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28 de febrero de 2022

Historiador Rodrigo Mayorga y las críticas a la CC: «A veces el coro catastrofista peca de no estar bien informado”

Mayorga es uno de los divulgadores políticos más seguidos en las redes sociales. Siempre fiel a su estilo directo, en donde mezcla cuotas importantes de humor con referencias a la cultura pop, día a día informa sobre el proceso constituyente a través de sus cuentas personales y de la organización que preside: Momento Constituyente. “Esta es una Constitución que si logra ser aprobada va a tener como uno de sus más grandes desafíos las altas expectativas”, apunta en esta entrevista, en la que reflexiona sobre la Convención y su cruzada por informar sobre lo que ocurre en los pasillos del ex Congreso.

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El historiador, antropólogo educacional y columnista Rodrigo Mayorga mira de cerca los pasos de los 154 convencionales, y desde hace un año analiza —con una importante cuota de humor— el devenir político nacional a través de sus redes sociales y de la plataforma que preside: Momento Constituyente.

De esta forma, y fiel a su estilo -chascón, directo y con constantes referencias a la cultura pop-, Mayorga se ha convertido en uno de los divulgadores políticos más seguidos desde la instalación de la Convención Constitucional, con miles de seguidores en redes sociales que comparten y dan like semana a semana a sus recopilaciones de “papelones políticos de la semana”, o a sus columnas de opinión.

“Nadie puede irse a dormir tranquilo pensando que esto ya se definió, sea para el lado que sea”, comenta Mayorga sobre el proceso constituyente, además de reflexionar de su rol de divulgador y de la propuesta de Constitución que se está elaborando en los pasillos del ex Congreso.

Luego de firmar un contrato con Penguin Random House para la publicación de su primer libro de ciudadanía para niñas y niños, Mayorga se sienta frente a su computador —dando la espalda a un poster de la primera entrega de “Volver al Futuro”— y entra a una sesión de Zoom con The Clinic.

-¿Cuál es la principal dificultad con la que se ha topado en su rol de divulgador de la Convención?

-Hay una doble problemática, que la he visto tanto desde mi plataforma personal como desde el trabajo que hacemos desde Momento Constituyente. Primero, éste es un proceso que es muy complejo, que tiene muchas partes. Es cosa de ir a ver que esto tiene cuatro reglamentos distintos. Entonces, hay mucho desconocimiento de eso, de la técnica del proceso, y eso genera que, por ejemplo, aparezca un tuit o un titular o una declaración diciendo “se aprobó X cosa” y todo el mundo salte, cuando a veces esa aprobación acaba de ocurrir en general en una comisión. Lo que significa que es muy probable que esa norma, si es que llega al pleno, no vaya a llegar como fue aprobada. Algo similar pasa con las iniciativas populares de norma, donde también había harto desconocimiento y la gente dice “¡Chuta, pero las rechazaron!”, pero eso es aparte del proceso.

“El segundo elemento tiene que ver con esta idea de la desinformación, donde además de esto tenemos una serie de noticias abiertamente falsas. Y una serie de declaraciones no falsas, pero suficientemente pensadas para intencionar cierto tipo de mensaje. Así como hay prensa que dice “¡Se aprobó tal cosa!”, pero todos sabemos que en el titular no se puede decir “se aprobó en esta comisión, pero luego esto pasará a la discusión…”, y muchas veces la gente se queda con los titulares. Pero también tenemos actores políticos, algunos lamentablemente desde dentro de la Convención, que, teniendo la posibilidad de explicar esto no lo hacen o señalan sólo aquellos puntos que van a darles réditos políticos dentro del proceso. A eso sumemos toda la elaboración de fake news que dan vuelta en redes sociales. Daba vueltas el otro día una que decía que la Convención había eliminado las fuerzas armadas, cosa que ni siquiera se ha discutido en la comisión respectiva”.

«Pero también tenemos actores políticos, algunos lamentablemente desde dentro de la Convención, que, teniendo la posibilidad de explicar esto no lo hacen o señalan sólo aquellos puntos que van a darles réditos políticos dentro del proceso. A eso sumemos toda la elaboración de fake news que dan vuelta en redes sociales»

-¿Y cómo ha visto las expectativas de la gente sobre el proceso? ¿Se ven afectadas por esto que menciona?

-Creo que hay tres miradas. Hay una que es la más rechacista, que es de la expectativa del precipicio. La expectativa de que aquí todo se va a la cresta y que Chile va a caer al desbarrancadero. Es una lógica que ha existido desde el Estallido Social en cierto grupo de la población. Al final sabremos qué tanto crece o si se va a estancar. Creo también que existe una parte importante que tiene expectativas muy positivas de esto. En algunos casos altísimas. Desde el punto de vista de cómo esto puede ir modificando las instituciones, la relación con los servicios públicos, la forma de construcción de la política, de los espacios de participación, etcétera.  Y no digo que son expectativas imposibles, pero sin duda va a ser un gran desafío.

