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7 de Julio de 2022

¿Por qué apruebo o rechazo?: La revancha de Miguel Littin contra los “falsos documentales” del plebiscito

Luego de que circularan cintas con testimonios ficticios y cuñas sacadas de contexto, en el marco de la campaña por el Rechazo, el reconocido cineasta chileno Miguel Littin decidió tomar cartas en el asunto. Hoy, el director detrás de filmes como “El Chacal de Nahueltoro” y “Dawson Isla 10” trabaja en un documental ciudadano que recopilará las voces de quienes están a favor y en contra de la propuesta constitucional. “Hay mucha mala intención, mucha mentira, mucha desinformación”, dice a The Clinic.

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“Anda circulando un video por Whatsapp con fragmento de una entrevista que me pidieron para un ‘documental’ sobre el proceso constituyente”, tuiteó el periodista y analista político Mirko Macari, el pasado 2 de julio. “La pieza no tiene nada de tal y es solo proselitismo del Rechazo, aunque no se menciona directamente. Jamás se me informaron esos fines”, aseguró el exdirector de El Mostrador.

Macari no fue el único que se sintió embaucado. Luego de que ese mismo día se liberara el trailer de “La Desilusión”, la pieza audiovisual del colectivo “Saca La Voz” que causó la polémica, otros de sus participantes acusaron situaciones similares.

“También me entrevistaron hace meses, como un medio ciudadano que entrevistaría a analistas sobre el proceso social y político”, dijo, por su parte, el fundador y director de la encuestadora Criteria Research, Cristián Valdivieso. “No me dijeron que era para campaña del Rechazo (…). Dado el cariz que tomó el documental al que me invitaron engañosamente, pediré formalmente que eliminen mi participación reservándome las acciones legales que estime pertinente”, advirtió el psicólogo.

El escritor Rafael Gumucio, y el analista político Axel Callís, cayeron en la misma trampa. Ambos aclararon, posteriormente, no conocer de antemano el tono que tendría el ‘documental’. 

El registro generó una lluvia de críticas hacia “Saca La Voz” en la esfera virtual. Y esas críticas se vieron potenciadas por otro caso controversial, también vinculado a la campaña por el Rechazo.

A mediados de junio, circuló un video de poco menos de dos minutos con supuestos testimonios de ciudadanos que, a pesar de haber votado Apruebo en el plebiscito de constitucional de 2020, se sentían defraudados con el trabajo de la Convención. “No aprobé para esto”, era el slogan.

Pero poco después, una de las participantes del video, la actriz Noelia Álvarez, confesó que su relato era parte de un guion entregado por los realizadores. En otras palabras, una ficción que buscaba hacerse pasar por realidad. Álvarez incluso reconoció que le habían pagado por su “actuación”, y que poco le importaba el fondo del mensaje.

Mientras tanto, el aclamado cineasta chileno Miguel Littin -autor de cintas como “El Chacal de Nahueltoro”, y “Dawson Isla 10”, entre otras- observaba atónito el fenómeno. Y fue tanta la impresión, que terminó ideando su propio proyecto, con la mente puesta en combatir la desinformación y la “atmósfera de mentiras y calumnias” que “organizadamente” instalan “los sectores que están por el rechazo”, según cuenta a The Clinic.  

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Littin hizo el primer llamado por Twitter, el 3 de julio. “Desde mañana un grupo independiente de cineastas comenzaremos a realizar un documental sobre la nueva Constitución”, leía su mensaje, que rápidamente se viralizó. Siguió dando luces sobre el plan en una serie de publicaciones, donde sostenía querer “documentar la verdad de la nueva Constitución”, mediante testimonios reales grabados por los mismos ciudadanos, que serían montados por un grupo “sin fines de lucro”, coordinado por él mismo. 

“Es un proyecto para, en el fondo, realizar un documental colectivo”, explica el cineasta a este medio, desde su residencia en Palmilla, en la Región de O’Higgins. La invitación es a “que la gente grabe sus testimonios, grabe los testimonios de la gente que vive cerca, o de quienes estime interesantes, y lo envíe a nuestro correo y acá el equipo va a comenzar a organizar el material y armar el documental”.

En concreto, Littin busca que en esas pequeñas cápsulas las personas fundamenten “por qué aprueban, o por qué rechazan. Y que se incluya ahí cuáles son los artículos de la nueva Constitución que ellos aprueban o rechazan”.

