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Entrevista Canalla

10 de junio de 2022

Pollo Fuentes, cantante: “Chile está tan dividido (…) Y todo eso es culpa de Pinochet”

La imagen muestra a Pollo Fuentes frente a un fondo canalla

El artista sigue cantando en diversos lugares de Chile y, además, ha vuelto a la televisión como jurado en un programa musical. Pero aquí habla de su vejez, su sorpresiva vejez. Y también habla de su juventud, de las fans, de drogas, de su incursión con la cocaína, su perfil de mujeriego, de política, de la soledad, los dolores y los nietos.

Por

El martes 7 de junio, durante la tarde, cerca de las 16 horas, José Alfredo Fuentes, el Pollo, descubrió una verdad natural: a esa hora, ese día, sin que haya pasado algo en concreto, se dio cuenta de que era un hombre viejo. Entonces, envejecido de modo abrupto, fijando de reojo la vista en un espejo y viendo allí a un canoso aquejado de un dolor en la rodilla, Fuentes llamó a su hija.

-Natalia…

-Qué pasa- la hija se había alarmado.

-Es que…

-¡Qué!

-Es que…eee…me estoy empezando a achacar con la soledad…- y al Pollo otra vez, como siempre, le tembló la voz.

Jamás había revelado esta angustia en su vida, por primera vez comunicó que estaba un poco debilitado, que necesitaba estar con los demás. Es un hecho histórico en un ídolo majestuoso: en una tarde de otoño del 2022, la gran figura de la canción feliz se topó de frente con la edad. El señor del espejo, el del pelo blanco y el adolorido, era él. Un hombre mayor.

El viejazo del Pollo ocurrió a sus 74 años con ocho meses, mientras portaba un jockey en la cabeza. El viejazo le ocurrió mientras estaba abrigado con un chaleco y tenía unos anteojos por allí cerca para agrandar las palabras. El viejazo se le apareció sin querer, en su departamento, en el cual vive solo. El viejazo lo apagó por todo el martes, pese a que revela estar vigente, con recitales por todo el país y a que recientemente retornó a la televisión ejerciendo de jurado en el programa Starstruck de Canal 13

-Ahora tengo que ir a cantar a Castro…

El Pollo tiene cinco hijos grandes y cuatro nietos chicos, un círculo de amigos que se compone de baladistas con biografías bohemias y que hoy lucen patas de gallo porque tuvieron un montón de carcajadas, rockeros eternos sin edad y plagados de amanecidas, ex directores de televisión a los que hoy les duele la espalda; El Pollo, en fin, ha tenido éxitos y se valorizó en el programa Éxito, lo acosaron multitudes,  vio a mujeres desmayarse a sus pies en 1971, ha tenido una vida larga con todo tipo de aventuras y, aun así, José Alfredo Fuentes, el cantante, el intérprete jamás igualado, la voz con temblores, el tono sísmico, nuestro Sandro, nuestro Tom Jones, hasta ahora solía pensar que mentalmente era un hombre de 30 años nacido en el año 1947.

-Pero me empecé a sentir solo…

-¿Por qué le vino esto?

-No sé. Fíjate que siempre me ha gustado la soledad, porque, como estuve tantos años rodeado de gente y fans, etcétera, no sé, por momentos quería estar solo… Pero ahora es distinto…

-¿Qué le pasa?

-Me gustaría estar con más gente…Me gustaría estar todo el rato con mis nietos.

-¿Cuándo le vienen estas sensaciones de soledad?

-Puta… Cuando llego a mi casa. Ya cuando se empieza a abrir lentamente el portón de entrada…

La metáfora vincula la ingeniería con el bajón: el portón se empieza a abrir y la leyenda aguarda melancólicamente a bordo de su Mercedes C 300 de color gris, año 2018. Y allí piensa: Qué fome. Y piensa: ¿Y el ruido? ¿Hay alguien ahí? Se abre el portón y el artista que ha convivido con los vítores entra a la reclusión nocturna: su departamento vacío. Ya no están las calcetineras esperándolo colgadas a la reja, listas para el alarido o la chance histórica de donar un sostén. Ya no están los hijos, listos para hacer una lucha libre con el papá. No están los nietos, porque los nietos viven en el sur o en Houston o más allá. No hay nadie. Es el Pollo a solas.

Fíjate que siempre me ha gustado la soledad, porque, como estuve tantos años rodeado de gente y fans, etcétera, no sé, por momentos quería estar solo… Pero ahora es distinto…

-¿Es aburrido ser viejo, Pollo?

