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3 de Octubre de 2022

Heraldo Muñoz por segunda vuelta en Brasil: “Lula, al igual que Boric, va a tener que buscar el centro político”

UNO

Para el ex canciller y otrora embajador de Chile en Brasil, Heraldo Muñoz, “el mejor resultado sería la elección de Lula, porque eso asegura la democracia”. Además, explica el resultado obtenido por el presidente Jair Bolsonaro, el que reconoce como “un triunfo”. “Aparentemente hubo un voto oculto por vergüenza que estrechó la ventaja que le sacaba Lula”, argumenta.

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Este domingo 2 de octubre Brasil vivió sus elecciones presidenciales, donde los candidatos Luiz Inacio Lula da Silva y el presidente en ejercicio, Jair Bolsonaro -ambos buscando gobernar por segunda vez el país-, pasaron a una segunda vuelta que el 30 de octubre definirá al nuevo mandatario a partir del 1 de enero de 2023.

Una elección que, sin embargo, tuvo una sorpresa: la votación obtenida por Bolsonaro.

Según las encuestas de ese país, era esperable que Lula obtuviera una votación que variaría entre un 48% y un 51% de los sufragios -finalmente obtuvo 48,4%-, mientras que a Bolsonaro le pronosticaban cerca de 38% de los votos.

Sin embargo, el actual presidente de Brasil dio la sorpresa logrando un 43,2% de las preferencias, acortando la distancia que se auguraba con el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), aumentando de paso el clima de polarización de cara a la segunda vuelta.

En Chile, estos resultados se miran con atención, pues Brasil es uno de nuestros principales socios comerciales en la región, además de ser una de las economías más grandes del mundo, entre otras cosas, debido al tamaño de su población, cifrada en más de 212 millones de habitantes.

Además, a nivel de gobierno, el ex presidente Lula tiene mayor afinidad política con el Presidente Gabriel Boric, dado que el PT es una de las fuerzas políticas de izquierda más relevantes del continente, dado los siete años contínuos de gobierno que a principios de la década lideró Lula.  

Todo en un contexto donde los efectos del proceso político del gigante sudamericano repercutirá en Chile. Esto, pues el resultado del próximo 30 de octubre podría definir el destino del embajador de Chile en Brasil, cargo para el que se designó al dirigente de RD, Sebastián Depolo, pero que aún no recibe el agreement del gobierno brasileño, a casi siete meses de su nombramiento.

Para abordar esta temática, The Clinic contactó al ex canciller y ex embajador de Brasil durante el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Heraldo Muñoz, quien observa con preocupación “una polarización donde la ultraderecha ha ido ganando espacio”.

-¿Por qué es importante la elección en Brasil para Chile?

-Además de que Brasil es el país más populoso de América Latina, también es el más grande en tamaño de la economía, es el principal destino de las inversiones de Chile en el exterior y es nuestro principal socio comercial en América del Sur. Por lo tanto, desde el punto de vista económico tiene una importancia muy significativa, pero a eso hay que agregarle que hay una relación cultural, una relación social, incluso las relaciones militares son importantes, y políticamente la relación siempre ha sido muy significativa. 

Siempre Chile ha sido un aliado de Brasil y viceversa, históricamente. Pero yo agregaría un factor adicional y es que estamos viendo una polarización política en distintos puntos geográficos. Vemos una polarización donde la ultraderecha ha ido ganando espacio.

-Entre Lula y Bolsonaro: ¿cuál cree que es el mejor resultado posible para los intereses de Chile?

-A mi juicio, el mejor resultado sería la elección de Lula, porque eso asegura la democracia. Aquí el punto es democracia o autoritarismo y lo que representa Bolsonaro es una política del odio, de la compra y el uso de armas, de la denigración de las minorías, de la negación de la ciencia y del cambio climático. 

Por lo tanto, yo creo que para Chile, y me atrevería a decir que para el mundo, indudablemente es mucho mejor que sea electo Lula porque representa la democracia. Fernando Henrique Cardoso (ex presidente de Brasil 1995-2002), que no es una persona cercana a Lula, lo apoyó diciendo “yo apoyo la democracia”.

-De hecho, la coalición de Lula es más amplia que sólo el PT.

