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19 de Diciembre de 2024Restaurante El Hoyo cierra sus puertas tras 112 años en Estación Central: marca se mantendrá con un nuevo local en Barrio Italia
Lugar ícono del barrio Estación Central y también de la gastronomía nacional, funcionará solamente hasta este sábado. De paso, el sector que lo albergó por más de cien años sigue cambiando. "Nos dimos cuenta que el negocio no es tan bueno como antes", explica Felipe Salas, tercera generación de la familia fundadora. En marzo, la marca El Hoyo tendrá un local en Barrio Italia, pero el cierre de cortinas de su tradicional espacio en el centro de la capital es el fin de una historia marcada por el chancho, el pipeño y muy famosos comensales.
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Hace unos años ya hubo noticias. El Restaurante El Hoyo cerraba. ¿Las razones? Había ofertas por la propiedad de 2.000 metros cuadrados que alberga a este recinto y los dueños -la familia Valenzuela- estaban evaluando vender. La noticia llenó minutos en los noticiarios de televisión y ocupó espacio en los diarios durante algunas semanas, pero finalmente nada pasó. Ahora la cosa es distinta y oficial: este sábado 21 de diciembre El Hoyo baja la cortina para siempre.
“En 2021 se evaluó vender, pero al final se prefirió seguir funcionando. Estábamos saliendo de la pandemia y la idea fue mantenernos trabajando y sacar esto adelante”, explica Felipe Salas, tercera generación de la familia fundadora y quien por estos días oficia de vocero, agregando que “en estos años nos dimos cuenta que el negocio no es tan bueno como antes. Fundamentalmente porque el barrio ahora está más complicado, por lo que funcionamos solo hasta las seis de la tarde, teniendo solo el almuerzo como momento de fuerte afluencia”.
Por todo esto, Salas relata que “más o menos en agosto vimos que lo mejor era vender y empezamos a ver el tema con una corredora de propiedades”. Y ahora, todo está listo, todo vendido a comerciantes chinos del sector. Sin embargo, Salas se apura en contar que El Hoyo no termina del todo, porque planean abrir en marzo un nuevo local de nombre, dimensiones y oferta similar a la del añoso negocio de San Vicente con Gorbea, pero esta vez en el Barrio Italia en Providencia; el que se sumará a un pequeño espacio que desde hace un año tienen en el Mall Plaza Vespucio.
Así, en rigor, El Hoyo más que cerrar, se traslada desde las cercanías de la Estación Central hacia la zona oriente de la ciudad. Algo que, mal que mal, lo venimos viendo desde hace más o menos cien años en Santiago.

Lo que se va
La historia de El Hoyo partió en 1912, de la mano de Benjamín Valenzuela, proveniente de San Vicente de Tagua Tagua, primero como una especie de bodega de diversos productos que llegaban en tren a la vecina Estación Central para prontamente comenzar a meter productos alimenticios y por supuesto vino. De ahí fue solo cosa de tiempo para que se hicieran de una buena fama, que con el paso de los años los transformó en tal vez el más tradicional bar de chicha y chancho -como se estilaba decir antes- de Santiago.
La fauna que conformaba la clientela de El Hoyo era extremadamente heterogénea. Estaban los comerciantes del sector y vecinos, que acudían con frecuencia. Lo mismo funcionaros de la Empresa de Ferrocarriles del Estado y Correos de Chile, que también eran vecinos. Además aparecían parroquianos que visitaban periódicamente el barrio por asuntos comerciales y remataban en El Hoyo con alguna lengua, pernil, arrollado o lomo a lo pobre.
Provenientes de la también vecina Universidad de Santiago (USACH) se podía divisar a gente como el historiador Maximiliano Salinas y el Premio Nacional de Historia Julio Pinto, además de otros funcionarios, profesores e incluso alumnos. Completaban este cuadro los infaltables turistas, fundamentalmente extranjeros, que llegaban atraídos por la comida y sobre todo la bebida. Más específicamente por el Terremoto, esa popular mezcla de vino pipeño con helado de piña que se habría inventado justamente en El Hoyo cuando un equipo de prensa alemán ideó la mezcla y al poco rato hubo un fuerte temblor. Aunque, claro, en La Piojera dicen que la historia es de ellos.
