Secciones

The Clinic Newsletters

Más en The Clinic

The Clinic Newsletters
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad

Mapa Constituyente

18 de febrero de 2022

De un sueño a la Constitución: ¿Es posible el maritorio en Chile?

Una playa de la Región de Valparaíso, mostrando nuestro maritorio. A la izquierda está el logo de Mapa Constituyente Agencia Uno

Nacido hace 50 años, el concepto de maritorio se ha usado transversalmente en la academia, dándole reconocimiento al espacio marino que es parte del territorio de Chile. Sin embargo, ante la posibilidad de que hoy entre a la Constitución, son distintas las posturas sobre sus alcances y repercusiones. En The Clinic conversamos con expertos en derecho internacional, biólogos y activistas para entender lo que implica esta posibilidad.

Por

Cuando hace más de 20 años Juan José Castilla pensaba en cómo dar reconocimiento al territorio marítimo de Chile, jamás pensó que en 2022 los resultados de esta cruzada estarían en la discusión de la Convención Constitucional. Ya entonces él usaba la palabra maritorio, que nació como un sueño de relevar el valor del mar y que hoy puede convertirse en parte de la nueva Constitución.

“Lo veo extraordinario y casi no creo que esté ahí. Este sería un paso trascendental en términos culturales de Chile”, asegura Castilla.

El doctor en Biología Marina y Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas lleva más de 50 años trabajando en terreno, donde su principal conclusión es que en Chile no existe una cultura marina. La excepción son los pueblos originarios y los asentamientos cerca del mar, que han hecho de este espacio parte de su idiosincrasia.

Es por ello que Castilla buscó una manera de culturizar a los ciudadanos de la importancia y el valor del mar. Era necesario. Cuando pensamos en el territorio de Chile, a la mayoría se nos viene todo el espacio terrestre que ocupa la nación. Los cerca de 83.850 kilómetros de línea costera y su equivalente espacio hacia las profundidades del Océano Pacífico parecen ser invisibles para quienes no viven en zonas cercanas al mar.

El lomo de una ballena se asoma en la superficie del mar, saludando a un barco de pescadores, visitantes del maritorio. // AGENCIA UNO
Para los pescadores y un grupo de pueblos originarios el maritorio es parte de su vida diaria. No conciben una existencia sin el espacio marino. // AGENCIA UNO

Propuesto por primera vez en las aulas de la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso en los años 70, el uso del concepto del maritorio en la academia ha tendido a expandirse en los últimos años.

Es de esta manera que Castilla, profesor titular de la Universidad Católica y parte del Consejo Académico del Centro de Cambio Global de esa misma universidad, comenzó a fomentar que se utilice cotidianamente esta noción del mar.

El concepto nació de la extrapolación de la palabra “territorio” desde su origen latín –territorium, del terra‎ (tierra) y torium‎ («lugar de ocurrencia, pertenencia»). Así, el maritorio busca definir aquella área geográfica marítima sobre la cual un Estado tiene soberanía. Es por ello que Castilla resume a nuestro país como “largo, ancho, azul y profundo”.

“Para mí es como un sueño. Después de estar 20 años diciendo todo esto y que nadie le haga caso a uno, y que de repente esto aparezca como un concepto constitucional chileno, significa que acá se va a desarrollar algo muy trascendental”, asegura el Premio Nacional.

Concepto de carácter constitucional

Castilla también apuntó al rol que han tenido los constituyentes Tiare Aguilera Hey y Adolfo Millabur al presentar la propuesta que relevó el maritorio a la Constitución.

Esta iniciativa fue aprobada el pasado 16 de febrero en el Pleno de la Convención Constitucional. Ahora debe ser votada en particular el viernes 18 de febrero para determinar cómo ingresará finalmente a la Carta Magna.

En la propuesta que se votó en general, en su artículo 4, la Comisión de Formas de Estado definió que “Chile es un país oceánico conformado por los ecosistemas marinos y marino-costeros continentales, insulares y antárticos, así como por las aguas, el lecho y el subsuelo existentes en el maritorio, la zona contigua, la zona económica exclusiva, la plataforma continental y su extensión”.