Esta es una Constitución que si logra ser aprobada en el Plebiscito de Salida va a tener como uno de sus más grandes desafíos, si es que no el más grande, en esas altas expectativas que se tienen con respecto a lo que puede impactar y con la velocidad como puede hacerlo. Yo, como historiador, estoy convencido que una Constitución puede hacer grandes impactos, como han hecho en nuestra historia. Pero sí hay que saber que después viene la política, entonces toma mucho tiempo”.

-¿Y la tercera mirada?

-Finalmente, también creo que existe una parte importante que no tiene mayores expectativas porque no está conectada con el proceso. Y hay un desafío importante: cómo llegar al público que no llega a uno buscando esto. Ese público que, en el fondo, no sabe bien qué está pasando. Y aquí volvemos a la primera pregunta: hay una tercera gran dificultad, que es cómo llegamos a esas personas. Ahí hay un desafío. Porque hay que recordar que ésta es una Constitución que se va a aprobar o rechazar en un Plebiscito de Salida con voto obligatorio. Y ahí tenemos un elemento fundamental, porque es un voto obligatorio con inscripción automática. Y eso es algo que no ha ocurrido nunca. En el fondo, tenemos una cantidad de la población, que es casi la mitad de la población votante, que no sabemos cómo se va a comportar. Porque no ha ido a votar. Lo cual indica cierta desconexión con muchos de estos procesos. En ese sentido, nadie puede irse a dormir tranquilo pensando que esto ya se definió, sea para el lado que sea”.

«En el fondo, tenemos una cantidad de la población, que es casi la mitad de la población votante, que no sabemos cómo se va a comportar, que no ha ido a votar. Lo cual indica cierta desconexión con muchos de estos procesos. En ese sentido, nadie puede irse a dormir tranquilo pensando que esto ya se definió, sea para el lado que sea”.

-¿Dentro de esas expectativas, existe el ‘coro catastrofista’, como lo nombró la convencional Patricia Politzer?

-Yo creo que sí. Hay un coro catastrofista. Creo que es válido que exista un coro en las distintas posturas y posiciones dentro de la mirada del trabajo de la Convención. Sí, me parece que a veces ese coro catastrofista peca de no estar bien informado también. Y aquí volvemos al asunto que estábamos hablando, del coro que habla y dice “¡No, esto es una cuestión imaginaria!”, como decía un científico reconocido, basándose en iniciativas que han llegado a las comisiones, ignorando, probablemente de buena voluntad, que eso no es y no va a ser el resultado final.

-¿Por qué sucede eso, a su juicio?, ¿qué se busca?

-Hay una cuestión de falta de visión política. Porque, finalmente la forma en cómo está construido este proceso un poco hace esperar que las primeras propuestas van a tender a ir un poco más con el tejo pasado, justamente para ir viendo hasta dónde pueden llegar y cuánto tienen que ceder los grupos mayoritarios para alcanzar los dos tercios. Entonces, muchas veces ese coro catastrofista hace dos cosas. Primero, toma elementos que están en desarrollo y los plantea como si fueran evidencia absoluta y definitiva del resultado que va a tener la Convención.

“Y segundo, no hacen una distinción clave entre su crítica a bancadas específicas o a la Convención como órgano político. Este coro muchas veces habla de lo que está haciendo la Convención, pero la Convención no es un órgano unitario. Hay una serie de grupos políticos: están las derechas, las izquierdas, además de algunos elementos más hacia el centro. Entonces, muchas veces este coro hace una especie de equiparación entre un grupo de convencionales específico, al cual critican, y luego a la Convención completa. E incluso eso puede llevarse al proceso constituyente completo. Y ahí sí de nuevo hay una lógica medio catastrofista. Porque ya deja de ser una crítica política. Sino que se vuelve una suerte de predicción seudocientífica que finalmente es muy bien definible como un coro catastrofista”.

«Este coro muchas veces habla de lo que está haciendo la Convención, pero la Convención no es un órgano unitario. Hay una serie de grupos políticos: están las derechas, las izquierdas, además de algunos elementos más hacia el centro. Entonces, muchas veces este coro hace una especie de equiparación entre un grupo de convencionales específico, al cual critican, y luego a la Convención completa, e incluso eso puede llevarse al proceso constituyente completo».

“Plantear que el PC o quien sea tiene el sartén por el mango, es un desconocimiento enorme de cómo funcionan las izquierdas”

-¿Considera que el pleno ha moderado ciertas posturas en las votaciones de normas?

