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Opinión

29 de enero de 2022

Columna de Fernando Pairican: La arquitectura del Estado Plurinacional e Intercultural

La imagen muestra a Fernando Pairicán frente a algunos manifestantes de pueblos originarios Agencia Uno

Los Escaños Reservados del pueblo mapuche en la Convención Constitucional han logrado un importante hito en el camino a crear una República Plurinacional y, de ese modo, encaminar a Chile a una nueva fase de la emergencia indígena en América Latina.

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Los Escaños Reservados del pueblo mapuche, a pesar de sus diferencias como sujetos y sujetas individuales de derechos, expresadas en dos corrientes al interior de la Convención Constitucional -la Coordinadora Constituyente Plurinacional y Popular y el Colectivo Pueblos Originarios-, han logrado un importante hito en el camino a crear una República Plurinacional y de ese modo encaminar a Chile a una nueva fase de la emergencia indígena en América Latina.

La Coordinadora de la Comisión de Sistema Político, Rosa Catrileo, dentro de la cual se encuentran importantes dirigentes y dirigentas de los partidos políticos y movimientos sociales en Chile, ha logrado consensuar seis aspectos que son relevantes para la creación de un Estado Plurinacional. El primero, reconocer constitucionalmente la existencia de los pueblos originarios, una promesa incumplida luego del Acuerdo de Nueva Imperial de 1989 por los gobiernos posdictadura debido a la oposición de los sectores de derecha del país. A juicio de ese sector político, reconocer al pueblo mapuche como tal permitiría abrir nuevos tipos de derechos que podría afectar la cohesión de Chile.

A contrapelo de los avances a nivel latinoamericano para esos años, en que el reconocimiento constitucional significaba restituir grados de derechos ante la invisibilización política y cultural promovida luego de la fundación de las repúblicas en varias de las naciones latinoamericanas, sobre todo bajo el significado del Quinto Centenario de 1992, que significó la interrupción de la evolución de las sociedades indígenas en el continente. En el caso de Chile, se hizo desconociendo los tratados históricos suscritos por la República de Chile con algunos de los pueblos originarios, en el caso mapuche: Parlamento de Yumbel de 1823 y Tapiwe de 1825. El primero, reconoció el territorio mapuche situado al sur del río Bío Bío como independiente bajo los gobiernos de Freire, mientras que el segundo reconoció los mismos marcos territoriales con una modificación: la creación de un Cacique Gobernador como la autoridad que dialogaría entre el pueblo mapuche y las autoridades de la república chilena.

En el caso de Chile, se hizo desconociendo los tratados históricos suscritos por la República de Chile con algunos de los pueblos originarios, en el caso mapuche: Parlamento de Yumbel de 1823 y Tapiwe de 1825.

Para el pueblo Rapa Nui este hecho es fundamental: en 1888 se suscribió el Tratado de Voluntades que expresaba el reconocimiento por parte de la República de Chile de la propiedad de la tierra, la continuidad de las jefaturas de los lideres rapanui y aspectos de autogobierno. Al poco tiempo no fueron cumplidas y el pueblo Rapa Nui vivió una experiencia de colonialismo brutal que mermó su población y experiencias de esclavitud hasta mediados del siglo XX.

La estrategia de los constituyentes de pueblos originarios ha logrado importantes avances de cruzar de lo político-simbólico a la creación de los pilares de una democracia inclusiva. En el caso del primero fue lograr los Escaños Reservados y la presidencia de Elisa Locon en una primera etapa, quedando establecido, a través de ella, una Plurinacionalidad simbólica y real a través del uso del mapuzugun y la creación de una pedagógica intercultural para avanzar en los derechos colectivos. Una segunda etapa, que cada constituyente de pueblos originarios estuviese presente en las Comisiones de la Convención Constitucional que están forjando la arquitectura de la República Plurinacional.

De ese modo, Rosa Catrileo ingresó a “Sistema Político, Gobierno, Poder Legislativo y Sistema Electoral”, Elisa Loncon a “Principios Constitucionales, Democracia, Nacionalidad y Ciudadanía”; Adolfo Millabur a “Formas de Estado, Ordenamiento, Autonomía, Descentralización, Equidad, Justicia Territorial, Gobiernos Locales y Organización Fiscal”; Francisca Linconao a “Derechos Fundamentales”; Víctor Antilef a “Medio Ambiente, Derechos de la Naturaleza, Bienes Naturales y Modelo Económico”; Natividad Llanquileo a “Sistema de Justicia, Órganos Autónomos de Control y Reforma Constitucional”; Alexis Caiguan a “Sistema de Conocimientos, Culturas, Ciencias, Tecnología, Artes y Patrimonio”; y todos los convencionales en la Comisión “Derechos de los Pueblos Indígenas y Plurinacionalidad”.