Su objetivo es generar “una discusión muy abierta, y lo más democrática que sea posible”, en un ejercicio que trata justamente de “respetar la opinión de quienes quieran tener una opción diferente”, siempre y cuando esta sea emitida con respeto, y no en base a falsedades.

“Surge la necesidad de explicarle a la gente, a las personas, de forma transparente y clara, cuál es la verdad de lo que se está diciendo (…). Hay mucha mala intención, mucha mentira”, resume, sobre un ejercicio que, según él, es inédito en el mundo.

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Cuando se le pregunta al respecto, Littin insiste en que la iniciativa es de carácter independiente y sin fines de lucro, y que no hay un mecenas que opere como financista en las sombras. “No es un documental de grandes costos, ni mucho menos (…). No hay ninguna institución detrás, no hay ningún partido, ni ninguna organización de esa naturaleza”, afirma. “Y tenemos cada uno de nosotros, también, acceso a los elementos de montaje”.

El equipo que se encargará de recopilar los videos para transformarlos en un documental sigue en formación. Hasta el momento, estarían comprometidos Ricardo Carrasco, en el área edición; y Guillermo Valderrama, especialista en sonido. Ambos son parte del Instituto de Altos Estudios Audiovisuales (IEA) de la Universidad de O’Higgins, donde Miguel Littin ocupa el cargo de Director.

“No puedo decir ahora cuántas personas se van a sumar, porque recién la invitación fue hecha el domingo”, explica el líder del proyecto, quien añade que algunos alumnos del IEA también participarán, a título personal. Aún así, recalca que para la realización no se ocuparán equipos o elementos que sean de la universidad.

“No soy precisamente el director del documental”, comenta Littin. “Porque cada una de las personas que envíen material son sus propios directores”.

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Las instrucciones para quienes quieran participar -que se han dado a conocer por Twitter- son relativamente simples. En primer lugar, deben grabar con sus cámaras o teléfonos en formato horizontal. Y una vez elegida la persona que entregará su testimonio, la tarea también consiste en filmar su hábitat. “Su casa, su trabajo. Ojalá en la calle. Ojalá conversando con otros vecinos”, indica Littin.

Asimismo, pide que se combinen tomas con primeros planos, planos medios, y planos generales, para dar cuenta, una vez más, del ambiente en que se mueve la gente. Lo mismo con los ángulos: mezclar encuadres desde arriba y abajo. En paralelo, que se incluyan sonidos o elementos musicales propios de cada lugar.

“Y que ojalá mantengan la cámara lo más estable posible. No que no muevan la cámara, si no que, si hay movimiento, traten de mantener la cámara en forma estable”, solicita con especial énfasis el cineasta. “Porque si viene una cámara con una imagen dudosa, o una imagen fuera de foco, con la cámara que se mueve demasiado, al estilo cumpleaños, no lo vamos a poder incorporar”.

Por ahora, no han establecido un límite de duración para cada registro, aunque no descartan hacerlo en el futuro, cuando se adentren en el análisis del material enviado al correo que se dispuso para tal efecto ([email protected]).

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En ese análisis, donde se determinará qué queda en el filme definitivo, Littin explica que sólo entrarán aquellos testimonios sean “auténticos” y “verdaderos”. “Tiene que ser transparente, y no contener ningún tipo de insulto o agravios para nadie. Porque se trata de hacer una cosa bien distinta, más cercana a la verdad. Eso que todos buscamos: la gran utopía de la verdad”, dice.

De todas formas, es complejo ese “mostrar la verdad”, y asegurarle a la audiencia de que el documental proviene de un ánimo “independiente”. Ante la duda, el cineasta garantiza que el producto será fiel de reflejo de la realidad, y que “la gente podrá darse cuenta por sí misma, porque los materiales no los vamos a manipular. No los vamos a manejar como un texto de ficción. Se va a respetar lo que la gente envía, de cualquier parte del país”.

Aunque, claro, “siempre que todas las opiniones sean respetuosas de la opinión del otro, no contengan injurias, calumnias o mentiras”, algo que el equipo de montaje irá chequeando con el texto mismo de la Constitución.

“Se trata de entusiasmarse. De participar con entusiasmo. Con alegría”, sintetiza. “Al querer entregar mayor claridad sobre la participación en el proceso, en el Apruebo y el Rechazo, se trata de que este documento colectivo sirva para que la gente tenga una opción más clara, con más información. Pero información a nivel ciudadano”.