-A mí me da la impresión de que sí. Cuando uno mira, por ejemplo, lo que ocurrió con el informe de Sistemas de Justicia o Forma de Estado, uno observa que hay una mantención de las líneas centrales. O sea, el Sistema de Justicia no se convirtió en los Sistemas de Justicia (el nacional y el indígena) y la idea del Estado regional se mantuvo. Uno ya puede ver que hay ciertos elementos que están logrando ese acuerdo. Y que es un acuerdo que tiene algo de transversal, a pesar de que algunos han tratado de plantearlo como que no.

-¿A qué o a quiénes se refiere?

-Alguien compartió que las propuestas e indicaciones aprobadas habían obtenido 124 votos en promedio, que es más o menos el 81% de los constituyentes. Y de 75 votaciones que han alcanzado el quórum, 51 han sido aprobadas por un grupo de Chile Vamos. O sea, ahí uno dice ‘bueno, efectivamente, hay cierto nivel de acuerdo en estos temas que son más transversales’. Y aquellos temas que son un poco más polémicos, radicales, y también más específicos, han tendido a irse de vuelta. El caso más claro es el tema del Estado regional. En el pleno se aprobó que esto va a ser un Estado regional, se aprobaron figuras como la del gobernador regional, se aprobó darle más autonomía a las regiones, pero uno de los temas que quedaron dando vuelta fue el de la asamblea regional, que fue rechazado. Lo cual nos hace pensar que en el fondo, para que esa norma pueda lograr ver la luz, quienes la defienden, que son mayoría, van a verse obligados a moderarla de modo de convocar a otros actores.

“Entonces, también hay un efecto, entre comillas, moderador de la forma en cómo está hecho el proceso. Ahora, puede ser, por supuesto que lo que el pleno logre moderar para algunos todavía no sea lo suficiente, pero bueno, eso es parte de la discusión política”.

-Quienes acusan que la moderación no ha sido suficiente dicen que hay un sector de la izquierda que tendría el sartén por el mango en la Convención…

-Lo que pasa es que es una forma, entre comillas, fácil de describir una realidad concreta: si se juntan todas las fuerzas que no forman parte de lo que inicialmente era la bancada de Chile Vamos, tienen más de dos tercios. Eso es un dato para la causa. Así como si la derecha hubiera tenido más de un tercio habría tenido la posibilidad de ponerse de acuerdo y frenar cada una de las votaciones. Por un lado, plantear que eso significa que el PC o quien sea tiene el sartén por el mango, primero es un desconocimiento enorme de cómo funcionan las izquierdas. Aquí hay una lógica de plantear a la izquierda como un ente homogéneo, cuando tenemos una serie de bancadas que son distintas. No son lo mismo el Colectivo Socialista, el PC, el Frente Amplio, los INN, los Movimiento Sociales, Pueblo Constituyente. Entonces, creo que aquí ha habido una suerte de estrategia, entre comillas, porque, de alguna forma, para aquellos que en su momento defendieron el Rechazo, que buscan que esta Constitución sea lo más parecida posible a la de 1980, y que probablemente van a estar por el Rechazo, presentar esto como algo que está escribiendo un único grupo por supuesto que busca restarle legitimidad democrática ante la opinión pública.

“Existen otras estrategias y algunos grupos de las derechas también las han tomado, de buscar acercamientos, buscar incidir de alguna forma. No les ha ido necesariamente muy bien, pero ahí son apuestas que pueden tomar. Si todos los colectivos de la derecha hubieran tomado esa estrategia desde un inicio habrían tenido mucha más fuerza. Porque la derecha, con sus treinta convencionales, podría, y lo ha hecho en algunas votaciones, hacer la diferencia. Pero, en general, salvo excepciones importantes, no ha sido la postura de la mayoría de los colectivos de la derecha en este proceso”.

«Plantear que eso significa que el PC o quien sea tiene el sartén por el mango, primero es un desconocimiento enorme de cómo funcionan las izquierdas. Aquí hay una lógica de plantear a la izquierda como un ente homogéneo, cuando tenemos una serie de bancadas que son distintas».

-De todas formas, transversalmente desde los colectivos de derecha apuntan a que se les excluye, que sus propuestas no son consideradas. ¿Ve que sea una queja fundamentada?

-Lo que pasa es que más que si se les aprueban o no las propuestas, la pregunta viene por cuáles son las propuestas. Como decíamos antes, tenemos un dato de la causa: mucho más de dos tercios votaron por el Apruebo y eso supone cierta crítica al modelo de la Constitución de 1980. Sería ingenuo pensar que esas personas van a votar a favor de una propuesta que replique elementos cuestionados de la Constitución de 1980 o que vayan en esa línea.