Asimismo, define que “el maritorio chileno, como parte del territorio, está integrado por el mar territorial, las aguas interiores y la zona costera”.

Gráfica para entender la división administrativa de las aguas bajo la CONVEMAR, firmada por Chile en 1982., y que sería de
De acuerdo a la Convemar, firmada por Chile en 1982, las aguas territoriales llegan hasta 12 millas desde la línea de base. Eso sería, según el articulado, lo que se consideraría como maritorio.

Agrega que “el Estado reconoce las diferentes formas de relación entre los pueblos originarios y comunidades costeras con el maritorio, respetando y promoviendo sus usos consuetudinarios y locales, considerándolo un espacio integral de convivencia entre lo tangible y lo intangible«.

Además, establece que «es deber del Estado proteger los espacios y ecosistemas marinos y marino-costeros, propiciando las diversas vocaciones y usos asociados a ellos, y asegurando, en todo caso, su preservación, conservación y restauración ecológica”. 

Alejandra Mora es geógrafa de la Universidad de Chile y se doctoró en Geografía y Medioambiente en la Universidad de Oxford. Fue allí donde creó el primer mapa de bosques submarinos. Desde su perspectiva, el maritorio no es sólo una manera de definir el territorio marítimo. “Es un poco más allá, porque está hablando de esa interfase entre el mar y la tierra. Es un concepto muy poético”, señala.

La actual investigadora postdoctoral de la Universidad de Victoria en Canadá asegura que este concepto abarca la cosmovisión de distintos pueblos indígenas, quienes tienen interacción directa con el mar.

“Por ejemplo, los kawésqar tienen una división de su espacio marítimo en dos áreas: los canales interiores con aguas más calmas (el jáutok). Por el otro lado, el mar expuesto se llama málte, donde está la interacción con las aguas abiertas del océano”, explica.

En resumen, para Mora “cada pueblo indígena o costero tiene su forma propia de entender el mar y su interacción con él. Me parece que es una puerta de entrada a esa diversidad de miradas que tenemos en Chile y nos ha costado tanto reconocer”.

Una muestra de esto es la Constitución de 1980, en la cual el mar aparece mencionado sólo dos veces. Ambas, referidas a las fuerzas “de mar” -es decir, la Armada de Chile-, abarcando las atribuciones del Presidente de la República sobre ellas y determinando que son materias de ley su trabajo durante la guerra y la paz.

El último viaje de la embarcación Kuini Analola desde Valparaíso hacia Rapa Nui
A lo largo de su historia algunos pueblos originarios, como Rapa Nui o Kawésqar han reconocido al maritorio como parte de su idiosincrasia. Incluso, algunos tienen nombres especiales para distintas zonas de él. // AGENCIA UNO

Sin embargo, desde la visión del Derecho Internacional existe cierto escepticismo de la real posibilidad de poder aplicar esta norma. Esto, considerando que se debe hacer en conformidad con los tratados que el país ha firmado desde su independencia.

El escepticismo del Derecho

No han sido pocas las cartas al director y los comentarios en redes sociales de los abogados expertos en Derecho del Mar y en Derecho Internacional hablando al respecto. Principalmente, haciendo referencia a la Convención de Naciones Unidas sobre Derecho del Mar, firmada en 1982 y que entró en vigencia en 1994.

Este tratado, secundado por Estados ribereños entre los cuales está Chile, define los derechos y jurisdicciones respecto de los espacios marinos. Así, se establecen las áreas donde los países pueden explotar sus recursos, hasta dónde llega la soberanía y hasta dónde deben fiscalizar su cuidado. En resumen, funda las divisiones administrativas del mar.

El mayor conflicto que identifican los abogados es la redacción del artículo 4° de la Comisión. Este establece que “el Estado ejerce soberanía y jurisdicción sobre el maritorio en los términos, extensión y condiciones que determina el derecho internacional y la ley”. Ese último punto se critica, puesto que aseguran que pone a la ley y a los tratados internacionales al mismo nivel.