Pero hablando de visitas ilustres que tuvo este restaurante, probablemente la más famosa fue la del chef y presentador de televisión Anthony Bourdain, quien en 2010 grabó un capítulo -no muy glorioso- en Chile, que tuvo probablemente su punto más alto en el paso del autor de Kitchen Confidential por El Hoyo. De hecho, no escatimó en elogios a la hora de hablar acerca de sus prietas y -por supuesto- de la famosa lengua cocida del local y del arrollado, que lo sorprendió. Años más tarde Bourdain se suicidaría en una habitación de hotel en Francia. Al día siguiente, en el obituario del diario El Mercurio, aparecería una esquela a nombre del chef firmada por El Hoyo.
Los últimos días
A diferencia de 2021, cuando fue noticia el posible cierre de este restaurante, ahora la cosa fue en completa calma y silencio. Hace algunas semanas en el sitio web de El Hoyo se puso un aviso informando la fecha de cierre. En el local mismo no se colgó ningún cartel, pero como dice Felipe Salas, “los garzones hablan”. Así se ha corrido la voz, pero de manera discreta.
Para mañana y pasado no se tiene armado nada especial, por lo que se atenderá como siempre -post pandemia- de diez y media de la mañana a seis de la tarde. Y según Salas, “el resto de diciembre ha sido normal en cuanto a flujo de clientes, como cualquier diciembre de estos últimos años”.
Por otra parte, si bien la mayoría de los empleados de El Hoyo seguirán trabajando en el nuevo local de Barrio Italia, hay algunos pocos que aprovecharán este cierre para jubilarse. Lo mismo algunos tíos de Felipe Salas que manejan el negocio original pero que no darán el paso hacia Providencia.
Uno que no tiene claro aún su futuro es Enrique Marambio, eterno garzón del restaurante por 35 años y siempre encargado de atender a la prensa que llegaba por motivos profesionales (y también algunas veces, personales) a El Hoyo. “Vamos a ver qué pasa, tenemos que ver cómo va a ser la cosa en el nuevo local y ver si nos conviene”, explica Marambio, agregando que “las últimas semanas han sido de pura terapia. Terapia para nosotros y para los clientes que nos vienen a ver, porque son muchos años compartiendo. Tenga en cuenta que para nosotros los trabajadores hay mucha pasión en esto, así que se hace difícil”. Por lo mismo, dice que lo más duro será enfrentar el próximo lunes, cuando no tenga que desplazarse desde su casa al local de Estación Central. “Va a ser terrible”, confiesa Marambio.

¿El fin de una época?
Esta semana, a propósito de la muerte de Beatriz Sarlo, el periodista Martín Caparrós escribía una columna en la que señalaba que con este hecho se acababa una época de la Argentina. Guardando todas las proporciones, podríamos decir con que el fin de El Hoyo -en rigor, su traslado- se podría marcar también el fin del barrio Estación Central -y sus calles aledañas como Meiggs, Exposición y otras- como lo conocíamos y el inicio oficial de lo que probablemente será el Barrio Chino de Santiago.
Se acaba la influencia del tren y los productos que llegaban a la vecina estación, algo que se terminó hace décadas, y se consolidan las bodegas, comercios y hasta restaurantes con productos traídos directamente de la República Popular China.
El artista visual Carlos Bogni ha sido vecino del restaurante El Hoyo durante toda su vida. Por lo mismo, reconoce que va a ser curioso salir a la calle la próxima semana y constatar que ya no está. “Se torna raro todo. El Hoyo siempre estuvo ahí y de pronto venden toda la tremenda propiedad y se van, todo muy rápido, no deja de sorprenderte”, reflexiona Bogni pero al mismo tiempo dice entender la situación “porque este barrio se ha ido bastante a la chucha en estos últimos años y esto en El Hoyo se notó mucho, sobre todo después de la pandemia”.
Sobre el futuro del barrio, Bogni tiene sus dudas. “Hay mucho que ordenar aún, mucho comercio ambulante, entre otras cosas, así que yo creo que los chinos que han ido comprando pueden tener el control ya de las propiedades, el poder inmobiliario, pero para tener el control real del barrio puede que les tome bastante tiempo”, asegura.
Ante la pregunta sobre qué cree se instalará en lo que hasta el sábado es el restaurante El Hoyo, su respuesta es clara: “Un mall chino”. ¿Cómo será la nueva experiencia de este restaurante ahora en Providencia? Para eso, no queda más que esperar hasta marzo, pero Felipe Salas tiene confianza en lo que viene: “Vamos a innovar con algunos nuevos formatos de nuestras mismas preparaciones de siempre y vamos a abrir nuevamente de noche, que es lo que queremos, porque nosotros somos un bar”.



