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15 de Noviembre de 2022

Jeanette Jara (Trabajo): “En Chile pocas personas dejan herencias y se ha instalado el tema como si fuera el gran resultado del sistema de pensiones”

En entrevista con el programa “Como Día Lunes” de The Clinic (Instagram Live), la ministra del Trabajo y Previsión Social, Jeannette Jara, desmenuza la reforma de pensiones. “Los temas de pensiones desatan muchas pasiones, pero las personas requieren que lleguemos a un acuerdo”, dice

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La propuesta de reforma de pensiones presentada por el gobierno tuvo un impacto mediático inmediato y promete mantenerse en el centro del debate público a lo largo de su tramitación. De hecho, a una semana de su presentación, el Presidente Gabriel Boric subió su aprobación en personas mayores de 55 años, según registró la última encuesta Cadem.

Para entrar a desglosar el detalle de esta reforma, que entre otras cosas promete terminar con las AFP y agrega un 6% de cotización adicional a cargo del empleador, en The Clinic nos conectamos a través de Instagram Live con la ministra del Trabajo y Previsión Social, Jeannette Jara.

-¿La felicitó el Presidente? Después de presentar la reforma de pensiones, su aprobación subió considerablemente en la última encuesta Cadem…

-Hay una buena valoración de los atributos del Presidente. Es una persona bien cercana y creo que cuando los cambios van avanzando y se van mostrando, eso también se va valorando. Así que tenemos que ponerle más el hombro y cumplir lo que hemos comprometido con la ciudadanía, entre otras cosas, la reforma de las pensiones. 

Debemos sumar voluntades, porque con la composición de nuestro Congreso Nacional, algo que es evidente es que no contamos con la mayoría y, por tanto, esto requiere harto diálogo político con los demás actores y actrices en general.

-El sistema de AFP está instalado desde hace 40 años. ¿cómo van a dar la batalla cultural para eliminarlas del sistema previsional?

-Los sistemas de pensiones en el marco de la Seguridad Social son un soporte para que las personas mayores, cuando dejan de trabajar, tengan desde el colectivo y lo social un apoyo para enfrentar la vejez. 

¿Qué es lo que nos ha pasado? Que al cambiarse el modelo a las AFP hace 40 años, se absorben los riesgos del envejecimiento de manera individual. En buen chileno: cada uno se rasca con sus propias uñas. Ese es el cambio cultural que nos desafía, tener que cambiar hacia una lógica de seguridad social. 

Sin duda seguir apostando a que cada uno o su familia, los hijos o los nietos tengan que hacerse cargo para apoyar a las personas mayores, es un drama en el que no se puede seguir esperando.

-¿No tenemos seguridad social hoy en día?

-En pensiones lo hemos abordado individualmente. Nos falta el desafío más colectivo que sí se expresa en un ámbito de las pensiones que es en el pilar solidario o contributivo; tiene distintos nombres, pero es la pensión base. Esto no hace nada más ni nada menos que llevarnos a donde está la gran mayoría de los países del mundo. 

Como nosotros sólo conocemos este sistema, creemos que los demás están en extremos, y en realidad somos nosotros los que estamos en un extremo donde las personas tienen que resolver los temas de forma individual. Eso no es justo y no nos merecemos vivir así.

-Hay organizaciones que han criticado que no se termina finalmente con las AFP. ¿No sería más correcto decir que, en vez de eliminar las AFP, se elimina el monopolio de estas?

-Hoy día la industria de las AFP lleva adelante un conjunto de funciones que no son solamente invertir los fondos: hacen la afiliación de los cotizantes, la cobranza de las cotizaciones impagas, pagan pensiones, cumplen distintas funciones. La verdad es que estas funciones en el resto de los países también se encuentran separadas, entre otras cosas porque no se le ve la utilidad económica a que se encuentren juntas, salvo para la propia industria de las AFP. 

Para el afiliado no hay una transferencia directa de beneficio económico en torno a una concentración monopólica de todas estas funciones en un sólo tipo de instituciones. Por otro lado, como la pensión es un derecho social, lo que tiene al frente es un servicio público, no una empresa privada. 