-Son diez partidos, pero el peso del PT es muy significativo y yo creo que lo que va a tener que hacer ahora es moverse al centro mucho más, darle más visibilidad a su vicepresidente, Geraldo Alckmin, que fue un contendor de Lula y es un centrista, es un hombre moderado. Para Chile y el mundo, la mejor opción es Lula porque Bolsonaro representa el riesgo del autoritarismo. 

Ha estado confrontándose con el Supremo Tribunal Electoral, cuestionando el sistema electoral, excepto ahora que le ha ido mejor. Se ha enfrentado con la Corte Suprema de Brasil y, en definitiva, es un populista de extrema derecha y creo que no sería conveniente para Chile. Ahora, al final de todo, hay que respetar lo que diga el pueblo brasilero.

-Aquí hay un factor extra: Bolsonaro aún no ratifica a Sebastián Depolo como embajador de Chile en Brasil. Si Bolsonaro gana la elección, ¿el Presidente Boric debería proponer a alguien distinto para esa representación diplomática?

-Si llegara a ganar Bolsonaro, el Presidente Boric va a tener que revisar la presentación de Sebastián Depolo como embajador de Chile en Brasilia, eso es indudable. Ahora, todo depende de lo que pase el 30 de octubre, porque si gana Lula evidentemente va a otorgar el agreement. 

Sin embargo, no puede ser otorgado hasta que asuma Lula, que va a ser recién el 01 de enero. Pero bueno, si ya se ha esperado todo este tiempo, se puede esperar unos meses más.

-La espera es otro factor. ¿Afecta llevar seis meses sin embajador? ¿Es factible esperar hasta enero, en caso de que gane Lula?

-Si esto se extendiera en el tiempo, obviamente que afecta porque hay que tener un jefe de misión, hay que tener un embajador. El estatus de un embajador es inigualable en términos de la institucionalidad diplomática. 

Sin embargo, hay un encargado de negocios que es muy competente, yo lo conozco; se llama Samuel Ossa, que cuando yo fui embajador en Brasil, él era mi cónsul en Sao Paulo. Entonces conoce muy bien Brasil, tiene buenas relaciones, pero no es lo mismo un encargado de negocios que un embajador y, por lo tanto, esta situación no se puede prolongar en el tiempo.

“Hay que pensar en una izquierda nueva y moderada para enfrentar a la derecha radical”

-En el mundo se ha notado una dificultad por parte de las fuerzas progresistas para competir contra una derecha más radical y conservadora, como ocurrió en Italia y en otras zonas de Europa. ¿A qué se debe este fenómeno?

-Ocurre por distintas razones, porque en los tiempos de crisis el temor se encamina hacia los distintos: hacia los inmigrantes, las minorías sexuales, las minorías étnicas y los pobres. Y eso es lo que está pasando, que en tiempos de crisis, como la hemos tenido desde la Pandemia, sumado a la inflación y a la crisis económica producto de la guerra en Ucrania por la invasión rusa. 

Eso va creando situaciones que afectan la economía doméstica y si tú le agregas a estos fenómenos de mayor diversidad, donde a veces se imponen estas políticas identitarias, eso produce un temor y la derecha populista ha usado estos temores para llegar al gobierno. Italia es el caso más reciente, pero recordemos que en Suecia acaba de suceder lo mismo.

-De hecho, en Europa las fuerzas de derecha radical han utilizado específicamente un discurso anti migrantes.

-Claro, antiinmigrante es uno de los elementos principales de su discurso, pero también es anti los diferentes, minorías étnicas internas, lo mismo con las minorías de las distintas diversidades. También está el fenómeno de un Estado que ayuda a los que tienen más bajos ingresos, se ha generado un rechazo también a eso. 

Entonces, es un fenómeno bastante más amplio, pero el rechazo a los inmigrantes en Europa ha sido central, eso es claro.

-En Brasil las encuestas decían que Lula obtendría un 48% -que fue lo que sacó- y otras decían que podía incluso ganar en primera vuelta, pero para Bolsonaro pronosticaron cerca de un 38%, siendo que superó ese pronóstico. En ese sentido, ¿la elección se puede leer como una derrota de Lula o un triunfo de Bolsonaro?

-La primera vuelta indudablemente es un triunfo del bolsonarismo. Aparentemente hubo mucho voto oculto, es decir, gente que no se atrevía a reconocer que iba a votar por Bolsonaro por su política del odio, confrontacional con la prensa, contra el cambio climático y contra la ciencia. Eso hacía que mucha gente sintiera vergüenza de reconocer públicamente que votaba por Bolsonaro. 