-Sí, huevón… Ser viejo es una lata.

El Pollo tiembla.

-¿Sabís lo que es más latero?- pregunta reflexivo, grande. 

-No -respondemos con jovialidad.

-Que siempre te duele alguna huevada.

-¿Todos los días?

-Cada vez que te despiertas. 

El 7 de junio José Alfredo Fuentes notó, al despertar, que le dolían las rodillas. Y a la vez, y aquí pedimos disculpas por la siguiente cursilería, este 7 de junio al Pollo le dolía la soledad.

-Y lo de los nietos…- repite.

-Qué…

-Darse cuenta de que no podrás verlos terminar la universidad. Darse cuenta de que te queda menos tiempo.

-Arriba, Pollo. 

-Sí- murmura, preocupado.

-Suba, Pollo. Vivirá hasta los cien. 

-¡Pero es qué la gracia es vivir bien! ¡La gracia es tener salud! Ahora estoy muy bien, pero me da mucha angustia pensar que voy a necesitar a alguien para caminar o para que me haga la comida o para otras cosas peores…

-¿Y ha pensado en tener una polola, una compañera? 

-Tuve una. Terminé hace poco.

-¿Qué pasó?

-Era una mujer más joven. Y, no sé, preferí que cada cual siguiera su camino, no quería perjudicarla.

A raíz del término de su relación, el Pollo dejó de ingerir Viagra y disminuyó la coquetería. Es un galán eterno forzado a vivir en el cuerpo de un septuagenario. 

-Pero ya me cuido de decir cosas a las mujeres…además que no están los tiempos…

-¿Es difícil seducir después de los setenta, Pollo?

-Muy complejo. Todas las mujeres parecen mis nietas. No queda muy bien. 

Y suelta una sonrisa tranquila de hombre sabio.

-Pero, bueno, Pollo- dispara el reportero utilizando un lenguaje estimulante-…cuántas cosas le han pasado en la vida…

-De todo, compadre, de todo.

Y al Pollo se le ilumina la cara.

Hacia atrás

Todo Chile lo sabe: el año 1965 empezó la gloria.

-Mira- dice ahora- y muestra un trofeo que extrae de un mueble a sus espaldas. Es una espiga de metal que ganó ese año representando a su colegio, Alonso de Ercilla, en un festival: fue el día que cantó sin nervios por primera vez en su vida. 

-Y ese día decidí cantar para siempre.

Y entonces, con naturalidad, sin visos de soberbia, tan sólo exponiendo postales del estrellato, el Pollo Fuentes empieza a emitir frases nostálgicas como estas:

-…y entonces había tres mil mujeres esperándome…

Ahora estoy muy bien, pero me da mucha angustia pensar que voy a necesitar a alguien para caminar o para que me haga la comida o para otras cosas peores…

O bien:

-…yo pensaba: ¡Y cómo cresta me sacarán de este escenario con todo el público encima!…

O bien:

-…cuando cantaba yo no podía escuchar mi voz…por los gritos…

-.,,las mujeres se metían a la pieza…

Mujeres. Rock and roll, el pop melódico, el rock empático. Alaridos. Envío de rosas al escenario. Ropa interior cayendo del cielo. El Pollo viviendo con su hermano, ambos atónitos, trasladándose de mujer en mujer. Incluso una vez:

-Estaba con una mujer…conversando, claro….en su pieza…y….

-¿Qué pasó?

-La mujer va al baño. Y desde el baño vuelven dos mujeres más.

-¿Qué hizo?

-…seguí conversando con el mayor interés…

Pero, aclara, siempre sano. Tan sólo una vez, reconoce, en la antesala de un recital, y producto del cansancio, pidió a sus músicos una ayuda para animarse.

-Y me dieron coca.

El ídolo se tornaba maradoniano por unos minutos. Y entonces el Pollo Fuentes se introdujo el polvo por una de sus amplias fosas nasales. 

-Sí, amigo, mis músicos se reían no más.

-¿Qué tipo de conducta tuvo bajo los efectos de la coca, Pollo?

-Me puse a correr, huevón.

-¿Con algún destino, Pollo?

-No, huevón, en el escenario. Durante todo el concierto. Y me puse a bailar como loco…¡y yo nunca bailo mucho!

-¿El público notó que usted estaba con estimulantes?

-No creo. Pero un amigo me gritaba: “¡Para de correr, Pollo!”. Puta, bailaba como loco hasta las canciones lentas. 

-¿Era la etapa de la experimentación, Pollo? ¿Un joven con curiosidad?