¿Que propone la reforma? En primer lugar, mejorar de forma material las pensiones en un buen aumento. En segundo lugar, separar esta industria, para que por un lado toda la pega más administrativa del sistema esté a cargo de un servicio público, y todo lo que sea la inversión esté a cargo de entidades privadas y también una entidad pública en que las personas puedan verdaderamente elegir donde poner su 10%, y no como han estado obligados durante cuarenta años.

-Más allá de que se aumenten las pensiones, ¿esta mejora le permitirá a los pensionados dejar de trabajar y vivir de su jubilación, por ejemplo?

-En Chile la edad de jubilación es una moneda habilitante para jubilarse; no es llegar a los 60 años como mujer o los 65 como hombre y se tenga que jubilar. La gente se jubila más tarde porque no le alcanza con las pensiones. Tenemos pensiones por debajo de la línea de la pobreza en un cuarto de las personas mayores, mientras que un 72% de las personas mayores están por debajo del salario mínimo. 

Subir las pensiones en una lógica de modelo individual, implica que cada uno cotiza su 10% y podría agregar la nueva cotización (6%) para sí mismo, para que a la hora de jubilar pueda tener un incremento individualmente.

El desafío del seguro social hoy día es subir las pensiones a los actuales jubilados, a quienes se jubilen en los próximos años, pero por sobre todo a las mujeres. Esa alza en las pensiones nosotros esperamos que pueda sacar a todos los jubilados que están bajo la línea de la pobreza, en primer lugar, y en segundo lugar disminuir a las personas que hoy están por debajo del salario mínimo de un 72% a un 50%. 

Las pensiones de nuestro país tienen que ir avanzando en lo que se llama suficiencia, es decir, un monto para que la gente pueda vivir más tranquila.

-Es decir, este es un primer paso, pero no es como que con esta reforma los pensionados van a poder dejar de trabajar cuando se jubilen…

-Es un paso importante que tiene mucho que ver con lo que los propios trabajadores han cotizado. Algo que se instaló en el debate es que esto sería un seguro social para quienes nunca cotizaron y que la plata se la llevarían otros y eso no es efectivo. Yo les quiero decir que el Presidente lo que más nos ha pedido es que esta reforma también reconozca el esfuerzo que cada uno de los trabajadores hace y les dé una garantía de pensión.

Hoy día de lo único que hay de garantía es que vamos a tener bajas pensiones. Mañana, con el Seguro Social vas a tener claridad de con cuánto te podrías ir jubilando en función de los años que cotizaste. Y en el caso de las mujeres, además, se le va a sumar a los años que cotizó las diferencias por expectativas de vida, que hoy día como es individual y como las mujeres vivimos más, resulta que las pensiones son más bajas porque se tienen que extender más tiempo. 

El Seguro Social compensa ese efecto y también por tareas de maternidad y de cuidado. Es un desafío importante desde lo cultural, pero creemos que Chile está preparado para enfrentarlo. Necesitamos avanzar en más derechos sociales.

-Una de las novedades relevantes de la reforma, es que se agrega un 6% de cotización que la asume el empleador, es decir, no sale del sueldo bruto del trabajador. ¿Eso no hace que sea más caro contratar para el empleador y, por tanto, se desincentiva el trabajo formal?

-Hay dos elementos que tener a la vista al respecto. Lo primero es que la implementación de la cotización del empleador va a ser gradual en el tiempo: aquí ninguna cosa va a pasar de la noche a la mañana. Lo que sí va a ocurrir es que como esto se va a ir implementando en el tiempo año a año, cuando se apruebe la ley las pensiones van a aumentar al tiro porque la gente no puede esperar los años de la gradualidad y por tanto ahí el Estado va a hacer también un esfuerzo. Y con la gradualidad, esos dineros se van a ir recuperando después. 