Según la convencional Rapa Nui, Tiare Aguilera, este maritorio sólo involucra las áreas marinas y costeras sobre las cuales nuestro país detenta plena soberanía. Por supuesto, siempre en conformidad con los tratados internacionales.

Es decir, se pliega al concepto inicial planteado por Castilla. Este propone que el maritorio abarca todas aquellas aguas que se encuentran dentro del denominado “mar territorial”. Es decir, las que se encuentra a 12 millas náuticas -cerca de 22 kilómetros- de la línea de base

En palabras de Claudio Troncoso, profesor de Derecho Internacional de la Universidad de Chile, el foco principal del conflicto está en que se intentó agrupar en un solo concepto -el maritorio- “espacios marítimos muy distintos, sobre los cuales los Estados ejercen derechos de distinta naturaleza. No se puede confundir lo que el Estado puede hacer en el Mar Territorial, en la Zona Contigua, en la Zona Económica Exclusiva y menos en altamar”.

Para el académico de la Facultad de Derecho en la Universidad Central, Edgardo Riveros, lo importante es que, al hablar de maritorio, se distinga  “claramente entre las naturalezas jurídicas” que tienen las diversas áreas marítimas que se proyectan.

Además, el ex subsecretario de Relaciones Exteriores agrega que “no es fácil establecer un concepto nuevo, como el maritorio, por lo que va a ser muy especial si se consolida en nuestra Constitución. Desde ese punto de vista hay que ser particularmente analítico y riguroso en cómo quede plasmada la norma, para no tener dificultades”.

Para Alejandra Mora, sin embargo, la inclusión del maritorio “es una dimensión adicional y es muy desafiante. Son conceptos que no existen en el Derecho Internacional ni en otras constituciones, pero también Chile es muy innovador en ese aspecto. Va marcando esa jurisprudencia. Los chilenos fueron los primeros que establecieron este derecho sobre el Mar Territorial”.

Una mujer flota en las aguas de Playa La Virgen, espacio considerado como mar territorial. Según el articulado de la Convención, podría considerarse como parte del maritorio
Las 12 millas de mar territorial, sobre las que Chile tiene completa soberanía, sería el límite sobre el cual ejercería su maritorio. // AGENCIA UNO

La propuesta que llegó finalmente al Pleno de la Convención Constitucional dispone en su tercer artículo que Chile, “en su diversidad geográfica, histórica y cultural, forma un territorio único e indivisible, conformado por el territorio continental, territorio insular y el territorio antártico chileno; sus suelos, subsuelos, espacio aéreo y maritorio».

Además, agrega que «los límites del territorio son los que establecen las leyes y los tratados internacionales. La soberanía y jurisdicción sobre el territorio se ejerce de acuerdo a la Constitución, las leyes y los tratados internacionales ratificados y vigentes en Chile”.

En palabras del abogado Claudio Troncoso, el introducir este concepto se debe hacer “muy en sintonía con el Derecho Internacional del Mar, porque si no se pueden generar problemas bien serios desde el punto de vista, incluso, de las relaciones internacionales de los Estados”. Así, cree que deben realizarse ajustes para evitar futuros problemas jurídicos.

Esta idea es secundada por Riveros, quien asegura que “el punto es que esto tenga en su tratamiento jurídico los elementos que forman parte del contexto internacional en el que Chile se mueve. Debe haber voluntad para hacerlo” al interior de la Comisión. 

Además de ello, el mar es una de las principales fuentes de conexión con el mundo que tiene el país, sobre todo en materias comerciales. Sólo en enero de 2022 cerca de 10.700 toneladas de carga marítima pasaron por puertos chilenos. Sin embargo, pareciera que seguimos ciegos a la importancia que tiene este territorio para el país.

De hecho, de acuerdo a los datos de la Organización Marítima Internacional (OMI), los buques mercantes del mundo transportan una carga equivalente al 90% del comercio mundial. Sin embargo, ninguna Constitución del mundo consagra sus espacios marítimos en sus textos.

Una red de pesca ha capturado a una gran cantidad de peces, mientras dos pescadores intentan abrirla para recuperar el botín obtenido del maritorio
La vida en las zonas pesqueras depende del maritorio y de la Zona Económica Exclusiva. La vida simbionte entre el mar y la tierra es lo que les ha permitido prosperar durante miles de años. // AGENCIA UNO.

