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Tren La Calera - diaguitas
Imagen referencial. Foto: Agencia UNO

Ciudad

4 de Diciembre de 2024

Vocera de la Comunidad Diaguita Araya Araya por polémica de tren a La Calera: “Una de las salidas es que nos compren un terreno”

Karina Galdames, vocera de la comunidad, aclara que no están en contra de la extensión del tren a La Calera. Es más, la avala. Pero insiste en que con esta obra van terminar con varios puntos en los que se realizan ceremonias diaguitas. "La comunidad tiene voluntad para llegar a un acuerdo, a pesar del dolor que significa perder el lugar", comenta. Dentro de las soluciones, abordan la posibilidad que les entregué un terreno para realizar ceremonias, pero insiste que no buscan una compensación económica.

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“Queremos dejar en claro que no estamos en contra del progreso ni del desarrollo de la sociedad. Reconocemos la importancia de proyectos como el de EFE en el avance y conectividad del país. Sin embargo, consideramos imprescindible que se respete y valore nuestra identidad cultural y espiritual”.

Eso señala una declaración emitida por la comunidad Diaguita Araya Araya, organización que generó polémica por su resistencia a la extensión del tren a La Calera desde Valparaíso.

Las obras que planea la estatal de expandir el Metro de Valparaíso a esta ciudad pasa por diferentes puntos en donde los diaguitas realizan caminatas ceremoniales. La vocera de la comunidad Diaguita Araya Araya, Karina Galdames, explica a The Clinic lo que implican estos rituales, y transparenta las intenciones de la comunidad, que de partida, aclara que no es un clan.

“Lo que se hace ahí es caminar por la línea férrea haciendo ceremonias, algunos rituales. Por ejemplo, se hace ahí se camina realizando rogativas para que llueva. Hay ciertos puntos donde se han realizado hallazgos arqueológicos y ahí por ejemplo se pide por la tranquilidad de los antepasados. Se dejan ofrendas, se pide por la salud de las personas, de la comunidad, por los objetivos, porque finalmente nosotros podamos seguir guiándonos en la cultura”, afirma.

En la declaración afirman que por años, antes de la construcción de la línea férrea, sus ancestros diaguitas practicaban la trashumancia. Esto lo realizaban desplazándose entre el espacio que se extiende la línea.

De acuerdo con la que señala la portavoz del grupo, hay diferentes puntos de la línea del tren, que fue construida en el siglo XIX y que busca recuperarse, en los que se realizan estos rituales. Según comenta, en un punto en particular se identificó un cementerio diaguita. Pero no es una, sino que pueden ser varias ceremonias que se realizan al año en estos puntos, desde Lautaro hasta San Pedro.

La vocera aclara que “no es solo una sola cosa, sino que se hacen varias. Y las hermanas también hacen recolección, ahí es uno de los pocos lugares que va quedando palqui negro”.

En la línea férrea y sus alrededores se realizan los rituales, pero solo en la línea pueden transitar. “No es que nosotros antojadizamente lo hagamos por ahí, es que lamentablemente tampoco hay otro espacio porque es el único lugar que nos permite hacer la caminata completa hasta llegar a San Pedro”, afirma Karina Galdames.

“Nosotros no estamos en contra, estamos incluso dispuestos a llegar a acuerdos con ellos”

Karina Galdames aclara que como diaguitas tratan de no llamar la atención con sus rituales, porque suelen ser discriminados. La misma noticia sobre el tren de La Calera generó críticas contra la comunidad. “Mucha gente que nos ha tratado de retrógrado, de locos”, cuenta.

“Uno trata de hacerlo lo más desapercibido posible. Al momento en que tú saques a la luz las cosas que se hagan, también podemos correr el riesgo de que no nos dejen hacerlo. Que se burlen, porque la gente se burla. No hay un respeto mayor”, expone.

—¿Hace cuánto tiempo realizan esta ceremonia, al menos ustedes como comunidad de diaguita Araya Araya?

—Es que las ceremonias siempre se han hecho en nuestros lugares. Son conocimientos que se han transmitido de generación en generación. La ceremonia generalmente va a depender de las necesidades de la comunidad, cuántas veces se hagan en el año. (…) En los lugares ceremoniales siempre uno va a dejar ofrendas, la ofrenda puede ser agua, una corona de flor, amuletos, siempre se van a dejar cosas, digamos a los lugares ceremoniales o a los sitios de significancia cultural”.

—¿Cómo lo hacían para hacer ceremonias cuando la línea del tren funcionaba? Porque tiene más de 100 años de existencia.

—Se hacía igual, a la mala, pero se hacía igual. Nuestros abuelos siempre han hecho todo a la mala. Si tú me preguntas, por ejemplo, cuántas cosas nosotros hacemos a la mala el día de hoy, te puedo decir que todas las cosas que nosotros hacemos, las rutas, ceremonias, los recorridos, rituales, caminatas, rogativas, todas son a la mala por lugares que no son nuestros.-

—¿Qué alternativa le dan ustedes a EFE?

—Si bien se nos reconoce como comunidad, estamos reconocidos por la CONADI y se nos entrega un territorio establecido, pero queremos también tener un lugar que sea nuestro. A lo mejor pensar en que nos puedan reubicar. Darnos un lugar donde poder establecernos. Porque una compensación no es eso lo que buscamos. Nosotros queremos seguir haciendo nuestros rituales, queremos seguir haciendo la trashumancia, el problema es que no tenemos dónde más hacer. Nosotros no estamos en contra, estamos incluso dispuestos a llegar a acuerdos con ellos, pero que sean acuerdos en base a lo que nosotros podamos hacer y no cosas, digamos, irrisorias. No nos sirve, por ejemplo, que nos pongan un monolito donde diga aquí hubo presencia de diaguita.

Vocera de comunidad Diaguita Araya Araya: “A lo mejor un terreno de significancia donde podamos realizar nuestra ceremonia, sería una solución”

—Pero vuelvo a preguntar ¿ustedes qué disposición tienen también? Porque si bien me dices que están a favor, por lo visto no hay una salida.

—Una de las salidas es que nos compren un terreno. A lo mejor un terreno de significancia donde podamos realizar nuestra ceremonia, sería una solución.

—¿Pero dentro de la línea del tren?

—No, no. Un lugar como el cerro que es muy importante para nosotros, Collahe, cerca de los ríos es muy importante para nosotros.

—¿Y eso hoy en día no tienen acceso ustedes?

—No, la comunidad no tiene terreno. De hecho todos los lugares de terrenos indígenas que existían en Collahue los dieron todos.

—Si ustedes tuviesen un terreno ¿no tendrían que hacer la ceremonia por la línea del tren? ¿O serían más flexibles?

—La práctica no la vamos a volver a hacer, nunca más. La vamos a perder por completo. No vamos a poder caminar por ahí, todo va a quedar sepultado bajo cemento, un daño irreparable para nosotros. La comunidad tiene voluntad para llegar a un acuerdo, a pesar del dolor que significa perder el lugar. Pero para eso lo que estamos pidiendo es que ese acuerdo no sea en base a un pago monetario porque no nos sirve un pago monetario. Buscamos que finalmente, ya que me vas a quitar este lugar, bueno, dame un lugar de similares condiciones donde yo pueda seguir desarrollando mi cultura. Nosotros tenemos que asegurar también nuestras futuras generaciones, que ellos tengan también un lugar ancestral que finalmente hoy día la ancestralidad en nuestra región se está casi perdiendo.

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