En segundo lugar, lo más particular de la situación extrema en la que estamos, es que todos nos hacemos esa pregunta, pero lo extraño es pensar que solamente los trabajadores deben cotizar, porque en los otros países se hace un aporte tripartito entre el Estado, el empleador y el trabajador. La idea es que ese sea el camino que sigamos y es así también como funcionan los pactos sociales, donde cada uno hace un aporte.

-La duda es cómo se va a incentivar a que los empleadores formalicen a sus trabajadores si es que esto les va a implicar un gasto extra.

-Porque precisamente lo que hace el Seguro Social es darle una garantía a los pensionados de que van a recibir cada diez años de cotización una UF de pensión, en 20 años dos UF de pensión. La pensión en adelante va a tener su PGU (Pensión Garantizada Universal) que esperamos que se apruebe en la Reforma Tributaria; va a tener lo que ahorró en su 10%, pero además va a tener una garantía de pensión que va a ser por los años que cotizó con cargo al seguro social. 

Entonces, lo que va a hacer el Seguro Social es promover la formalidad del empleo, porque en la medida en que tú cotizas, tienes más garantías de una base de pensión que tú ya sabes cuánto va a ser. Es un cambio también porque hoy, de lo único que hay garantías, es que no te va a alcanzar la pensión. 

Aquí me disculpo por el ñoñismo, pero los informes que acompañan a la reforma se proyecta que en materia de impacto macroeconómico, la formalidad va a aumentar en un 2% en el largo plazo. Eso suena como que es poco, pero para una economía agregada, es harto.

-¿El Seguro Social va a ser también para quienes ya están jubilados?

-A los pensionados que hoy día están por el régimen de capitalización individual, también se les va a entregar esta garantía que señalaba. Entonces, si una persona hoy día está jubilada y cotizó veinte años, a su pensión del 10% se le van a sumar dos UF más la PGU.

“Cuando Chile estaba en una mejor situación económica, le decían a los trabajadores ‘no se preocupen, esperen…’”

-Desde la oposición reclaman que este 6% de cotización extra vaya en su totalidad a la cuenta individual y se elimine la idea del fondo común. ¿Están abiertos, por ejemplo, a entrar en ese debate?

-Dos cosas al respeto. La primera, el 6% completo va a la cuenta personal. La diferencia entre el 70% y el 30% está en que el 70% va matemáticamente directo a tu cuenta personal, directo. Los otros 30 van a ir en promedio de todos nosotros. Por eso es redistributivo y apoya a los sectores medios y bajos, más con una cuota superior a 6%. 

Por ejemplo, la persona que gana $500 mil va a tener más de un 6%, va a tener un 8,3%. La persona que gana $2,5 millones va a tener un 5%, porque ese 30% es redistributivo y eso es lo solidario. 

Por esa razón es que esta es una propuesta moderada que busca hacer un sistema mixto y recoger experiencias de afuera y también de Chile. Sin embargo, no es una propuesta que esté en un extremo como lo que tenemos hoy día en el país y del que hay que ir modificando.

-Pero la oposición insiste en que todo eso vaya a una cuenta individual. ¿Cómo van a enfrentar ese debate?

-No podemos seguir haciendo lo mismo si queremos resultados distintos. Eso es lo primero. Lo segundo es quién se va a hacer cargo de los actuales jubilados y de toda la generación de jubilados que vengan en los próximos años. Aquí hay generaciones completas de pensionados que requieren apoyo desde el colectivo, desde la Seguridad Social, así que evidentemente tenemos que avanzar. 

Esperamos convencer a más parlamentarios para sumarlos, pero sabemos que no es una tarea fácil. Los temas de pensiones desatan muchas pasiones, pero las personas requieren que lleguemos a un acuerdo. En eso ha sido súper claro el Presidente.

-¿Cuáles son los nudos principales que usted proyecta serán claves en este debate?

-Hay algunas personas que han insistido en que esto vaya al 6%, pero  es una posición un poco más extrema. En general hay cierta concordancia de que primero se tiene que crear la cotización del empleador. De hecho, hoy día aparece esto como algo “novedoso”, pero en realidad también se habló en el proyecto de ley del ex Presidente Piñera y también de la ex Presidenta Bachelet. 