-Probé la coca a los 42 años, compadre.

Risas.

-¿Y la marihuana se dio en su época?

-Una vez fumé un pito junto a dos amigos músicos que no voy a nombrar: Wildo y Buddy Richard.

Risas.

-¿Se puso a correr también?

-No. Me sentí pésimo. No me gustó para nada.

-Pollo- el reportero ahora toma un tono de gravedad- ¿Ha sido usted adicto al sexo en alguna etapa de su vida?

-¿Eh?

-¿Ha sido adicto al sexo, José Alfredo?

-Chuta…creo que no…aunque eso deben decir todos los adictos al sexo.

Risas. El ambiente es jovial.

-¿Se dejó llevar por el ego?

-Nunca fíjate.

-¿Cometió errores que todavía lo atormentan?

-Hice cosas que no debía haber hecho y no hice cosas que debería haber hecho. Pero ya se corrió esa página.

-¿Ganó mucha plata?

-Gané mucha plata.

-¿Cuál es su mayor lujo?

-Poder tener una vejez tranquila.

Y de improviso, tal vez activado por las pensiones dignas, la conversación deriva a la política y el Pollo dice que no es de derecha, ni de izquierda, y que es más o menos un liberal de centro, es decir, posee un sesgo  DC.  Y dice que dos partidos de derecha tibia le han ofrecido ser diputado: Renovación Nacional y Evópoli. Dijo que no porque él, sospecha, no daría el ancho. Y opina: “Me cae bien Ricardo Lagos”. O admite: “Tengo cercanía con Frei Ruiz Tagle”. O alza la voz: “El peor Presidente que he visto ha sido Pinochet”.

Probé la coca a los 42 años.

Y la voz se le apaga cuando confiesa:

-Pero Chile está tan dividido. Creo que nunca saldremos de esta división. Y todo eso es culpa de Pinochet.

Y luego dice, “ya, basta de política”, y vuelve a ser el artista.

-¿Cuál es el momento más intenso que ha tenido como artista?

El Pollo lo dice de inmediato.

-Un día en que había cantado frente a miles de mujeres que chillaban. Al rato volví al escenario, cuando todo había terminado.

-¿Qué vio?

-Vi las dos caras de la fama, compadre. Fue muy intenso. Me había visto rodeado de fans. Y, al rato, allí estaba la misma persona, en el escenario, sin nadie. 

Eso es la fama, dice. 

Y la fama, añade, también es volver a tu casa de noche, mientras tus hijos y tu señora duermen, y entrar en puntillas para no despertar a nadie. La fama, de algún modo, es no despertar a tu familia. Seguir con una vida inmutable y llegar de noche con los mocasines en la mano. Y ahí es cuando el ídolo queda tendido en la cama, los ojos en el techo, sin poder dormir. Completamente desubicado.

¿Y ahora qué?

Ahora el Pollo Fuentes es un señor que va a cumplir 75 años y al que esta mañana le duelen las rodillas. Es el artista al que esperaban tres mil fanáticas y ahora es la leyenda que espera en el Mercedes -sin fans, sin nietos- que se abra fríamente el portón.

-¿Está fome su vida, José Alfredo?

-Un poco.

Hace una semana fue a una fiesta y se topó con Alfredo Lamadrid, ex director de televisión, 78 años, un amigo, Hablaron de la vida y de la vejez. “Dicen que la vejez es la etapa de la sabiduría”, le dijo Lamadrid. “Así dicen”, respondió el Pollo. “Pero te voy a decir una cosa…”, advirtió Lamadrid en medio de la expectación. Y agregó: “Es una huevada llegar a viejo, Pollo…una huevada…”, concluyó Alfredo Lamadrid apoyando un brazo en el hombro del cantante.

-¿Usted piensa eso, Pollo?- preguntamos en estos momentos.

-Sí. Es una huevada llegar a viejo, amigo.

Señoras y señores, este es un instante de alto impacto. Es el momento justo en que a una estrella le ha llegado la melancolía. Es un viejazo en vivo y en directo. 

-Estoy pensando, no sé, buscar ayuda profesional- suspira la leyenda-, no me gusta esta soledad.

-Pollo…- apoya el reportero

-Qué…

-…recuerde al menos que su cerebro no ha envejecido…

-Y además tengo salud. Estoy bien, estoy bien, no puedo ser un malagradecido…

Y el Pollo, el artista chileno que ha recibido las mayores muestras de histeria femenina en toda nuestra historia, por un glorioso instante, vuelve a estar feliz. 

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