Secciones

Más en The Clinic

The Clinic Newsletters
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad

Especial The Clinic

17 de Marzo de 2023

Benjamín Walker: “El desarrollo de la industria no va a la par de la calidad que hay en la música chilena”

Benja Walker

El cantautor chileno radicado en México se presenta este sábado en Lollapalooza, en un estilo más "popero" de lo que está acostumbrado. Aquí, adelanta detalles de su show, cuenta cómo es vivir fuera del país, y emplaza al Gobierno por la importancia de la cultura: "Una de las carencias que tiene Chile es la falta de empatía y disposición para dejarse convencer por el otro. Y esa cultura cívica también se cultiva desde la educación artística".

Por

“Es cero mi zona de confort”. Mañana, sábado, a las 18.15 en Aldea Verde, se presentará en Lollapalooza Chile el músico nacional Benjamín Walker, quien dice estar, en gran parte, “nervioso”. Esto, porque no está acostumbrado a habitar escenarios con público masivo y con otras bandas tocando en simultáneo.

“Vengo de una tradición de ir a teatros con condiciones acústicas controladas y la gente sentada en butacas”, dice el cantautor de 31 años, radicado en México hace casi dos años. Allá por ejemplo, se ha presentado en el Auditorio Nacional de México o el Teatro de la Ciudad de México. En Chile participó en la competencia internacional del Festival de Viña en la Quinta Vergara, ha tocado en el Caupolicán y hace poco teloneó a Jack Johnson en el Movistar Arena. Pero esto, para él, es un “hito nuevo”.

“Tengo un repertorio pensado para el silencio absoluto, entonces ahora pensamos un setlist definitivamente más popero. Estamos montando un show que nunca habíamos hecho en el pasado, con banda nueva, una directora de banda nueva (Taffy Donicke, que trabaja con Javiera Mena), que le dará esos arreglos más festivaleros. Para mí van a ser una total novedad”, plantea.

Recientemente, Benjamín Walker firmó con un sello inglés -Alacrán Records-, por lo que está produciendo un nuevo disco que terminará de componer en abril. El 10 de marzo publicó su último single Quería olvidarte con Fármacos, donde explora una nueva sonoridad. “No toqué guitarra”, cuenta sobre la canción, que tiene un estilo más ochentero con sintetizadores. Sobre su música nueva, confiesa que no sabe hasta donde lo llevará. “No sé, uff, porque están pasando muchas cosas nuevas en mi vida”, dice.

Un observador a distancia de la contingencia

Antes de la pandemia, Benjamín Walker había viajado dos veces en 2019 a México para telonear a artistas como Silvana Estrada y Carlos Rivera. Además, cuenta que tiene una historia familiar con ese país. Una tía suya se quedó a vivir allá después de ser exiliada en dictadura, y fue el primer país que conoció. Al igual que otros músicos como Los Bunkers, Mon Laferte, La Ley y Jorge González, Walker se instaló en ese país, también por un tema de industria.

-¿Por qué muchos músicos chilenos eligen México como su lugar de residencia?

-Es un terreno muy fértil, en el sentido que con trabajo y constancia -es tal la costumbre de los mexicanos de consumir música en vivo- que las probabilidades de tener una carrera consolidada en el tiempo son altas. Además, hay muy buen recibimiento a la música chilena. Se tiene la concepción de que lo chileno en México es de alta calidad. Como en Chile hay pocas cosas porque es un país chico, pero lo que viene de alla es de alta factura.

Personalmente, además, he ido conociéndome de otra forma. Estando fuera uno tiene la posibilidad de salir de tu contexto, y puede ser quien quieras ser, porque nadie te conoce, ni quien es tu familia, etc. Eso hace te hace redescubrirte, y en mi caso, como hago canciones que son super biográficas, va incidiendo en mi música. Por eso eso estoy expectante de qué cómo es la música que va a salir con todo lo que estoy viviendo.

-¿Extrañas Chile?

-Si, pero me encanta venir por poco rato. Porque le saco el jugo heavy y me lleno de mucho cariño de gente que sabe que voy a estar poco rato. Entonces las pocas veces que vengo se vuelven muy intensas y me dejan con buena pila para el resto del año. 

