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5 de Octubre de 2022

¿Propenso a la pálida?: Cómo la desinformación y el mercado negro influyen en que los usuarios de cannabis puedan tener malas experiencias

Patricio Vera

La ilegalidad y factores biológicos inciden en que consumir marihuana sea una “ruleta rusa” para el organismo. En algunas circunstancias, la sustancia provoca bajas de presión o paranoia en personas que buscan relajarse o pasarlo bien, versus un grupo que jamás presenta inconvenientes y que, incluso, realizan actividades laborales con normalidad "bajo efecto". The Clinic, habló con el medio de comunicación especializado en cannabis, “En Volá”; y con la Fundación Daya, creadora del primer Centro Médico Cannábico de Latinoamérica, para entender por qué ocurre esto y si el consumo recreativo y medicinal es recomendable o apto para todo público, cuando Chile ha sido catalogado como el país con mayor consumo promedio en Latinoamérica, según la ONU.

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El consumo de cannabis puede traer un efecto inesperado tan sólo minutos después de fumar, lo que se denomina popularmente como irse en pálida: un conjunto de malestares que se presentan en bajas de presión, náuseas, mareo, taquicardia, ansiedad e incluso paranoia, y que recibe su nombre por la palidez en la piel de quien la sufre. 

“Una famosa pálida es igual de grave que una borrachera, por decirlo así, no es ni peor ni mejor, básicamente es el resultado de la intoxicación“, explica Nicole Halçartégaray, doctora en Biotecnología y directora de Investigación y Formación de la Fundación Daya.

Pese a la ley, el uso de cannabis en el país es elevado. En 2019, la Oficina de la Naciones Unidas contra la Droga y el Delito reveló –en el estudio completo más actualizado de la institución respecto a la prevalencia– que el 15,1% de los adultos chilenos consumieron la planta -por lo menos una vez- en el último año, otorgando a Chile el tercer lugar en el ranking mundial, sólo superado por el 27% de Israel y el 17% de Estados Unidos.

Aunque uno de cada seis chilenos declaró consumir, la realidad apunta directamente al poco conocimiento colectivo que hay respecto al tema, provocado por la falta de normativa para abordar el consumo recreativo.

La disponibilidad que existe de cannabis, es un cannabis no regulado, por lo tanto no entrega información. Tú como usuario, te encuentras en una situación similar a ir a una botillería y que ninguno de los alcoholes estuviera marcado y no supieras si estás comprando cerveza o pisco”, dice Simón Espinosa, creador del medio informativo cannábico, EnVolá.

“Es como si te vendieran un schop ¿Pero un shop de qué? Bueno, no sabemos. Entonces ¿Si fuera medio litro de tequila? ¿Qué pasaría con eso? ¿Qué experiencia va a tener esa persona si se lo toma todo?”, complementa.

¿Cómo funciona el cannabis en el cuerpo?

Lo primero es entender el funcionamiento en el organismo. Álvaro Riquelme, sociólogo y analista de datos de En Volá, Consumo y Prevención, lo explica. El cannabis actúa sobre un grupo de receptores llamados endocannabinoides, que reciben ese nombre tras ser descubiertos en 1992 precisamente mientras se estudiaban los efectos de la marihuana. 

“El sistema endocannabinoide es el sitio específico donde el cannabis aloja cannabinoides (componentes orgánicos de la marihuana como THC, CBD, CBN, entre otros) dentro de nuestro cuerpo. Es la cerradura o el lugar donde se activan estas llaves y nos produce este efecto de sentirse volado”, explica.

Hasta el momento se conocen dos receptores endocannabinoides, el CB1 es psicoactivo, aloja el THC y produce la sensación de sentirse volado. Mientras que el CB2 se aloja en todo el cuerpo y es el encargado de regular las señales de dolor, lo que explica el uso medicinal del cannabis.

https://www.albornoz.mx/2021/01/cannabinoides/

A pesar de que procese el cannabis en el organismo, la función principal del sistema endocannabinoide es regular la homeostasis en el cuerpo. “La capacidad del cuerpo de poder mantener los parámetros constantes o autorregular las distintas variables que tiene en su interior. Por ejemplo, la temperatura corporal o el hecho de que a uno le de hambre cuando tiene el estómago vacío. Parte importante de lo que controla es la presión sanguínea”, ejemplifica Álvaro.