En esa línea, desecha de inmediato, considerándolo absurdo, el tener actores pagados. Y comparte una anécdota: “Ha llegado gente en Twitter diciéndome ‘yo actúo de extra, yo actúo de lo que usted quiera’. Yo les contesto que no se trata de actuar (…). No es el documental de una persona, si no un documental colectivo”.

“Si todo esto va a servir para tomar una decisión mucho más informada, bueno, hemos hecho un pequeño aporte al gran aporte que ya hicieron los constituyentes, que es notable”, plantea Littin.

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Lo que sigue es una carrera contra el tiempo, para tener al menos una primera parte del documental lista antes del 4 de septiembre. Eso no quita que, tras el plebiscito de salida, “después se pueda profundizar”. “Profundizar en los motivos y las razones de por qué la gente en Chile votó por esta opción o por la otra”, comenta Littin.

Al 5 de julio, dos días después de lanzada la invitación, son miles de personas las que han comprometido su participación a través de redes sociales. “La verdad es que estoy gratamente sorprendido. Estamos muy entusiastas, porque a la gente se le abrió de repente la posibilidad de participar”, evalúa el hombre detrás de la iniciativa. De hecho, ya tienen casi 60 videos en el buzón de entrada del correo electrónico que dispusieron para tal efecto.

Littin reconoce, entre risas, que quizás ayudó que su nombre se adosara a la idea, para que esta se viralizara. “Cerca de los 80 años, esto sirve, me parece. (Ríe) Porque de pronto dicen ‘a tu edad mejor quédate tranquilo’. No. Justamente, a mi edad, hay que estar más inquieto que nunca”.

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El tener tantas voces a favor y en contra es, en parte, una búsqueda por lograr que la sociedad chilena pueda mirarse al espejo, dice Littin. “O mirar a los demás. También escuchar al otro. Que es muy importante. Y además, incentivar la lectura del texto constitucional”.

Aunque bromea con que todo “suena muy democrático”, proyecta que “quienes más se van a expresar van a ser los del Apruebo. Por las respuestas que se tienen (en redes sociales) de la invitación (…). Porque la gente más entusiasta es del Apruebo”.

La puerta, no obstante, está abierta para los defensores del Rechazo. “Va a depender de ellos. Porque si tienen las cámaras, tienen sus teléfonos, y quieren participar, y aceptan las reglas del juego, sin ofensas, sin nada de calumnias ni mentiras, por supuesto. Evidentemente”, asegura.

Littin dice que todavía es muy temprano para hablar de un título tentativo. “Creo que va a salir de alguna de las frases que dice la gente”, adelanta. Y cree, además, que esa frase probablemente provenga de un ciudadano o ciudadana joven: “De pronto, la gente muy joven dice cosas que son muy chispeantes, muy curiosas, muy divertidas”.

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A lo largo de su trayectoria, el cineasta siempre ha sido vinculado con la izquierda chilena. Encabezó la empresa cinematográfica estatal Chilefilms, designado por el Presidente Salvador Allende en 1971, y tuvo que salir del país con el Golpe Militar. También fue alcalde de su natal Palmilla, en los años ’90, durante dos períodos distintos.

Hoy, se reconoce un ferviente defensor del Apruebo. “Porque es una visión de un Chile moderno. De un Chile fraterno. De un Chile armonioso, que reconoce las necesidades de los seres humanos, pueblos, naciones que convivimos en este país, y que queremos a Chile”, argumenta.

El texto constitucional en sí lo encuentra “equilibrado”. “Pone, justamente, a Chile en un mundo moderno (…). Tiene relación con todos los países que han desarrollado formas de convivencia que son más armoniosas y amistosas entre los seres humanos”.

Y ve la propuesta como una para el largo plazo: “Nos acerca hacia lo que queremos en los próximos 30 años. No tengo ninguna duda acerca de ello”.

En tanto, se aleja de aquellos que postulan el “Rechazo para reformar”, que se ha materializado en grupos como los Amarillos por Chile de Cristián Warnken. “Pienso que es, de una u otra manera, una argucia para rechazar. Palabras más, palabras menos, es como un foco artificial”, opina.

“Creo que Chile no puede vivir con un traje ya usado, que es la Constitución que existe hoy”, cierra Miguel Littin.

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