-Para el estallido social hiciste la canción “Octubre” y trabajaste por Apruebo en el Plebiscito. Ahora, con el nuevo proceso constituyente, ¿cómo ves el escenario político desde afuera?

-Me declaro un observador, porque me importaba mucho que se aprobara la propuesta constitucional. No te voy a mentir, en lo personal, el impacto del Rechazo fue fuerte. Ante eso mi actitud fue de tratar de hacer una buena lectura de lo que estaba pasando. Sacar las conclusiones y las autocríticas que había que hacer. 

-Entonces, ¿qué lecturas hiciste?

-Que no se puede obviar el sentido común de la gente. Por muchas ansias que hayan de transformar las cosas para mejor, se corre el riesgo de operar de una forma muy elitizada. Pero hay que saber escuchar, atender a las necesidades y a las pulsiones básicas que tiene la gente en Chile, que claramente eran distinas a las que se estaban plasmando en esa Constitución.

El rol de la cultura y la reactivación pospandemia

El músico chileno -nominado al Gramm como Mejor Artista Nuevo en 2019- es hijo del exministro y ex presidente de la Democracia Cristiana, Ignacio Walker, y de la cantautora Cecilia Echenique. Asegura que hasta el estallido, nunca se había acercado a la canción política por un tema de “pudor”.

“Para mí, la sinceridad en la música es importante, y desde mi posicion de priivilegio nunca he encarnado las contradicciones ni del sistema, ni las dificultades de lo que pueda significar vivir en Chile. En ese sentido, nunca me sentí en el lugar para poder hablar de injusticias sociales”, dice. Sus preocupaciones, aclara, se centran más en lo toca a la cultura, y en específico la música.

-Hasta antes de la pandemia, la industria musical en Chile estaba creciendo orgánicamente. Desde las técnicas de los lugares, el circuito estaba enriqueciéndose, las bandas chilenas estaban sonando en el extranjero, y el parón cultural que llegó con la pandemia y post estallido social fue muy violento. Muchos colegas dejaron el oficio y la reactivación económica de la industria ha sido dejada a merced de los propios músicos.

-Pero, ¿y el género urbano? Se internacionaliza y crece cada vez más.

-Sí, pero es el único. Es la excepción de la regla. Obvio que que Young Cister replete dos Movistar Arena trabajando con puros chilenos es motivo de orgullo, pero para que el resto de los géneros puedan aprender del fenómeno de lo urbano, hay que hacerse cargo de las dificultades que existen hasta el día de hoy. Lo que me inquieta es que en chile se cultuiva buena música, hay buenos compositores, técnicos, e intérpretes, pero el desarrollo de la industria no va a la par de la calidad que hay en la música chilena.

Una de las carencias que tiene Chile es la falta de empatía y disposición para dejarse convencer por el otro. Y esa cultura cívica también se cultiva desde la educación artística. Un país que tiene una buena educación de consumo cultural, es un país con personas que están en mejor control de sus emociones. Son más concientes y tienen mejores herramientas para saber lo que les pasa. Eso sí tiene incidencia, y al fin y al cabo es una carencia que se ha hecho notar mucho por la polarización que hay en el debate público. Por eso, creo que una punta de lanza tiene que ser el desarrollo de la cultura y creo el gobierno de Boric tiene eso muy claro, entonces hay que dar todo el apoyo posible.

-¿Sirve en eso el nuevo proceso constituyente? ¿Cómo lo evalúas?

-Tengo dificultades con el proceso de ahora, sobre todo por la idea de hacer un anteproyecto. La idea de que se comience un proceso constitucional con el pie forzado de un anteproyecto hecho por una comisión de expertos, subestima el debate ciudadano. No obstante, es urgente que tengamos una constitución nueva. Y si ese va a ser el proceso que tengamos que hacer, después de lo que hemos vivido, bueno, que sea. Pero creo que la generación de un anteproyecto técnico elegido desde el Congreso debilita la riqueza democrática que pudo haber.

Notas relacionadas

Deja tu comentario