Al mismo tiempo, el cuerpo se encarga de procesar los cannabinoides para poder eliminarlos del organismo. “La mayoría pasa a la sangre, de la sangre la mitad pasa al cerebro y la otra mitad pasa al hígado. En el hígado hay una serie de encimas que se preocupan de degradar el THC, volverlo inactivo, es decir que deje de tener esta función psicoactiva y uno lo excreta finalmente por la orina”, finaliza Riquelme.

¿Por qué se produce la pálida?

“Algo típico, cuando uno ve en la playa que empieza a correr un caño, es que hay una persona que con una fumada queda así muerta, le viene la pálida. Luego, hay otra persona que necesita fumarse un zepelín gigante y no le va a hacer nada. Esa diferencia que coloquialmente vemos, viene dada porque hay diferencias en la sensibilidad al THC en cada individuo”, contextualiza Nicole Halçartégaray.

Tanto Halçartégaray como Riquelme concuerdan en que esas diferencias vienen dadas en la cantidad, densidad y afinidad de los receptores endocannabinoides con los distintos tipos de cannabinoides. En síntesis, si un usuario consume mayores cantidades de cannabinoides de los que su cuerpo puede procesar, el resultado es la intoxicación por marihuana. 

A pesar de lo complejo que suena el concepto de intoxicación, los expertos consultados por The Clinic señalan parte de las consecuencias. “En el peor caso, con una pálida vas a pasar un día pésimo, te lo vas a querer vomitar todo, vas a tener una amnesia fatal que no te vas a acordar de nada, y al día siguiente o los dos días posteriores vas a andar muy lento, aletargado, con mucha sed”, asegura Halçartégaray, quien agrega que jamás se han reportado muertes por sobreconsumo de cannabis.

Artículo “derecho a recrearse” por Nicole Halçartégaray:

“Los efectos de la pálida son transitorios. No existen secuelas de por vida por tener una pálida, y así como hay caña de copete, también hay caña de cannabis, la cañabis, que es cuando al día siguiente amaneces como lento, aletargado, demasiado relajado”, aclara.

Otro de los factores que influyen en la tolerancia del organismo a los distintos componentes de la marihuana, tiene relación con el hígado y cómo este intenta procesar los cannabinoides. Halçartégaray lo explica con un ejemplo.

“Los japoneses, por ejemplo, toleran mucho menos el alcohol porque hay una enzima en su hígado que lo procesa mal. En el fondo ellos tienen una tolerancia al alcohol diferente que el resto de la población del mundo. Esa misma idea se aplica al cannabis”.

La directora de Investigación y Formación de la Fundación Daya, comenta que se conoce como tono endocannabinoide a las diferencias fisiológicas en las personas, a nivel de hígado y de receptores en el cerebro para procesar los químicos de la marihuana. 

“Hay gente que consume pequeñas cantidades y quedan completamente disfuncionales, y hay personas que consumen cannabis todo el día y hacen su vida normal, realizando cálculos matemáticos mentales, escribiendo informes, manejando aunque no debieran manejar bajo la influencia de nada. Hay gente que hace su vida absolutamente normal y hace todas sus funciones de manera normal después de haberse fumado un caño gigante”, explica Halçartégaray.

“Eso tiene que ver con que de base tenían baja sensibilidad y además por el uso crónico de cannabis han generado tolerancia. La manera de hacerle el quite o de disminuir esta tolerancia, es haciendo un período en que no consumes cannabis para que tu sistema vuelva a resetearse”, complementa.

Todos nuestros organismos son ligeramente distintos y esa ligera diferencia puede hacer grandes cambios, sobre todo a la hora en cómo procesamos distintas drogas, digamos, alcohol, tabaco, cannabis, opiáceos. Todas las drogas tienen distintas formas en cómo se procesan por nuestro cuerpo“, menciona Riquelme.

https://www.growlobby.com/blog/tipos-semillas-marihuana.html

Eso sí, hay que considerar que el cannabis es diverso. A través de un amplio trabajo en la selección de las especies para el cultivo, los seres humanos han conseguido crear cepas que provocan efectos variados entre una y otra, debido principalmente a leves diferencias en los porcentajes de cannabinoides. “Estás pequeñas diferencias estarían haciendo estos efectos macros en nuestro organismo”, dice Riquelme.