De lo simbólico a lo concreto

En palabras del director para América Latina de National Geographic Pristine Seas, Alex Muñoz, “no cabe duda que el mar es mucho más que soberanía. En el océano hay cultura, hay actividad económica, hay usos y derechos de los pueblos originarios. Ojalá todo eso pueda ser recogido en la Constitución”.

Sin embargo, el también abogado recalca que “debemos estar conscientes que Chile no es un país aislado en el mundo. Nuestra Constitución debe ser respetuosa y consistente con la regulación internacional. No es llegar y establecer conceptos que borran lo que Chile ya ha comprometido internacionalmente”.

“Hay que salir de lo simbólico e ir a lo concreto. Una cosa es establecer un concepto, pero hay que ver qué implica. No sirve de nada crear el concepto maritorio y seguir permitiendo que lo sobreexploten y lo contaminen como hasta el momento. Más que la palabra, a mí me interesa el contenido de las normas que se van a aplicar a ese nuevo concepto”, finaliza Muñoz.

Para Maximiliano Bello, asesor ejecutivo de Mission Blue y Champion COP-26 en materia de océanos, la norma “está ajustada al Derecho Internacional. La propuesta necesita un poco más de trabajo y ése es el interés de los proponentes. No veo ninguna contradicción”.

El además médico veterinario y experto en política oceánica apunta a que “hemos tendido a separar estos sistemas administrativamente cuando son dependientes unos de otros. El forjar un concepto que incluye todas esas partes tiene mucho más sentido en la parte ecológica”.

La cola de una ballena jorobada sale a la superficie, en su viaje por nuestro maritorio, en la Reserva Marina Isla Chañaral
El maritorio de nuestro país, además de ser una fuente de recursos naturales, además es un espacio riquísimo en biodiversidad. // AGENCIA UNO

¿Y qué opinan los expertos del mar?

Para la bióloga marina y divulgadora científica, Catalina Velasco, el resumen es simple: “El océano nos mantiene vivos”. Lo hace “a través de muchos procesos: regula el tiempo y el clima, es parte del ciclo del agua, oxigena el planeta. (…) Además, el océano es la primera línea de defensa contra la crisis climática, ya que es un gran reservorio de CO2, por ende, aunque estemos muy lejos del mar y nunca pisemos la playa, el océano es parte de nuestro día a día”.

De hecho, el mar es tan esencial para la vida terrestre, que cerca de la mitad del oxígeno que respiramos proviene, precisamente, del océano.

“El océano y la tierra están estrechamente conectados y se regulan constantemente. En lo personal no creo que lo importante sea reconocerlos como elementos separados, sino más bien invitar a mirar hacia el océano con la misma cotidianidad que miramos la tierra”, señala la directora de Mar y Ciencia.

Y agrega: “Chile es un país oceánico y es momento de que tomemos conciencia al respecto”.

El concepto del maritorio es “una terminología que se usa en términos de biología, de antropología. Es una palabra bien descentralizadora. El maritorio no va a estar en la Región Metropolitana, si no que está en regiones”, señala Miguel Pardo, biólogo marino y académico del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas de la Universidad Austral de Chile.

Asimismo, acota que “al darle un nombre propio, uno se imagina algo completo. Sirve para apoyar las iniciativas de conservación”, apuntando a que “nos va a ayudar a entender, visualizar y valorar el ambiente marino”.

Para Alejandra Mora, además, esta iniciativa también es una oportunidad para cuidar lo que es propio de nuestro país. “Chile es potencia mundial de bosques submarinos de macroalgas, y eso es un mensaje que debería estar en la mente y el corazón de los chilenos. Significa que tenemos un tesoro mundial que hay que proteger”.

Para Castilla, aunque las cosas no resultaran en la Convención, que el concepto de maritorio esté dentro de la discusión ya es un primer paso. “Este es un tremendo inicio, aunque esté restringido. El concepto va a estar ahí”, sentencia.

Notas relacionadas

Deja tu comentario