“Ha habido algunos temas que caen en la desinformación, porque hay convencionales que han dicho ‘¡Oh nos rechazaron esto del derecho a la propiedad privada!’, cuando lo que se ha rechazado es un artículo específico, pero se está discutiendo igual y está ahí en la Convención. Entonces, creo que va a depender un poco de eso. La pregunta de fondo que uno debiera hacerse una vez que llegue el texto es: ¿Cuáles de estos principios que la derecha planteó en sus propuestas fueron realmente recogidos? Porque, si fueron recogidos, no es tan relevante que no haya sido aceptada la propuesta del convencional tanto, o que haya sido votada en contra la indicación de la convencional no sé cuánto”.

“¿Por qué un líder de un grupo de 75 personas tiene más relevancia que otro de una agrupación social?”

-¿Cómo ha visto la irrupción de diversos grupos de la sociedad civil que han criticado al trabajo de la Convención? Están los Amarillos por Chile o la carta que envió María Teresa Ruiz, Adriana Valdés, Gastón Soublette y Felipe Berríos…

-Primero, siempre partir diciendo que creo que existe una legitimidad absoluta para que grupos de la sociedad civil se manifiesten de una u otra forma en relación al trabajo de la Convención. Creo sí que existen algunos puntos complejos respecto a estos grupos que hay que reconocer. Primero, muchas veces uno se pregunta: ¿Por qué tienen estos canales? Y ahí hay tema que no es menor de discutir. Tenemos un proceso constituyente que tiene abiertos una serie de canales para toda la ciudadanía, con las iniciativas populares, los cabildos, las audiencias, las cuentas territoriales de las semanas territoriales, hay muchos caminos. Entonces esa pregunta puede generar un resquemor válido. ¿Por qué un líder de un grupo de 75 personas tiene más relevancia que otro líder de una agrupación social? Y eso es importante, porque el tema de la equidad es clave dentro del proceso.

“Obviamente uno entiende que aquí hay factores políticos. Es entendible que un grupo de interés se plantee frente a la ciudadanía como que representa a la gran mayoría silenciosa, como ha hecho por ejemplo Amarillos por Chile. Pero eso es fundamental que se pruebe con evidencia. En Change.org hay un lugar donde se puede firmar para apoyar al movimiento, y yo no sé en cuánto irá en este momento, pero sé que en los primeros cuatro o cinco días se demoraron en alcanzar las quince mil firmas. Iniciativas populares de norma como “Banco Central autónomo” o “Cannabis a la Constitución”, alcanzaron esas quince mil firmas en mucho menos tiempo y con un sistema mucho más complejo. Entonces, ahí uno dice ‘bueno, y ¿por qué estamos dándole más espacio a Amarillos por Chile que a Cannabis a la Constitución?’”

«Es entendible que un grupo de interés se plantee frente a la ciudadanía como que representa a la gran mayoría silenciosa, como ha hecho por ejemplo Amarillos por Chile. Pero eso es fundamental que se pruebe con evidencia».

-¿Algún otro punto complejo que vea respecto de estos grupos?

-Creo que también hay un problema en la posibilidad siempre cierta de que aquellas personas que conforman esta derecha más rechacista tomen esto como una suerte de argumento a favor de su causa. Que no es la misma causa de la moderación: es la causa de considerar que esto es un proceso ilegítimo que debe terminar, que ojalá nunca hubiera empezado. Ahora, ahí la forma es clave. Porque, si bien ambas cartas plantean la idea de la moderación, el tono de muchas declaraciones de sus líderes, de Cristián Warnken, Mario Waissbluth, etcétera, han sido oposicionales con la Convención, no a equis bancada de convencionales, no a la dirección de este grupo. No. Ha sido como: ‘La Convención está haciendo esto’, ‘la Convención cree esto otro’. Como si la Convención fuera un partido político. Y eso, por supuesto, da espacio para que súper fácilmente, si yo quiero deslegitimar el proceso, desde afuera del grupo tome eso y diga ‘ven, yo tenía razón, la Convención siempre fue una mala idea’”.

-¿Y la carta de Ruiz, Valdés, Berríos y Soublette?

-Es distinta. Uno toma el caso de la carta de Soublette, Ruiz, Valdés, Berríos. Una carta que se preocupa de partir clarificando el compromiso con el proceso constituyente, el compromiso con el trabajo de la Convención, que en el fondo, plantea una crítica, mucho menos destemplada quizás, pero crítica al fin y al cabo. Pero que se preocupa muy bien de dejar muy en claro desde qué posición están planteando esa crítica. Lo cual hace mucho más difícil que personas de esa otra lógica lo puedan instrumentalizar. Entonces, si uno mira Twitter en estos días, uno se va a encontrar con que los actores políticos más tradicionales del Rechazo han tendido a replicar, compartir y visibilizar la carta de Amarillos por Chile y no la carta de Soublette, Valdés, Ruiz, Berríos.

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