“Me ha tocado compartir con personas mayores que están recién ingresando al cannabis por temas más bien medicinales. La verdad no la pasan tan bien con variedades tan potentes, sufren los efectos de no sentirse cómodos. Muchos de ellos, incluso, siendo consumidores de antes, no están acostumbrados a la potencia de las variedades actuales”, ejemplifica Álvaro.

¿Cómo la ilegalidad del cannabis potencia que los usuarios sufran la pálida?

Tanto Simón como Álvaro, comparten una hipótesis: la ilegalidad de la marihuana en Chile y su obtención a través del mercado negro, provocan que los consumidores desconozcan los porcentajes de cannabinoides y la reacción que estos provocan en sus organismos.

“Si dices cinco grados de alcohol, 12 grados de alcohol, 35 grados de alcohol, puedes imaginar un set de productos que calzan con esa descripción, y entiendes perfecto cómo usarlos en tu vida, en tu rutina”, explica Espinosa. 

En efecto, con las graduaciones alcohólicas del ejemplo de Simón, en The Clinic pudimos identificar:

  • Cerveza rubia: generalmente, en torno a los cinco grados.
  • Vino tinto: oscila entre 12 y 15 grados.
  • Pisco: normalmente entre 35 y 40 grados.

“Yo sé perfecto que, de tal brebaje que tiene 5 grados de alcohol -y que fue fermentado-, puedo ingerir ciertas cantidades sin sentirme mal. Lo mismo que con un destilado que tiene una mayor concentración de alcohol. Yo puedo consumirlos de tales maneras y sé sus consecuencias. Pero eso no lo tenemos para la industria del cannabis, no de manera institucional”, agrega Espinosa.

En mercados regulados como el canadiense, estadounidense o uruguayo, se especifican los porcentajes de componentes de las flores de cannabis para uso recreativo, además del cuidado en normas de higiene y uso de pesticidas certificados. “Es la razón de por qué en EE.UU. junto con la cantidad de cannabinoides, ponen otros químicos como son los terpenos y los flavonoides. Ahí está la idea de que estos podrían estar influyendo en el efecto que tiene el cannabis sobre un organismo”, explica Álvaro.

“El narcotraficante o la persona que quiere vender cannabis, obviamente como es ilegal y es peligroso, va a tratar de agarrar y concentrar la mayor cantidad de la droga que está vendiendo en el espacio más pequeñito para poder ahorrar espacio, si no es muy riesgoso. Eso hace que si una persona le dice a un dealer: ‘tengo una semilla que te va a dar 15% THC y esta que te va a dar 33%’, él va a plantar la de 33, te lo aseguro”, indica.

“Mientras esté desregularizado, no hay educación al respecto y la gente no sabe medirse, no tiene idea de cómo comportarse. Tiene que ver con eso. En la medida que hay regulación, eso permite la información, y la información permite usuarios educados y que son menos riesgosos para la sociedad”, explaya Halçartégaray.

Por su parte, Simón establece una conexión entre la desregularización y la paranoia que se puede producir durante una pálida. “Mucha gente, muchos de nosotros pensamos que gran parte de la paranoia que produce el cannabis se debe a la ilegalidad del cannabis, y al estigma que a veces se hace un poquito más difícil de controlar cuando estás volado si es que no sabes bien, o no eres un usuario frecuente”.

Simón, como Álvaro y Nicole, no recomiendan el consumo de marihuana con fines recreativos, como no recomiendan el uso de cualquier otra droga, pero están de acuerdo en que se debe promover el diálogo respecto al consumo seguro e informado de cannabis para quienes deciden usarlo. “Los humanos usamos drogas, lo hemos hecho toda la existencia. Desde que tenemos memoria que hay sustancias en nuestra cultura. No parece que vayamos a dejar de usarlas, pues más vale que las entendamos y dejemos de hacer como que no estuvieran”, concluye Espinosa

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