Entonces, aparentemente hubo un voto oculto por vergüenza que estrechó la ventaja que le sacaba Lula, donde todas las encuestas hablaban de diez puntos y finalmente fueron cinco puntos. Lo segundo importante es que Bolsonaro tuvo muy buen resultado en gobernadores, senadores y diputados.

-Es decir, más allá de lo que pase el 30 de octubre, Bolsonaro ya se anotó una victoria.

-Sí, así es. Ahora hay algunos parlamentarios que no son precisamente partidarios de Bolsonaro; son conservadores que rompieron con Bolsonaro, pero están en su órbita. Pero al Partido Liberal le fue muy bien y por eso mismo ahora Bolsonaro no cuestiona el sistema electoral, que lo hizo durante toda la campaña.

-En Chile pasó algo similar. Diputados como Gonzalo De la Carrera estuvieron toda la campaña del Plebiscito cuestionando al Servel, pero desde que su opción ganó con el 62%, nunca más escuchamos una crítica.

-Sí, claro. con la gran diferencia de que Gonzalo de la Carrera es un personaje minoritario. En el caso de Brasil, era el propio Bolsonaro, presidente y candidato a la reelección, quien hacía la crítica.

Pero en el fondo, hay que reconocer que hay un triunfo del bolsonarismo. En el régimen presidencial, en todo caso, siempre es muy importante quién termine ganando la segunda vuelta.

-Guardando las proporciones, ¿la segunda vuelta entre Bolsonaro y Lula tiene similitudes con la segunda vuelta del año pasado entre José Antonio Kast y Gabriel Boric?

-Puede haber algún paralelo, pero el sistema político brasileño es bien distinto. Son múltiples fuerzas políticas, son fuerzas políticas que hoy día pueden estar en la izquierda, mañana en el centro y pasado mañana en la derecha. La volatilidad del sistema político brasileño es enorme. Entonces, no se puede comparar la situación brasileña con la chilena, pero uno podría decir que hay un paralelo en cuanto a que Lula, al igual que Boric, va a tener que buscar el centro político, va a tener que buscar un voto más moderado. 

Ahora, eso se hace difícil en un país tan polarizado, porque quedan pocos centristas y los centristas han perdido. La mejor demostración de eso fue la misma carrera presidencial en Brasil, que se polarizó entre Bolsonaro y Lula, y quienes trataron de hacer emerger una tercera fuerza, perdieron. 

El que podía haber tenido alguna posibilidad, Sergio Moro, se retiró para ser elegido senador. En el fondo, está tan polarizado que hay poco centro, pero de todas maneras hay que ir a buscarlo. Lula va a tener que ir a buscar ese voto, ampliar su coalición y darle más visibilidad a su vicepresidente.

-¿La izquierda debería entonces buscar el centro político para enfrentar a la derecha radical a nivel mundial?

-Hay que pensar en una izquierda nueva y moderada para enfrentar a la derecha radical, una izquierda que sepa interpretar las inquietudes de la gente que quiere tranquilidad, seguridad física y seguridad social. Hay que interpretar las inquietudes de la gente de a pie, sin imponer la ideología por sobre el análisis de la realidad. 

Si queremos interpretar bien a la gente, hay que saber cuáles son sus demandas y que estas son mucho menos ideologizadas de lo que una parte de la izquierda pretende.

-¿Y cómo tiene que enfrentar la derecha moderada o centro derecha a estas fuerzas más conservadoras y radicales?

-La derecha también tiene un papel que es saber interpretar las demandas legítimas de la gente. Cuando hay una movilización como la que hubo en Chile de 1 millón y medio de personas, está demandando mayor igualdad frente a los abusos y oportunidades de inclusión social. Por lo tanto, la derecha también debe reaccionar a esa realidad más cercana a un pacto social, a una reforma tributaria que permita financiar las reformas sociales.

-En el fondo, la centro derecha tiene que cambiar también para evitar que se fortalezca la derecha radical.

-Claro, y poner como prioridad la democracia. Crecientemente el desafío, no sólo en Chile, sino que a nivel global, es entre democracia y autoritarismo, y lo primero que hay que hacer es poner la preservación de la democracia como una cuestión fundamental o como un objetivo clave.


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