Opinión
13 de Octubre de 2023
Columna de opinión | La muerte de Tiltil
"El sistema de subvención implementado en dictadura y mantenido durante los gobiernos de la Concertación ha sido la crónica de una muerte anunciada para la educación rural", plantean la académicas Camila Pérez y Carmen Núñez en su columna para The Clinic.
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Durante el fin de semana recién pasado, se conoció una noticia que informaba el cierre de la totalidad de los establecimientos educacionales de dependencia municipal de la comuna de Tiltil a contar del lunes 2 de octubre de 2023. La medida incluía, además, el término del funcionamiento de la Corporación Municipal de Desarrollo Social. Una crisis financiera arrastrada desde hace años, junto con los constantes embargos en las subvenciones educacionales durante el presente año, habrían sido determinantes para que el alcalde de la comuna tomara la decisión, hasta que el gobierno central ofreciera una solución.
Si consideramos los datos publicados en la plataforma MIME del Ministerio de Educación, la medida afectaría a 2.029 estudiantes y 185 docentes. Asimismo, este sitio web informa que la totalidad de escuelas y liceos de Tiltil posee convenio de Subvención Escolar Preferencial vigente. Es decir, reciben recursos adicionales por concepto de estudiantes cuya situación socioeconómica es una barrera para el desarrollo de sus trayectorias educativas. Por otra parte, la base de datos publicada por el Centro de Estudios del Ministerio de Educación para el año 2022 señalan que aproximadamente el 88% de las escuelas y liceos de Tiltil son considerados rurales.
El cierre de una escuela rural tiene consecuencias negativas en distintos ámbitos, lo que se encuentra ampliamente documentado, tanto en investigaciones internacionales como nacionales. Junto con vulnerar el derecho a la educación de las niñas, niños y jóvenes más desfavorecidos del sistema escolar, este fenómeno conlleva alteraciones en sus trayectorias escolares y problemas de integración por parte las y los estudiantes a los nuevos contextos educativos en las urbes. La escuela rural cumple una función social y comunitaria fundamental en los pueblos, por lo que su cierre resulta un presagio de muerte de las comunidades rurales. Un pueblo sin escuela se vuelve un pueblo fantasma. ¿Quién querría vivir en Tiltil sin escuelas gratuitas para sus niñas y niños?
En Chile, el sistema de vouchers y la competencia por matrícula ha contribuido al cierre de 1.129 escuelas rurales entre los años 2000 y 2021, según estadísticas entregadas por Data Rural. El traspaso de establecimientos educacionales al sector municipal llevado a cabo por la dictadura civil militar durante la década de 1980 dejó a la educación rural en una situación financiera difícil, debido a la baja matrícula que históricamente han registrado las escuelas rurales. En 1998 esta situación intentó ser remediada con la creación del ‘piso rural’, medida que incrementaba el monto de la subvención a aquellos establecimientos educativos que cumplían con una serie de condiciones relativas a la matrícula y ubicación geográfica. Sin embargo, fue insuficiente. En la actualidad, los municipios con mayor matrícula escolar rural atraviesan por problemas financieros complejos, tal como ocurre también en el caso de Chiloé. A lo anterior se suma la deficiente gestión de los recursos por parte de algunas administraciones comunales.
El sistema de subvención implementado en dictadura y mantenido durante los gobiernos de la Concertación ha sido la crónica de una muerte anunciada para la educación rural. En los últimos años, diversas voces han demandado cambios en la estructura de financiamiento de las escuelas rurales. Esta exigencia ha estado presente no solo en las peticiones de reforma del Colegio de Profesores, sino también entre quienes formaron parte de la Mesa Técnica de Educación Rural convocada en 2019 por los ministerios de Educación y Agricultura.
El traspaso de escuelas a los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) vendría a solucionar, en parte, las problemáticas derivadas del sistema de gestión municipal de la educación escolar. Sin embargo, se requiere un tratamiento diferenciado para las escuelas y liceos rurales en este nuevo esquema institucional.
Por el momento, esperamos que se hagan los esfuerzos para que la educación pública sea liberada de su cautiverio en Tiltil, y que así no tenga el mismo destino que tuvo Manuel Rodríguez.
*Camila Pérez Navarro, académica, Facultad de Educación, Universidad Alberto Hurtado.
*Carmen Gloria Núñez, académica, Facultad de Psicología, Pontificia Universidad Católica de Chile.



