La Ruta
26 de Julio de 2024La ruta de los sándwiches de miga: 7 locales donde comer más que un emparedado industrial
La mala calidad de la oferta imperante de este tipo de emparedados no les hace muy buena fama. Sin embargo, buscando bien aún se pueden encontrar versiones más que aceptables. El cronista gastronómico Álvaro Peralta sugiere esta vez algunos buenos sándwiches que venden en la ciudad.
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Lamentablemente, lo más probable es que cada vez que nos hablen de sándwiches de miga pensemos automáticamente en esos emparedados industriales armados con pan de molde y que -más allá de su relleno- se caracterizan por venir envueltos en cajas de cartón (aunque quedan un par de marcas que aún usan envase plástico) y por durar varios días.
Son, de verdad, unos sándwiches muy tristes. Primero, porque usan pan grueso y con muy poca humedad. Y segundo, porque su relleno no suele ser de la mejor calidad. Para peor, al durar varios días experimentan una suerte de cuenta regresiva en cuanto a su calidad. Es decir, son bastante malitos recién elaborados pero en la medida que pasan los días se hacen aún peores. O mejor dicho, incomibles.
Desafortunadamente, de la mano de las tiendas de las estaciones de servicio de todo el país -las que incluso ahora han llegado a las calles de Santiago con nuevos locales-, tiendas de conveniencias e incluso pequeños almacenes; estos sándwiches de miga de larga duración se han transformado en el estándar actual, dejando así atrás una larga tradición de buenos emparedados de este tipo que ya casi no se ven.
Porque claro, algo de factura industrial y con un poco más de vida útil es mucho más valorado por el comercio que lo artesanal. ¿Y el cliente? Pareciera que al final se acostumbra o simplemente da lo mismo.
Afortunadamente no todo está perdido y aún, con algo de oficio, curiosidad y maña; es posible conseguir en distintos lugares buenos sándwiches de miga de distintos estilos. Hay que aprovechar, antes que se extingan por completo.
Clásicos bien temprano
Se sabe que hace rato en la cadena de panaderías Castaño se vende de todo menos buen pan fresco. Sin embargo, hay que reconocer que sus sándwiches clásicos de miga -en la variedad ave palta- andan bien.
Así, por $2.490 uno puede conseguir en los locales de esta cadena unos más que decentes sándwiches de esta variedad, los que aunque pequeños suelen traer una buena cantidad de pollo y palta. Pero ojo, hay que tomar precauciones.
La primera, siempre preferir comprarlos por la mañana, cuando están bien frescos. Y segundo, no tentarse con otras variedades de sándwiches de miga que se ofrecen en estos locales, sobre todo lo que vienen una cajita de cartón. Dense por avisados.
¿Jamón y queso?
Primero algunas definiciones. El Barros Jarpa lleva jamón y queso pero se cocina en una plancha caliente y además suele ir en pan frica. El aliado puede ir en cualquier tipo de pan pero se sirve frío.
Ahora bien, el sándwich jamón-queso en molde que se sirve en cafeterías y otros lugares afines irá siempre calentado al horno o prensa, sin materia grasa por fuera.
Así las cosas, llegará a nuestra mesa un sándwich sequito, casi crocante por fuera, pero bien untuoso en su interior y con su queso bien derretido. Tal como se puede degustar en el clásico Sebastián, de al lado del Drugstore, por $4.900.
Andrés de Fuenzalida 26, teléfono 222319968, Providencia.

El huevito
Tal vez los mejores sándwiches de miga que alguna vez probé fueron esos que llevaban esa increíble pasta de huevo duro molido, mezclado con mayonesa y algo de perejil.
Lamentablemente, hoy es prácticamente imposible encontrar este tipo de emparedados, salvo en algunos cumpleaños infantiles o paseos. Es decir, siempre de factura casera.
Pero como no todo está perdido, un buen paliativo a esta escasez resulta degustar un clásico sándwich de jamón con huevo revuelto o simplemente solo con huevo en las cafeterías Mokka. No es lo mismo, pero están bastante bien y por solo $4.890.
¿Ave pimiento?
Otro muy famoso sándwich de miga nacional es el que lleva pollo y la clásica pasta de mayonesa y pimiento.
Lamentablemente, en esta variedad cuesta encontrar buenas versiones. Por lo general el problema suele estar en el pimiento, que se le pone poco y nada. Así al final el sándwich termina teniendo gusto a pollo y algo más, indefinido, que no llega a ser pimiento.
Afortunadamente en Lo Saldes es posible encontrar un ave-pimiento en miga bastante bueno y por $4.690. Algo es algo.
A pedido
No es que se puedan llegar y comprar como para comer a la pasada, pero lo cierto es que los sándwiches de miga que ofrece Jackie Guiloff Gourmet están bastante bien.
Son de la modalidad triple y se pueden pedir en las combinaciones jamón crudo, queso crema y rúcula; salmón, queso y crema de berros; jamón de pavo y huevo o jamón de pavo y queso. Todos a $1.000 la unidad pero se deben pedir con antelación y con un mínimo de 24 unidades. Distintos y ricos.

En clave argentina
Los sándwich de miga argentinos no son iguales a los chilenos. Primero porque al otro lado de la cordillera no usan el pollo para prepararlos y menos los combinan con palta o pimiento.
Además, el pan de molde transandino suele ser un poco más delgado que el nacional, lo que permite agarrar mejor la humedad del relleno del sándwich.
Bueno, todo eso se puede encontrar en Gregoria Cocina donde se ofrecen unos muy buenos sándwiches de miga al estilo argentino, los que están entre los $2.400 y $2.600 y los hay de jamón y tomate, jamón y huevo, jamón y palmitos y más.
Padre Hurtado Norte 1376, teléfono 232649002, Vitacura.
Una sorpresa
Una grata sorpresa -y a la vez un vicio- son los sándwiches de la marca Cuisine & Co del Jumbo y que se describen como de “receta argentina”.
Se trata de unas cajas plásticas que en su interior traen nueve sándwiches triples bien argentos. Es decir, delgaditos y húmedos.
Los hay de jamón y queso, los que quedan muy buenos pasados por el tostador, además de unos realmente irresistibles y que llevan queso, tomate, rúcula y huevo. Ambas cajas a $9.990. De verdad, valen la pena y no duran nada.



