanzar en esa línea, pero queda en evidencia que si es difícil escoger un presidente o vicepresidente para la Convención, será mucho más difícil para conformar mayorías para armar gobierno”, agrega.

Con todo, Morales llama la atención sobre algunas experiencias internacionales que, a su parecer, nuestro sistema de gobierno no aguantaría. “En países como España o Bélgica han estado más de 300 días sin gobierno porque no podían llegar a acuerdo. En Chile no es viable”, afirma. 

No obstante, para el sociólogo y director de la encuestadora Tú Influyes, Axel Callís, las entrampadas negociaciones de la Convención no serían argumento para desacreditar el parlamentarismo como sistema de gobierno. 

A juicio de Callís, las condiciones bajo las cuales se escogió a los integrantes de la Convención son distintas a las que rigen las elecciones parlamentarias.

“Lo que estamos viendo en la Convención Constitucional no tiene nada que ver con lo que es un sistema parlamentario de partidos. Lo que nosotros estamos viendo es una Convención Constitucional que se eligió con otras reglas a las cuales se eligen los parlamentarios”, argumenta.

Con esto, el sociólogo también previene: “Aquellas personas que no les gusta el parlamentarismo, van a tratar de hacer trampa diciendo que esto es algo del parlamentarismo. Van a tratar de usar lo de la Convención Constitucional de mala forma, porque la Convención tiene reglas donde hay 105 independientes, hubo paridad y escaños reservados”.

También puedes leer: Loncon y Bassa revelan el “error histórico” que cometió el gobierno en contra de la Convención


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