Usando la Interculturalidad como mecanismo, los constituyentes de los pueblos originarios tomaron la decisión de permear con sus principios políticos y culturales todas las comisiones que en la práctica han sido los pilares de la arquitectura de la futura República de Chile y sus “salas de máquinas”.

En ese ámbito, reconocer los tratados firmados por la República de Chile con los pueblos originarios permite la reparación por el daño causado, entre ellos, la pérdida territorial, bienes materiales y la violencia política del Estado sobre los pueblos originarios, que algunos casos, se tradujo en actos de Genocidio como dio cuenta la “Comisión de Derechos Humanos, Verdad Histórica, y Bases para la Justicia, Reparación y Garantías de no Repetición” que entre sus conclusiones señalaba como acto reparativo el derecho a la Autodeterminación.

La estrategia de los constituyentes de pueblos originarios ha logrado importantes avances de cruzar de lo político-simbólico a la creación de los pilares de una democracia inclusiva.

De hecho, el reconocimiento del derecho a la Autodeterminación fue otro de los ejes aprobados en la “Comisión de Sistema Político”. A través de este derecho “madre” que todo pueblo originario porta, con tal de ejercer, en base a la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas del año 2007, la autonomía: esa variedad de practicas, procesos y mecanismos de autogobierno que todo pueblo indígena tiene derecho a ejercer, a través de los cuales se expresan y se dotan los derechos inherentes y aspiraciones soberanas de los pueblos indígenas como una parte consustancial de la vida sociopolítica de las sociedades indígenas a nivel continental. 

Reconocer la Autonomía es avanzar en reconocer el derecho al territorio. «¿Cuáles son ellas?», plantearon en la sesión algunos convencionales de la derecha en la Comisión de Derechos Fundamentales Nº29. A lo menos habría que plantear tres ejes: las tierras ancestrales, en el caso mapuche, las tierras ocupadas por el pueblo mapuche previo a la existencia del Estado nacional chileno; los territorios históricos, que son los reconocidos en el marco de los Parlamentos consensuados con la Corona Española y la República de Chile en los primeros cincuenta años de su formación; y por último las tierras pérdidas como consecuencia de la contrarreforma agraria.

La construcción de una República Plurinacional en Chile pone al país en sintonía con los procesos que se han generado en América Latina con Ecuador y Bolivia. Aunque es viable sumar al Perú que también debate estas temáticas en su interior, como tímidamente se va insinuando también en Argentina. El proyecto Plurinacional es de carácter continental y tiene una matriz orgánica en lo que se ha denominado RUNASUR que pone entre sus principales temas los derechos de la naturaleza, un mercado común y una democracia intercultural. Para lograr dotar de gobernabilidad una República Plurinacional es fundamental que la futura arquitectura del Estado tenga presencia de los pueblos originarios en todos los cargos de elección popular y asegurar puestos políticos en el posible Parlamento Unicameral Plurinacional.

Para lograr dotar de gobernabilidad una República Plurinacional es fundamental que la futura arquitectura del Estado tenga presencia de los pueblos originarios en todos los cargos de elección popular y asegurar puestos políticos en el posible Parlamento Unicameral Plurinacional.

La poeta Maribel Mora escribió al principio de este proceso, cuando el primer voto de la historia fue leído en la Antártica a favor de la convencional Natividad Llanquileo, que “Los hijos repetirán nuestras palabras/Y los hijos de los hijos en nueva patria…”. Es importante este sentido de Historia que acompaña a este proceso político para el pueblo mapuche y que lo expresó la lamgen Rosa Catrileo al señalar que “ha sido un día histórico”. Lo es, por todas las razones señaladas, pero por sobre todo, porque ha sido una apuesta del movimiento mapuche de dar pasos a materializar los derechos políticos del pueblo mapuche que iniciaron, en la década de los 80 los y las miembros de Ad Mapu cuando plantearon que la Autodeterminación sería el proyecto histórico del pueblo mapuche. A casi un poco más de cuarenta años, ese proyecto se está materializando a través de las y los convencionales de los pueblos originarios hoy ramificados en dos corrientes plurales.

*Fernando Pairican es historiador y académico de Antropología de la Universidad Católica de Chile.

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