La primera vez que la ex Presidenta Bachelet lo propuso era como que todo esto era un imposible, sin embargo, es algo que ocurre en todos los países. Está por lo menos la idea de que habrá que aplicarlo con gradualidad para no afectar el empleo, por supuesto. 

Lo segundo es que este es un seguro social y ahí es un desafío distinto. No es lo mismo que una propiedad individual que un seguro social con el cual las personas tienen garantías de pensión. En ese sentido, tenemos un desafío importante para sumar voluntades. A pesar de que tenemos distintas posiciones en el debate público, igualmente hay en todas y todos un sentido de necesidad de cambiar.

-También hay harta preocupación por la heredabilidad de los ahorros previsionales…

-El 10% van a seguir la misma regla  para las personas en materia de pensiones. Entre las pensiones, hay de vejez, de sobrevivencia y de invalidez cuando alguien fallece. A lo que se refiere esta pensión es a la de sobrevivencia. Si es que le queda saldo y tienes una pensión de sobrevivencia, es un porcentaje de tu pensión que se le entrega o al cónyuge viudo o a un hijo, o ambos cuando están cubiertos y se le entregan en cuotas.

La herencia es cuando una persona no tiene heredero obligatorio o beneficiarios legales que se llama técnicamente. En Chile pocas personas dejan herencias y se ha instalado el tema como si fuera el gran resultado del sistema de pensiones, y la verdad es que hasta 18 personas entre 100 reciben herencia. O sea, son más bien una excepción, pero sabemos que en el 10% las personas lo valoran y por tanto van a poder mantener el derecho a heredar cuando tengan fondos todavía, y no tengan un beneficiario legal. 

En el caso del 6% estamos hablando de un seguro social, es distinta la naturaleza.

-No sale del dinero del trabajador, sino que el empleador.

-Exacto, es para la seguridad social, a fin de compensar a las mujeres que han sido tan castigadas. También es para subir las pensiones de quienes han pagado todos los costos de esta transición hacia las AFP, entonces hay un desafío de salir y pensar fuera de la caja.

-¿Qué va a pasar con las pensiones de los militares? ¿Es viable que sigan existiendo dos sistemas tan distintos?

-La Seguridad Social, como se rige por principios, uno de ellos es el principio de la homogeneización de los sistemas previsionales, es decir, reglas claras para la ciudadanía y que todos avancen hacia un mismo sistema. Como señaló el Presidente, todos los cambios se producen en una lógica de procesos.

-Hay que elegir las batallas, como dijo el Presidente…

-Bueno, el Presidente lo señaló bastante claro, pero hoy día estamos en primer lugar tratando de subir las pensiones de la gran mayoría de los chilenos y no ha sido un tema fácil. 

Imagínese la cantidad de años que llevamos tratando de resolverlo como sociedad, pero seguramente seguiremos conversando no solamente de ese sistema de pensiones, sino que también, por ejemplo, de las calificaciones de invalidez en materia de pensión. O sea, hay hartos temas que ver y, si me permites mencionarlo, también en el proyecto de 40 Horas, donde también hemos estado avanzando.

-A propósito: ¿No se sobrecarga al empleador este aumento de cotización del 6% y, además, el reducir las jornadas laborales?

-Para implementar 40 Horas también lo vamos a hacer con gradualidad, pero también lo hemos conversado con los sectores productivos. Tenemos un tema, porque hoy día queremos hacer cambios en nuestra forma de convivencia para fomentar la cohesión social y tener mayor justicia social, pero tenemos que ir haciéndolo paulatinamente para no afectar el empleo. 

Lo que no podemos es hacer como que no es necesario hacer los cambios porque durante mucho tiempo, en Chile nunca ha sido el minuto para los cambios. Cuando Chile estaba en una mejor situación económica, le decían a los trabajadores ‘no se preocupen, esperen, que ya va a caerles’, algo así como el chorreo. Después no era el minuto porque estaba la crisis asiática. En definitiva, este minuto no puede ser nunca, tiene que llegar el punto en que avancemos en derechos sociales.


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